La singular estirpe de los De León

Se trata de una de las familias fundadoras, de la cual descienden tres figuras que descollaron en la historia de Gualeguaychú. Por el trabajo que desentraña los lazos genealógicos de la familia De León, la profesora Leticia Mascheroni fue premiada por el Grupo Itén. En diálogo con EL DIA, da aquí algunas pistas sobre este peculiar linaje.

Marcelo Lorenzo

– ¿Qué la llevó a estudiar a la familia De León?

Leticia Mascheroni:- Mientras analizaba el censo dela Villade San José de Gualeguaychú de 1787, me llamó la atención la presencia de tantos hermanos De León, asentados en la zona desde hacía un cuarto de siglo aproximadamente. ¿Qué fue de la vida de ellos?, me pregunté y empecé a seguir un poco el hilo familiar. Ahí uno se topa con Agustín Joseph y su esposa doña Bernarda López –y Belgrano-. Ambos eran naturales de Buenos Aires, hijos de españoles. Agustín de León tenía el título de Cerrajero del Rey, pero acá en la zona eso poco le servía. Como sea, le daba cierta jerarquía en la pequeña sociedad nativa (…) Averiguando los eslabones que tejen la urdimbre familiar, a partir de estos ancestros, me encuentro con tres personajes relevantes, Eduardo Villagra, Gervasio Méndez y Camila Nievas, quienes descendían así de un tronco común.

– ¿Quiere decir que usted, sin información previa, se sorprende de estos lazos, que de alguna manera fue descubriendo?

– Totalmente. Fue una sorpresa para mí la descendencia de la familia De León. La conexión surgió cuando fui acomodando todas las piezas. No conocía, por ejemplo, a Ambrosia de León, que va a ser la madre de Gervasio Bibiano Méndez Casariego (pero el escritor usó sólo su primer nombre y apellido). Es un personaje muy poco conocido. Me entero que se ocultaba mucho. ¿Y esto por qué? Porque la familia rechazaba su relación con Gervasio Luis de los Dolores Méndez Casariego, un joven dandy que había venido de Buenos Aires junto a dos hermanos. Estos jóvenes se vestían de una forma extravagante, que llamaba la atención. Entonces consideraban que para ella no era el mejor candidato. No se lo veía como algo seguro. Sin embargo ella siguió su relación y tuvo dos hijos con Gervasio, uno de los cuales fue luego el escritor (…)

– Yendo al ancestro, a Agustín de León, ¿cómo se ganaba la vida? 

– Como dije, no le servía aquí su título de cerrajero del rey. Entonces compró tierras a don Pedro García de Zúñiga, y se instaló por la zona donde hoy se emplaza el Corsódromo, y se dedicó a las tareas del campo. Estaba asentado acá antes de la llegada de Tomás de Rocamora. Sus campos, por tanto, eran parte de los primitivos emplazamientos. Agustín fue miembro del primer cabildo de la villa.

– Hablemos del primer descendiente ilustre…

– Don José Eduardo Billagra –así figura en su acta de bautismo-, nació el octubre de 1789 cuando la villa despuntaba. Fue un militar que se destacó en los escenarios entrerrianos, ante la amenaza de los generales unitarios, que pretendían imponer su ideario en la zona. Peleó junto a Ricardo López Jordán, Justo José y Cipriano Urquiza, y Crispín Velásquez, para nombrar destacados jefes militares entrerrianos. Anduvo muchos kilómetros a caballo integrando escuadrones que protagonizaron acciones arriesgadas, para detener el avance unitario. Pensemos que por aquella época el general Lavalle, jefe unitario, dominó Gualeguaychú. En esa ocasión tomó prisionero al hermano de Eduardo Villagra, que era el comandante. El prisionero y la propia esposa de Eduardo, Tomasa de León, le imploraron que haga algo. Pero él se negó alegando que una operación de esa naturaleza ponía en peligro a toda la población. Y no hubo caso (…) Lo que sabemos de Eduardo Villagra es que era un hombre de arrojo, de firmes convicciones cristianas, algo que heredó de su familia.

La invasión de Garibaldi y el reproche de Urquiza
– Sin embargo hay un episodio que desmerece su actuación: la ocupación de la villa por José Garibaldi, siendo él comandante de la plaza local, en 1845. ¿Es así?

– Bueno, él estaba durmiendo la siesta, una costumbre de la época. Pero hay circunstancias atenuantes.  Urquiza había impartido órdenes de enviar patrullas para custodiar los alrededores de las villas. Creo firmemente que dada la trayectoria de Villagra, el asunto lo tomó por sorpresa. Además hubo traiciones. Porque él había enviado mensajeros por tierra, con la orden de que avisaran si percibían algo anormal. Pero los mensajeros, entre ellos Bernardino Gómez, se vendieron al enemigo. No sólo eso, le señalaron a Garibaldi cuáles eran los comercios más ricos, que fueron saqueados. Villagra y sus hombres salvaron sus vidas gracias a la intervención de algunos vecinos, entre ellos un antiguo soldados suyo -Hermógenes-.

– Urquiza quedó muy disgustado con él, por este episodio.

– Es verdad. Le reprochaba haberse rendido. Años más tarde, en 1851, en un último encuentro se enfrentaron los dos y cara a cara, encauzaron su encono. Fray Mocho relata ese encuentro. Luego del pronunciamiento contra Rosas, Urquiza visitó Gualeguaychú, oportunidad en la que Villagra decide saludar a su Jefe. “¡No merece mi amistad un perdonado de Garibaldi!”, habría dicho Urquiza. A lo que el viejo coronel respondió: “¡Ni merece este recibimiento quien como yo, cuando Vuestra Excelencia mamaba, ya estaba guerreando porla Patria!”. Dicen que Villagra se dio vuelta y se alejó. Y Urquiza le llamó, aunque sin éxito, exclamando luego: “¡Toro el viejo, ¡eh! ¡Y primero lo he de quebrar, ¡eh!… lo he de quebrar… antes que doblarlo!”.

– Usted mencionó que la relación de Ambrosia de León con Gervasio Méndez Casariego no era bien vista en la familia de ella. Pero de ese encuentro nace el otro descendiente ilustre….

– Esa pareja se veía a escondidas. Hay que remontarse a la época. Estamos en una sociedad de escasos habitantes, donde la autoridad del padre era muy fuerte dentro y fuera de la casa. El rol de la mujer estaba reducido principalmente al ámbito hogareño. El mandato familiar pesaba mucho. Sobre todo para evitar que contrajeran matrimonio con alguien de condición inferior o que fuera de otra raza. O que no fuera bien visto en la sociedad. Era el caso de Gervasio Luis Méndez Casariego. No obstante, con Ambrosia tuvieron dos hijos naturales: Gervasio e Inés.

– ¿Cuándo nace el chico?

– En diciembre de 1843. Como pongo en el trabajo, si medimos el tiempo de acción de los tres descendientes destacados de los De León, parecería que hubo un acuerdo tácito involuntario de ellos para ocupar el espacio que el otro dejaba vacío tras su muerte. Cuando Gervasio se inicia en la producción literaria, don Eduardo se retiraba a la vida privada, a disfrutar del sosiego del hogar y el campo. Y cuando el poeta entra en su ocaso, Camila (Nievas) se vuelca a la lucha a favor de la cultura.

– En su investigación sobresalen dos cosas. Por un lado, los cruces familiares marcados por consanguinidad cercana. Por otro, la presencia de personas provenientes de Buenos Aires. ¿Podría explicar esto?

– Las visitas, las tertulias familiares se hacían entre las pocas familias de la misma condición social, que se frecuentaban. Entonces no es raro encontrar que un De León, por ejemplo, se casara con una sobrina. Había lazos entre primos de primero y de segundo grado. Y esto estaba avalado por un permiso eclesiástico. El sacerdote, más allá de la consaguinidad, otorgaba la dispensa. A las chicas, por otro lado, los padres buscaban casarlas con hombres grandes. Por varios motivos. Porque daba idea de madurez, de seguridad para su hija. A su vez ésta, por ser tan joven, podría engendrar muchos hijos, tantos como Dios les daba. Se explica el caso, por tanto, del enlace entre Justo José de Urquiza con Dolores Costa, a la que le llevaba 35 años. En cuanto a la población proveniente de Buenos Aires, esto obedece a la cercanía y a la ubicación geopolítica de Gualeguaychú, en una época donde las comunicaciones fluviales eran muy importantes. A esto hay que sumarle el pasaje constante ala BandaOriental, con la cual estamos ligados estrechamente desde el fondo de la historia. Hay migraciones permanentes para uno y otro lado, vinculados en algunos casos a razones políticas, militares o económicas.

La doliente inspiración de Gervasio
– ¿A Gervasio Méndez por qué lo llaman el poeta del dolor?

– Creo que él vivió intensamente el rechazo social asociado al hecho de que su madre no concretó su matrimonio. Aunque su padre nunca los abandonó. Está situación de hijo natural, era algo que en aquella época marcaba a las personas. Después vivió la época de las epidemias de cólera, a propósito de lo cual escribió estrofas muy sentidas, que yo transcribo en parte. Él participó con el batallón 15 de Abril, en los enfrentamientos en la Isla Libertad, que fueron muy sangrientos. Creo que lo que aumentó considerablemente esa faceta dolorosa, fue la parálisis progresiva que padeció. Fue a Buenos Aires en búsqueda de asistencia médica y no obtuvo respuesta. Cuando quedó postrado, probablemente eso influyó aún más en su inspiración poética. Hay otra faceta en Gervasio: fue periodista. En 1878, ya postrado, funda la revista “El Álbum del Hogar”.

– ¿Cuál fue su relación con Olegario Víctor Andrade?

– Son contemporáneos y establecen una amistad. La muerte de la hija de Andrade, Lélia, hizo que Gervasio escribiera un hermoso poema “El hogar desolado”, para acompañar el dolor de la familia. Y cuando ya está retirado, se diría que recluido, solo sale de su casa en 1882, para asistir al funeral de su amigo Andrade.

– ¿Puede decirse que al final de su carrera de escritor fue de algún modo reivindicado?

– Bartolomé Mitre, en nombre de la comisión popular que impulsó la repatriación de los restos de José de San Martín, le encarga un poema alusivo, a lo que el poeta en principio se niega. Pero después cede y así nace “A San Martín”, que fue leído en el Teatro Colón, causando un enorme impacto en Buenos Aires.

La mujer en la cultura
– ¿En qué época hay que situar a Camila Nievas?

– Nace en 1878. Hija de Ramón Nievas y Crescencia Rodríguez (descendiente de los De León). Su madre se preocupó por su educación, al ponerle una maestra particular. Camila vivió en la estancia de don Pedro J. Martínez,  distrito Dos Hermanas, donde su padre ejercía las funciones de mayordomo. Terminó de cursar sus estudios primarios en Gualeguaychú en la escuela estatal Graduada Mixta, que era muy modesta. Quería ser maestra, para lo cual viajó a Paraná, donde pudo alcanzar el tercer año de la carrera, ya que debió regresar por asuntos familiares. Con su amiga Luisa Bugnone crean la sociedad “Por la patria y el hogar”, en 1898, que va a ser la base del Instituto Magnasco. En 1900 puso el nombre de “Olegario Víctor Andrade” a la primera biblioteca pública fundada por mujeres en todo el país. También hizo honor a su amigo y gran colaborador, el doctor Osvaldo Magnasco, al imponer su nombre al célebre Instituto.

– ¿Cree que Camila fue una adelantada para su época, en el sentido de abrirle espacios antes prohibidos para las mujeres?

– Creo que sí. Hay que decir que las costumbres familiares en general fueron reacias a los cambios. No obstante, hubo mujeres que se arremangaran sus pollerones ante momentos difíciles de invasión o de epidemias. Colaboraron a la par de los hombres.

Muchas quedaban viudas, con hijos, y tenían que enfrentar casi indefensas la penuria económica. Otras estaban jurídicamente protegidas. Si enviudaban no quedaban desatendidas. En algunos casos tenían que soportar largos pleitos. En medio de dificultades, se fueron abriendo espacio. Se las ve protagonizando la creación de entidades sociales, comola Sociedaddela Caridad.Esdecir se abren al espacio público. Intervienen en la apertura de bibliotecas y están detrás de la creación de escuelas particulares. Aprenden a leer y escribir y esto les da autonomía intelectual. Camila es pionera en canalizar este tipo de inquietudes en una sociedad poco abierta a satisfacer las inclinaciones culturales femeninas (…)

 

La clave genealógica
– Se diría que los De León, en suma, han dejado una descendencia con personalidades fuertes…

Leticia Mascheroni: Es así si pensamos que de la familia surgieron personajes que se destacaron en lo suyo, con repercusiones en la sociedad en la que vivieron. Eduardo Villagra encarnó la valentía y la destreza militar, Gervasio Méndez de León fue una pluma consagrada, el poeta del dolor que distinguió a la ciudad, en tanto Camila fue una incansable luchadora por la cultura desde su condición de mujer.

–  ¿Por qué es importante, según su opinión, la construcción de la genealogía familiar?

–  La genealogía viene cobrando importancia, a partir de la apertura de datos e información que originan las nuevas tecnologías de la comunicación. Los contactos con familiares y con las fuentes han mejorado ostensiblemente. La descripción de este tipo de entramado familiar permite entender mejor, a un nivel de micro historia, los perfiles de una sociedad. Los de León, por ejemplo, protagonizan el tránsito de un pueblo chico que va creciendo en su urbanismo. Los árboles genealógicos son otro modo de acceso al conocimiento de la historia. Al respecto, debo contar que no tenía el árbol genealógico completo de Camila Nievas. ¿Sabe dónde lo hallé? En la sala de personajes del Instituto Magnasco. Ahí está el escudo nobiliario de los Nievas y Rosillos. Le saqué foto y luego en la computadora me enfoqué en una franja algo opacada que me llamó poderosamente la atención. Resulta que ahí está toda la familia, están todos los nombres. El linaje de Camila se remonta al siglo XV, cuando el rey don Fernando “el Católico” armó Caballero dela BandaRojaen Córdoba, Andalucía, a Diego de Nievas Rosillo. Este título se otorgaba a los habían servido diez años enla Corteo en la guerra (…)


Afición por la historia
“Urdimbres familiares de siglo y medio”, así se llama el trabajo de Leticia Maria Mascheroni, que explora el linaje de los De León, y que acaba de ser premiado por el Grupo Itén.

La entrevistada es una de las autoras, además, del libro “Historia de San José de Gualeguaychú”, que refleja la evolución comarcal desde la fundación hasta 1883, que se presentó semanas atrás.

En el Capítulo V de ese volumen, Mascheroni encara la fisonomía de los grupos humanos (el español, el criollo, el indio, el negro, el inmigrante), y la idiosincrasia de las familias nativas.

Se trata de una temática que involucra el modo en que distintos grupos étnicos de relacionan entre sí en el espacio geográfico, y las sociabilidad que emerge de ese mezcla.

La autora ha sido premiada en el pasado por otros trabajos que exploran el perfil de la sociedad nativa. Obtuvo el primer premio en el concurso de 1987, organizado porla FundaciónFedericoBracht y el Instituto Magnasco, con el tema “Colectividad árabe en Gualeguaychú”.

Maestra normal nacional, egresada en 1963 enla EscuelaNormalNacional O.V. Andrade, Mascheroni obtuvo el título de profesora de Historia, cinco años más tarde, enla EscuelaNormalde Profesores “Mariano Moreno”.

En 1997 egresó del Instituto Sedes Sapientiae como Profesora Superior en Historia y Ciencias Sociales. Mascheroni, además, ocupó el cargo de Directora Departamental de Escuelas, entre 1999 y 2003.

Actualmente se desempeña como docente en el colegio bilingüe “Las Victorias”, al tiempo que integra la comisión directiva del “Instituto Magnasco”.

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