Una era en la que hay que vivir con el terror

TerrorismoNingún sector del planeta está exento de ser blanco de un atentado terrorista. De un tiempo a esta parte en Estados Unidos y Europa, de hecho, empiezan a acostumbrarse a la nueva “normalidad”.

Para algunos observadores se trata de un verdadero cambio de época: el terrorismo llegó para quedarse y esto obliga a la población mundial a adaptarse al fenómeno, asumiendo el hecho de que la vida no será lo que fue.

Los ataques de militantes islámicos, que suelen dejar un tendal de muertos, paulatinamente pierden la novedad. Su recurrencia está haciendo que devengan en actos cotidianos, casi como parte del paisaje.

El 20 de diciembre los medios informativos dieron cuenta que un camión conducido por un terrorista arrolló a quienes paseaban por un mercado de Navidad en Berlín provocando la muerte de al menos 12 personas y dejando decenas de heridos.

Luego se informó que un hombre abrió fuego durante una fiesta de Año Nuevo en una discoteca de Estambul (Turquía), dejando al menos 39 muertos y 69 heridos.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró que se trata de un nuevo embate terrorista contra su país. En el último año, Turquía ha sido objetivo de más de una veintena de atentados de este tipo, a manos de radicales islamistas del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) y de milicias kurdas, que han causado alrededor de 300 muertes.

En realidad, las capitales europeas más importantes han sido acosadas por bombas y tiroteos, y allí es común la presencia de soldados en las calles.

Europa parece acostumbrarse a lidiar con el miedo al terrorismo. Después de cada ataque todo vuelve a la normalidad. Pero es una normalidad diferente, en alerta ante posibles actos terroristas y en la que la gente de las ciudades no se pregunta si será blanco de algún ataque sino cuándo se producirá.

Francia, particularmente afectada por los ataques extremistas, vive una verdadera metamorfosis emocional. A la creciente irritación de la opinión pública por los atentados, le sigue ahora una suerte de resignación por parte de la población.

“Cambiamos de época. Francia tendrá que vivir con el terrorismo”, llegó a decir el primer ministro Manuel Valls, al señalar que el país ha ingresado a una nueva etapa en la que deben acostumbrarse a este tipo de ataques.

El presidente francés Francois Hollande teorizó, por su lado, que Europa asiste a una “guerra” prolongada, y que lo que se trata es de adaptarse a esta amenaza perenne.

Si bien toda persona que visita Europa occidental se expone a actos de violencia de extremistas musulmanes, de nacionalistas y de movimientos revolucionarios desde hace varios años, cuesta imaginarse que se libra una guerra en las calles. Pero muchos creen que eso es lo que está sucediendo.

En Europa occidental la gente se muestra reticente a sacrificar libertades civiles a cambio de mayor seguridad. Pero después de cada ataque cambia de parecer, al menos temporalmente, según Catherine Muller, del Instituto de Estudios del Desarrollo de Brighton (Inglaterra).

Desde Israel, que convive desde hace décadas con el terrorismo, aseguran que la gente se habitúa rápidamente al fenómeno haciendo ajustes a la vida diaria.

Shaul Shay, ex subjefe del Consejo de Seguridad Nacional de Israel, sostiene que los israelíes están mejor preparados para el terrorismo que los ciudadanos de otras sociedades occidentales. “Aquí estamos viviendo con eso desde la infancia”, refirió.

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