“El trabajo está al borde del cambio absoluto”

Nota Flor Matt Barrie 2Qué piensa el creador de una de las bolsas de trabajo virtuales más grandes del mundo y que entre sus usuarios tiene a la NASA; nuevos paradigmas: de pasar la vida en una empresa a pensar en proyectos de dos semanas; enseñar computación a los chicos es importante, pero no para que “jueguen jueguitos”.

  

Florencia Carbone

 

Matt Barrie es un ingeniero australiano de 43 años, fundador y director del sitio Freelancer.com, una plataforma que conecta a gente que ofrece trabajo con otros que lo buscan.

Esta suerte de bolsa de empleo virtual que hoy utilizan 22,5 millones de personas y tiene un valor estimado de 300 millones de dólares, reúne a gran cantidad de “freelance”, cuentapropistas o trabajadores independientes del mundo.

Barrie había fundado una empresa que hacía circuitos integrados que finalmente terminó vendiendo. Y aunque después se dedicó a desarrollar algunos proyectos de software, cuenta que un día se encontró con que no tenía mucho para hacer. Decidió entonces ayudar a su madre, que tenía un emprendimiento con el que vendía artesanías a mil comercios.

“Quería hacerle un directorio, pero para hace eso había que armar una base en Excel con todos los datos. Eran mil líneas de datos y era muy aburrido Le ofrecí el trabajo a un amigo de mi hermano. Le pagaría US$1,5 por línea, era un muy buen negocio. Me dijo que no. Durante cuatro meses diferentes personas empezaban y lo dejaban. Decían que era muy aburrido. Y les contestaba: ¡Claro que es aburrido, por eso te estoy contratando!”, relata Barrie.

Al borde de la frustración, decidió buscar en la web algún sitio de contrataciones. Así fue como llegó a “Get a freelancer” (Consiga un independiente), un sitio sueco, con un diseño “horrible”, en el que publicó su pedido y se fue a almorzar.

Cuando volvió, a las tres horas, su casilla de correo había estallado: había recibido cientos de ofertas para hacer el trabajo que iban desde US$2.000 a US$100. Contrató al que ofertaba 100 dólares desde Vietnam. A los pocos días recibió la lista resuelta. “Chequé todo y estaba perfecto. Ahí me di cuenta de que se podía contratar a alguien en cualquier sitio del mundo y me pregunté cómo podía replicar ese negocio”, relata Barrie.

Después de hacer cálculos, llegó a la conclusión de que era mejor comprar y mejorar ese sitio que fundar uno nuevo. Y así fue como en los siguientes 8 años siguió comprando a buena parte de los sitios web de las competencia…

Aunque su base está en Australia, el núcleo principal del negocio está en Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido. Y los usuarios se desparraman por todo el mundo, y cuando dice todo es TODO en el sentido más amplio, por caso, han tenido contrataciones desde la Antártida y el Vaticano, y hasta la NASA se transformó en cliente de Freelancer.

El año pasado, Barrie visitó Buenos Aires para inaugurar las oficinas en el país (desde aquí la empresa sigue todo lo que ocurre en la región). A continuación, parte de la charla que mantuvimos con el director Freelancer.com:

-Según un estudio Foro Económico Mundial, el 65% de los chicos que hoy empiezan la escuela primaria trabajarán en algo que aún no se inventó. No está claro cómo será el trabajo en el futuro. ¿Cómo lo ves desde la modalidad del freelance?

-El trabajo como se conoce hoy está al borde del cambio absoluto. Estamos en un punto bisagra. Miremos cómo cambió el patrón:

*Cuando mi abuelo empezaba a trabajar en una empresa, se quedaba toda la vida y cuando se retiraba, le daban un reloj.

*Cuando mi padre empezó a trabar, eran 20 años de permanencia en una empresa, se iba de ahí y creaba su propia firma.

*La generación X (suele incluir a las personas nacidas entre principios de los ’60 e inicios de los ’80) se quedaba 10 años en una compañía y entonces cambiaban de empresa.

*La Generación Y (también conocidos como Millenials, son aquellos nacidos entre 1980 y 2000) se quedan seis meses en el mismo lugar… ¡y con mucha suerte!

*Los freelance están dos semanas. Se manejan por proyectos. Y el futuro del trabajo está más relacionado con eso. Desde ya van a existir los trabajos tradicionales, pero habrá una evolución también en ellos.

-¿Eso implica precarización en las condiciones laborales?

-Hoy se están creando organizaciones que abogan por los derechos de los freelance. Son sindicatos de los trabajadores independientes. Todo eso también está evolucionando. Junto con el trabajo también lo hacen las necesidades que tienen los trabajadores. Lo que está bueno de ser freelance es que uno es el arquitecto de su propia carrera, de hacer lo que quiere, puede ir decidiendo hacia dónde va.

-¿Cómo funciona la plataforma? ¿Cómo se financian? ¿Qué costo tiene para los usuarios?

-Crearse un perfil y postear un proyecto es gratuito. Se postea un proyecto y se pide una solución para un determinado tema, por ejemplo, un asesoramiento económico o la creación de un logo o una página web. Al empleador (al que contrata) la plataforma le cobra 3% sobre el total de la operación; al freelance, 10% del pago total que recibirá. Una vez que alguien publica qué necesita comienza una suerte de subasta de ofertas en la que no sólo cuenta el precio del servicio ofrecido. La calidad tiene un peso muy importante a la hora de contratar a alguien.

-¿Cómo manejan eso? ¿Hay comentarios de usuarios anteriores que construyen la reputación del oferente?

-Cada vez que ganas un proyecto, el empleador hace una crítica sobre tu trabajo. Hay ciertos parámetros a tener en cuenta como si el mismo se terminó a tiempo y según el presupuesto. Y también lo que se denomina “tasa de repetición”, es decir si una persona ha sido recontratada por el mismo empleador. Además, cada contratista deja un breve comentario y califica con estrellas (de cero a cinco). Cuantos más proyectos haga alguien, mejor reputación tendrá.

-¿Cuáles son los trabajos más demandados y cuáles los más ofrecidos?

-Hay distintas categorías de habilidades, alrededor de 900. Y son muy variadas: desde diseño gráfico, management, community manager y diseño de sitios web, hasta asesoramiento legal y económico o actividades como ingeniería aeroespacial.

-Vi que tienen un convenio con la NASA, ¿en qué consiste?

-Hace un año y medio la NASA (el organismo norteamericano destinado a la exploración espacial) empezó a usar nuestro sitio. Tienen varios proyectos por ejemplo, en el espacio hay un robot que necesita salir a caminar fuera de la nave. Necesitaban que desarrollaran ciertas piezas en 3D para que el software pudiera reconocerlo. Le pusieron unas piernas nuevas al robot y el software tenía que reconocer varias cosas. Hicieron bolsitas, linternas. Hicieron todo eso usando freelancer.com. Esto significa que alguien puede estar en el medio del campo argentino, por ejemplo, trabajando para la NASA.

El año pasado también desarrollaron un proyecto para diseñar un brazo robótico que se maneja solo en el espacio soltando gases. Y de todos lados del mundo llegaron propuestas para el proyecto. O también para un reloj inteligente que pueden usar los astronautas, que tiene en una interface todas las cositas que el robot tiene que reconocer: mangueras, paneles, taladros. Ahora van a hacer un proyecto con un software que entrena a los astronautas para caminar en el espacio.

-Con este nuevo panorama, ¿cambian las habilidades que debería desarrollar la educación para preparar gente capaz de sobrevivir en este mundo cambiante?

-Absolutamente. Hay que cambiar. Especialmente en el rango de 8 a 12 años. Si le decís a cualquier chico si quiere trabajar en el próximo Facebook o en la próxima NASA o con Google glass (los anteojos de realidad aumentada de Google), todos te dirán que sí, pero el tema es que no pueden conectar eso a cómo llegar a eso. La cuestión es saber qué tengo que conectar para poder llegar a hacer eso, qué es lo que tengo que estudiar.

-¿Hay algún país que esté adecuando su educación a las necesidades actuales y futuras?

-Globalmente hay un montón de países que tienen iniciativas para avanzar y evolucionar. Vietnam es uno de ellos. Estonia les enseña dese el vamos la ciencia de la computación, pero como Dios manda, no a jugar jueguitos, sino a desarrollar desde chicos. Y el Reino Unido también. Todos tienen iniciativas para avanzar.

 

 

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