Retracción en el consumo luego del inesperado aumento de la nafta

NaftasPor segunda vez en 2018, los combustibles volvieron a subir. Este factor no sólo afecta al precio final sino que también detiene gastos que antes eran cotidianos. Desde el sector comercial notan que cada vez la gente destina más plata a los gastos fijos que a los hábitos de consumo.

Primero fue YPF: en los primeros 37 días del año anunció un segundo aumento en el precio de los combustibles, esta vez de un 3,5%. Con el incremento del 5% informado el 24 de enero, el total las naftas y el gas oil ya cuestan un 8,5 por ciento en comparación al año pasado.

Al otro día fue la firma Oil la plegarse al aumento realizado por la petrolera estatal y ayer, finalmente, fue Shell, la segunda más grande del país, en hacer lo mismo. Por lo tanto, el litro de Premium en Entre Ríos sobrepasó de esta manera la barrera de los $30.

Desde octubre pasado, el Gobierno nacional había anunciado que el precio de los combustibles quedaba liberado a los libres caprichos del mercado y el precio internacional del petróleo, y desde ese día hubo cuatro ajustes sobre el precio. Sin embargo, este último aumento no respondería a cambios en la cotización internacional: es imposible que haya incidido esta vez el aumento del petróleo puesto que la cotización del crudo Brent de referencia, en USD 67,22 en el mercado de Londres, se mantiene idéntica a la del 7 de enero último, un mes atrás.

 

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Y aunque ninguna de las petroleras brindó una comunicación oficial sobre los motivos del reciente aumento de precios, fuentes del sector estimaron que la suba de la cotización del dólar en el mercado doméstico puede ser un factor central para remarcar los valores en surtidor.

Una vez más, este inesperado aumento del combustible, sumado a los anunciados incrementos en los servicios como la luz y el agua, afecta de manera radical al consumo en general, que está retraído desde hace varios meses.

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“La realidad es que en lo primero que impacta este tipo de medida es en el consumo masivo: el traslado de la suba de los servicios básicos, en este caso los combustibles, impacta de manera directa en los hábitos de consumo. Antes, plata que destinaban para consumir, ahora se usa para pagar gastos fijos y servicio”, analizaron para el día desde el Centro de Defensa Comercial e Industrial de Gualeguaychú.

Siendo Argentina un país donde el movimiento comercial y el traslado de mercaderías y materias primas se hacen en gran mayoría a través de camiones, el incremento del precio de los combustibles afecta de manera directa al transporte de carga. Según el Índice de Costos que elabora mensualmente la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), cuesta 2,61% más que a fines de 2017 que los camiones transporten mercadería en las rutas del país.

En este sentido, el informe remarcó que una gran porción de este incremento tiene estrecha vinculación con el comportamiento del combustible en el mercado interno, que creció 20% desde octubre pasado.

Sin embargo, el sector comercial considera que no sólo los aumentos como el de las naftas afectan al precio, sino que también es primordial el estado de incertidumbre que estos cambios en el precio puedan generar e influir a la hora de comprar algo o no.

“El estado de permanente modificación de tarifas genera también una especie de incertidumbre en el consumidor que le impide planificar sus gastos de consumo”, ampliaron. En otras palabras, si no sabés cuánto te va a costar la nafta, cuánto vas a pagar de luz el mes que viene o cuánto te va a venir de gas, se hace muy difícil proyectar a mediano plazo, ya sea como consumidor o como comerciante.

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“Desde el punto de vista comercial, si uno no tiene herramientas o un respaldo de stock o una capacidad de compra, tarde o temprano se termina retrayendo el movimiento constante”, sostuvieron desde el organismo que agrupa a los comerciantes e industriales de la ciudad

Es entonces cuando la especulación, una vez más, vuelve a entrar en la cotidianeidad argentina: “Hay variantes que influyen en el precio que son difíciles de cuantificar, porque no funciona de manera lineal. Tanto el comerciante como el consumidor se manejan muchas veces más por expectativas que por los resultados, y muchas veces un aumento inminente decanta en un incremento previo que no necesariamente tiene que ver con un componente real de los costos”, remarcaron.

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