Para qué sirven los ladrillos que reflejan el sol en la Villa 21

ladrillo

Los ladrillos y cerámicos reflejantes esparcen luz natural en calles angostas y oscuras. Su primera aplicación se llevó a cabo en la Villa 21 de Barracas de la mano de un diseñador francés inspirado en las calles de París.

El diseñador francés Nathanaël Abeille, graduado en la Escuela Nacional Superior de Artes Decorativas de su país, se especializó en diseñar fachadas de vidrio serigrafiadas como las que se utilizaron en el edificio de la Fundación Imagine, entre otras obras. En 2013 participó de un programa oficial de Residencias Cruzadas por el cual diseñadores y artistas porteños y parisinos intercambian estadías en sus respectivas ciudades. Fue aquí que desarrolló su primer prototipo de ladrillo reflejante, además de encontrarse con una realidad social y habitacional bien distinta.

Por intermedio del joven arquitecto Francisco Ribero junto a su socia Cecilia Fortunato, que tenían en marcha algunos trabajos en la Villa 21 con su proyecto Pisotapitas (incubado en el Centro Metropolitano de Diseño, también en Barracas), Nathanaël pudo acceder a esa trama de calles angostas y casitas abigarradas en las que, más allá de todas las diferencias evidentes con París, “también reina la oscuridad en otoño e invierno”. Además, se encontró con la novedad de que en Argentina se trabaja con el ladrillo común visto, mientras que en París todos los frentes están revocados.

Probaron primero con una aleación de aluminio, pero luego se decidieron por una de cromo-níquel. La ventaja de esta última es que “se adhiere mejor al ladrillo y le confiere más dureza superficial y resistencia física y química”, explica el especialista en grabado y metalizados de materiales Carlos Muniagurria, que los ayudó en la fabricación.

La investigación llevó varios años e incluyó pruebas con ladrillos de cemento y revestimientos cerámicos.Por otra parte, además del aspecto técnico, se buscó que los costos no fueran elevados. Terminaron desarrollando dos líneas de productos con superficie metalizada reflejante: una de ladrillos comunes con un tratamiento previo de esmaltado y otra de cerámicos, de menos de un centímetro de espesor.

Esta última fue la que se utilizó para la prueba piloto que se llevó a cabo hace unas pocas semanas en la Villa 21, con la participación de varios vecinos. Consistió en intervenir con los cerámicos reflejantes las fachadas de un corredor muy transitado que va desde la calle Osvaldo Cruz hasta una plaza interna.

En total, se colocó una superficie reflejante de dos metros cuadrados: cinco hiladas por cuatro metros lineales: “Es lo mínimo indispensable para generar una línea de sol en la calle que acompañe el paso de los caminantes. Como los pasillos no son rectos sino que van generando curvas, se generan distintos efectos de reflexión a lo largo del recorrido y en las distintas épocas del año”, aclara Ribero.

Ahora, el objetivo inmediato es agrandar esta intervención hasta una superficie de 45 m2. Para financiarlo, subieron su “Proyecto Reflexión en Villa 21” a la plataforma de crowdfunding Ideame con lo cual esperan poder fabricar 1.000 unidades de cerámicos.

“Esta noción de reflejar la luz para poder aprovecharla es de larga data: cuando no había electricidad, se usaban más estos sistemas. Lo hicieron los antiguos egipcios para iluminar las pirámides por dentro utilizando metales pulidos, y también fue un arma defensiva de los griegos para enceguecer a los enemigos en la guerra”, cuenta Nathanaël.

En tanto, Ribero destaca la idea de intervenir sobre realidades de una dimensión casi cósmica: “Para nosotros, en el hemisferio Sur, la luz solar viene del Norte, pero la reflexión la va a hacer venir desde el mismo Sur. En todo esto hay una situación hasta poética”, concluye. (Fuente: Clarín)

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