Se viene la bronquiolitis

fumadores pasivos

De junio a septiembre, es decir otoño e invierno, es la época endémica de la bronquiolitis. Esta enfermedad se caracteriza por un proceso infeccioso e inflamatorio de la pequeña vía aérea, de los bronquiolos. Es más frecuente en los lactantes, menores de 6 meses. Es un cuadro clínico que se presenta de manera aguda, con lo cual los síntomas comienzan generalmente “de golpe”.

Lic. Federico Peralta*

MN: 12024, MP: 1405

Al comienzo el bebé manifiesta su enfermedad con rinorrea (acúmulo y expulsión de líquido por las fosas nasales) y congestión de la vía aérea superior, además de tos y eventualmente fiebre, pero de baja intensidad. Este cuadro de inicio puede durar de uno a tres días. Posteriormente el bebé comienza con dificultad para respirar, taquipnea, es decir una respiración rápida y breve. Además suele presentar una tos de timbre agudo. Este cuadro suele durar de 5 a 6 días.

Siempre es conveniente la consulta temprana con un profesional de salud en caso de notar algunos de estos síntomas. Particularmente deberán consultar y extremar las medidas en aquellos bebés que han presentado alguna alteración durante la gestación, nacimiento antes de término o bien que ya hayan tenido infecciones respiratorias que puedan haber dejado secuelas en sus pulmones.

 

¿Qué podemos hacer para prevenir este tipo de infecciones?

Es importante tener en cuenta que el desarrollo y crecimiento del sistema respiratorio de un ser humano se da a los 18 años de edad. La formación de alvéolos (unidad funcional de nuestros pulmones) ocurre aceleradamente en los primeros meses de la vida, sobre todo en los dos primeros, con lo cual este período es fundamental en su desarrollo.

El tabaco es un factor de riesgo relacionado con prácticamente todas las enfermedades, particularmente con las del sistema respiratorio. No descubrimos nada si decimos que no es necesario fumar para sufrir las consecuencias del consumo de tabaco. Tampoco decimos nada nuevo si afirmamos que el tabaquismo es una enfermedad y debe ser abordada como tal. Ahora bien, ¿qué tiene que ver esto con los bebés? Afortunadamente es cada vez menos habitual ver a un adulto fumando con un niño al lado o en sus brazos. Desafortunadamente aún sucede y es importante educar a esos adultos sobre el daño concreto que están haciendo sobre el desarrollo y la salud del niño. Algunos adultos más considerados, pero poco informados, también suelen fumar en espacios cerrados cuando no hay niños o bien salen a fumar afuera. Veamos estos dos últimos puntos.

Fumar en un espacio cerrado implica que los tóxicos permanezcan hasta 14 días en el aire. Es decir que al menos debería haber ese espacio de tiempo para que sea seguro ese ambiente para una persona distinta al tabaquista. De esta manera, prácticamente se descarta la posibilidad de fumar en un espacio cerrado y proteger la salud de quienes están cerca. Ahora bien, fumar en un lugar abierto sería lo más adecuado, exceptuando el no fumar, obviamente. Cuando una persona sale a fumar y luego reingresa al sitio donde estaba, el olor a cigarrillo que trae consigo, en su ropa, manos y cara, tampoco es inocuo y es potencialmente riesgoso en un bebé en desarrollo. Lavarse las manos, en este caso, es insuficiente y debería cambiarse la ropa, lavarse las manos y la cara, antes de estar con el niño.

Por otro lado, ventilar los espacios es muy importante. Con el clima frío se tiende a mantener la casa cerrada, con lo cual no se renueva el aire de los ambientes, lo cual no es recomendable para la salud de nuestros niños.

Los adultos que se encuentren cursando algún tipo de infección respiratoria deberían extremar las medidas de seguridad, fundamentalmente el lavado de manos, antes de estar en contacto con un bebé en riesgo. Además sería recomendable consultar con el médico tratante si es recomendable evitar ese contacto o bien no es necesario.

Desde ya que la vacunación al día, un estado nutricional adecuado y los controles de salud al día, son medidas imprescindibles para minimizar los riesgos de sufrir infecciones respiratorios y otras enfermedades en los bebés. La prevención es la herramienta más económica y más efectiva para mantener y mejorar la calidad de vida de las personas.

 

*Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica, trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente.

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