Autos voladores: la apuesta del gobierno japonés para paliar sus problemas sociales

Es un proyecto conjunto de varios ministerios y empresas privadas.

Japón está dispuesto a que los automóviles voladores circulen por su espacio aéreo durante la próxima década, en una revolución del transporte que ayudará a paliar algunos de los problemas sociales que actualmente afronta el país.

En una rueda de prensa, oficiales de los ministerios de Economía, Comercio e Industria y Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo presentaron la hoja de ruta que aspira a hacer realidad este modelo de movilidad aérea en un plazo de cinco años.

El objetivo es que este tipo de transporte contribuya a solucionar problemas como la despoblación de zonas rurales por su difícil acceso, la congestión del transporte terrestre público y privado, y la escasez de mano de obra que dificulta disponer de conductores.

Asimismo, estos vehículos podrán ser utilizados para asistir en situaciones de emergencia tras un terremoto o un tsunami y en desplazamientos del creciente número de turistas.

“Estamos presentando los vehículos voladores como un futuro definitivo”, aseguró Kenji Mikami, del Ministerio de Economía, que tachó de “serio” el compromiso de Japón a hacer de estos autos un negocio en 2023.

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Tras medio año de reuniones, el comité público-privado formado por una veintena de compañías y ambos ministerios, acordó un plan de negocio que comenzará en 2019 con pruebas de vuelo a escala nacional y terminará en 2030, con el uso extendido de este transporte en todas las áreas.

En estas reuniones participaron, entre otros, la automovilística Subaru, el gigante online Rakuten, el fabricante de aviones Boeing, Japan Airlines, el servicio de entrega Yamato, fabricantes de helicópteros y drones, y otras compañías relacionadas con el espacio aéreo.

El modelo que visualiza el gobierno nipón incluye automóviles voladores eléctricos, autónomos, con despegue y aterrizaje vertical, y comercializados exclusivamente como servicio público.

La transición será “progresiva”, según detalló Mikami, comenzando con el transporte de bienes y prosiguiendo al desplazamiento de personas, primero en áreas rurales y finalmente en ciudades.

El gobierno japonés todavía no ha destinado un presupuesto determinado a esta iniciativa, pero ha habilitado un campo de pruebas en Fukushima para que este año comiencen los test de vuelo.

Se espera que el costo de uno de estos vehículos sea equivalente al de un helicóptero o un auto de altísima gama.

“Detalles más específicos (sobre su comercialización) se resolverán de aquí en adelante”, precisó Keita Arakaki, de la división de Seguridad de Aviación del ministerio de Infraestructuras.

“Primero y ante todo, tenemos que garantizar la seguridad de este sistema”, añadió el funcionario en una exposición hecha en el Centro de Prensa Extranjera de Japón.

Hasta 2023, Japón y las compañías tecnológicas y automovilísticas que quieran embarcarse en este negocio trabajarán conjuntamente para definir regulaciones, desarrollar tecnologías seguras y preparar el espacio aéreo para acomodar a estos vehículos.

Los responsables ministeriales coincidieron en que el mayor reto será conseguir la aceptación de la sociedad japonesa, “muy particular cuando se trata de asuntos que tienen que ver con la seguridad”, precisaron.

“Japón debe ejercer cautela, porque nuestra visión implica que cada día habrá vehículos volando por encima de nuestras cabezas. Esto requiere una aceptación social”, dijo Mikami.

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