Vale toda Vida: ¡Vamos con Jesús!

DOMINGO DE RAMOS

Hoy conmemoramos el momento en el cual Jesús entra en Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Eran días en los que multitudes acudían al Templo desde distintos puntos, y también el Maestro acompañado por sus discípulos.

 

Monseñor Jorge Eduardo Lozano

 

 

El Señor sabe que pronto llegará “su hora”, el momento de dar la vida para la salvación de la humanidad. Por eso Él mismo organiza esta entrada en la Ciudad Santa. Es importante detenernos a considerar los elementos que se mencionan con prolijidad en el Evangelio de San Marcos 11, 1-10.

Entra montado en su burrito, como rey pacífico, no en un brioso caballo que inspira temor. Un animal “que nadie ha montado todavía” (Mc. 11,2) como los que se usaban para los sacrificios rituales. Lo hace rodeado de sus discípulos, pobres y humildes trabajadores, pescadores, no con una escolta armada que aleja. Salen a recibirlo los niños, los pobres, los vecinos del pueblo, no las autoridades más importantes de la ciudad. Adornan su paso con ramas y mantos, no con costosas alfombras del palacio. A propósito se nos marcan estos detalles para que acudamos también nosotros sin miedo. Los cantos y saludos evocan una procesión ritual, un acto sagrado.

Hoy salimos a la calle con alegría para aclamar y recibir a Jesús. Realizamos la bendición de los Ramos y vamos al Templo en una procesión festiva. Participar de esta expresión de la fe nos compromete a acompañar a Jesús en su camino de amor y entrega hasta dar la vida. Es un camino en ascenso, en subida hacia el amor que se entrega y nos da vida nueva.

Hace 40 días comenzamos la Cuaresma, que nos trajo hasta la puerta de la Semana Santa. Puertas que se abren para entrar juntos, de la mano de Jesús.  Él nos invita a vivir estos días santos. Estamos invitados a participar de las celebraciones para morir y resucitar con Cristo.

 

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Hoy, 25 de marzo, estamos a 9 meses de la Navidad, el nacimiento de Jesús. Conmemoremos ese momento maravilloso en el cual el ángel Gabriel le anuncia a la Virgen María que será la madre del Salvador, y por obra del Espíritu Santo comienza su embarazo. Por eso lo celebramos como el día del niño por nacer.

Numerosas iniciativas se realizaran en el país y el mundo. También en nuestras comunidades.

Invitamos a todas las mamás embarazadas a acercarse este día a las celebraciones para que sean bendecidas en la nueva vida que va creciendo en su vientre. Con la consigna “Vale toda Vida” queremos expresar el compromiso de cuidar la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

La vida es un Don de Dios, un regalo que nadie tiene derecho a truncar. Si de verdad queremos cuidar a las mujeres más pobres generemos condiciones de vida digna; si nos rebela el abuso, la violación y la violencia, implementemos canales de accesos a la justicia y no convalidemos con el aborto la impunidad del delincuente. En la panza de la mujer embarazada hay otro corazón que late, otro cerebro que crece, otro cuerpo, un “otro” que tiene derecho a vivir. Cuidemos las dos vidas.

Cuidar la vida es fomentar la solidaridad, la cercanía, la revolución de la ternura.

 

*Arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

 

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