A una década de la última crisis global

Ayer se cumplieron 10 años del colapso de los mercados de “hipotecas basura” en Estados Unidos, provocando la mayor depresión desde la Segunda Guerra Mundial.

Ese 8 de agosto de 2007 fue un día negro en los mercados internacionales que vieron cómo se desplomó Wall Street, luego de que el índice Dow Jones sufriera la mayor caída en cuatro años.

De esta manera los mercados daban cuenta del estallido de la burbuja inmobiliaria en ese país, producto de la concesión de créditos hipotecarios imposibles, que se volvieron impagables.

Concretamente, se trataba de un tipo especial de hipoteca (“subprime”), preferentemente utilizado para la adquisición de viviendas, y orientada a clientes con escasa solvencia, y por tanto con un nivel de riesgo de incobrabilidad superior a la media del resto de créditos.

Eran “hipotecas basura” porque se concedieron a personas que tenían “trabajos basura”: malas condiciones sanitarias, carencia de seguro médico o violaciones de la legislación, como cobrar por debajo de los mínimos legales.

En septiembre de 2008, la caída del banco de inversiones estadounidense Lehman Brothers, que al igual que otras entidades finanieras había perdido miles de millones por sus negocios con créditos inmobiliarios de alto riesgo, sacudió al mundo de las finanzas y dio origen a la crisis mundial.

Según los analistas, se trató de un típico estallido de burbuja económica, de las que el capitalismo conoce varias a lo largo de su historia. Este fenómeno tiene lugar cuando el entusiasmo de los especuladores y los inversores acerca de un valor en particular, hace que su precio aumente más de lo que debería.

Dada la exuberancia irracional que existe en torno a estas cotizaciones, las burbujas, más tarde o más temprano, terminan por estallar. Eso pasó con el mercado inmobiliario en Estados Unidos.

Algunos autores señalan que todo comenzó en el año 2002, cuando el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, pidió ayuda al sector privado, con miras a que el mercado de capitales facilitara el financiamiento hipotecario a las personas de ingresos más bajos

Inmediatamente, la Reserva Federal redujo las tasas de interés del 6% a solo 1% en unos cuantos meses. El dinero estaba tan barato que los bancos y agentes financieros iniciaron una agresiva expansión del crédito hipotecario.

Este crecimiento de créditos alcanzó a personas a quienes realmente no debió alcanzar, lo que propició la especulación inmobiliaria, con la correspondiente burbuja que infló los precios.

El crack de las hipotecas subprime (instancia de estallido de la burbuja) hizo colapsar el mercado financiero, hundió a varios bancos y dio inicio a una gran recesión. En los primeros 19 meses se perdieron 8,7 millones de empleos y el Dow Jones cayó hasta los 13.270 puntos.

El presidente norteamericano Barack Obama, que debió lidiar con la crisis, hizo este diagnóstico de situación: “No creo que ningún economista ponga en duda que estamos en la peor crisis económica desde la Gran Depresión. La buena noticia es que estamos logrando alcanzar un consenso sobre lo que es necesario hacer”.

Las consecuencias económicas y políticas de este desplome financiero fueron de tal magnitud que aún seguimos viéndolas 10 años después. Fue un verdadero movimiento sísmico que hizo tambalear al capitalismo global.

El descrédito del euro, la crisis de la deuda soberana de Grecia, el Brexit, el ascenso de los populismos, fueron algunos de sus efectos.

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