Besar niños de yeso o papel no alcanza

Pesebre

Durante el tiempo en el cual nos vinimos preparando para la celebración de la Navidad, una de las oraciones para pedir perdón en la misa utiliza binomios aparentemente distintos: “Tú que siendo grande te hiciste pequeño, que siendo rico te hiciste pobre, que siendo fuerte te hiciste débil”.

 

Jorge Eduardo Lozano

 

 

Esto no implica una degradación de Dios, una especie de ir a menos, sino la elección de un camino. Dios decide venir a nosotros como niño pobre, frágil, necesitado de ternura, aunque desborda de ella.

¿Un camino sorprendente? De algún modo sí, pero es el modo en el cual Dios quiso acercarse para que no le tengamos miedo. Quiere discípulos que le sigan atraídos por amor y no por obligación. Por ser sus amigos y no sus esclavos.

Una carta de San Juan nos lo refiere clarito: “Hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1 Jn 4, 16). Creemos porque primero experimentamos el amor que Dios tiene por nosotros. Tanto nos ama que nos hace su familia. La misma carta de San Juan lo expresa con asombro: “¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente”. (I Jn. 3, 1) Y es así, somos de su familia.

Y de ese amor damos testimonio. El Papa Benedicto XVI expresó en el discurso inaugural de la Asamblea de Obispos de América Latina y el Caribe que “la Iglesia crece por atracción, no por proselitismo”. Es la atracción del amor fraterno, de la belleza y la alegría de la fe. La misión no es hacer propaganda, sino compartir la alegría de reconocernos amados por Dios.

Uno de los gestos que realizamos en las celebraciones de la Noche Buena y la Navidad es besar una imagen del Niño Dios. Es un gesto sencillo que nos ayuda a expresar afecto al Salvador que viene a encontrarnos. Pero será un gesto vacío si no besamos también la presencia de Dios en los marginados, los frágiles, los enfermos, los niños pobres de carne y hueso. Resultaría como si en el día de la madre o del padre besáramos su foto y los ignoráramos a ellos.

Los cristianos corremos el riesgo de reemplazar las realidades por ideas. Como si nos resultara más cómodo vincularnos con una imagen de yeso o una foto de papel, antes que con la carne de Cristo en cada hermano.

El Concilio Vaticano II lo enseñó de manera hermosa: “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado”. (GS 22). Por eso dirá el mismo texto que “el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado”. (GS 22)

Esta dimensión de encarnación tiene consecuencias concretas en nuestra vida cristiana. Dios está presente en el trabajo, la familia, los amigos, la salud, el estudio…

Te comparto unos versos de un poema muy bello como consejo a quien busca encontrarse con el Niño Dios: “No lo busques en los sitios / donde la luz brilla más / y donde es más poderoso el poder de la ciudad; / deja las calles del centro, / entra en las del arrabal, / y allí donde la pobreza / linda con la oscuridad, / en la casa más humilde / al Niño Dios hallarás”. (Francisco Luis Bernárdez)

Así sucedió en la primera Noche Buena.  Los Pastores eran los más postergados de aquella sociedad. Rudos, sucios, con mal olor, dormían al aire libre o en cuevas y pegados a los animales. Eran de ir poco a la ciudad y cuando iban no solían ser bien recibidos. Sin embargo, son los que dan alojamiento a José y María para que ella pueda dar a luz, cuando no hubo lugar para ellos en la posada. También son los primeros pobres que se abren a la buena noticia, y acuden presurosos a ver la señal tan sencilla que indican los ángeles: “un niño envuelto en pañales y recostado en un pesebre”.

La Palabra de Dios en la Noche Buena y la Navidad nos presenta también otros binomios en tensión, como polos contrapuestos: palacio-establo, ciudad-arrabal, poder-debilidad, fuerza-fragilidad, los que mandan-los que obedecen, los importantes-los humildes. Tensiones que de una u otra manera siguen presentes en el corazón de cada uno, en cada familia, en el mundo.

Dios eligió el camino de la pequeñez, la humildad… Abramos el corazón a su presencia y a nuestros hermanos. ¡Feliz Navidad!

 

*Arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

Cristina contra las cuerdas, quedó a merced del peronismo

Cristina nota Barroetaveña

Estaba conmovida. Y nos es para menos. Desde que la causa se inició, informalmente con la denuncia que hizo el Fiscal Nisman, le provocó desvelo. No sólo por la magnitud de la acusación sino por el daño internacional de su imagen. Quedar involucrada en el encubrimiento de un atentado…y encima, el mismo que la denunció, aparece muerto. Hoy asesinado para la Justicia. Continuar leyendo

El impuesto a las ganancias y las actividades financieras

Impuestos

Actualmente son objeto del impuesto a las ganancias las rentas financieras que obtienen las empresas, correspondan estas a sociedades de personas o  a sociedades de capital. En la reforma en estudio se incluye como nuevos sujetos obligados a las personas humanas y a las sucesiones indivisas.

Luis Alberto Dalcol*

 

 

Bajo el rótulo de renta financiera se identifican los resultados por la venta de títulos emitidos por el Estado para financiar su déficit como así también el rendimiento de los mismos. En consecuencia los distintos bonos, letras y demás obligaciones suscriptas por el Estado -en pesos o en dólares – estarán alcanzados por el impuesto a las ganancias.  Igualmente se identifica como renta financiera a los resultados originados por la diferencia entre el precio de venta y de compra de las operaciones con acciones de sociedades constituidas en el país. Obviamente, que también están incluidos en este concepto de renta financiera, los intereses que generan las cajas de ahorro y los plazos fijos u otras imposiciones financieras similares que normalmente hacen las personas.

Cabe aclarar que las rentas de las personas humanas por colocaciones financieras en el exterior están actualmente gravadas, es decir que ahora se incluirían las operaciones realizadas en nuestro país. Aunque, paradójicamente, seguirían exentos las rentas originadas en bonos del exterior de países con los que se tienen convenios especiales de exención, como por ejemplo con los títulos públicos emitidos por Brasil, en el marco del Mercosur.

En principio, el ingreso por el impuesto a las ganancias que genera esta incorporación no revestirá significación para las arcas fiscales. La medida responde más a promesas realizadas en épocas de campaña electoral y a cuestiones ideológicas en su relación comparativa de gravar otros ingresos, principalmente los sueldos.

Existen opiniones diversas en relación a la conveniencia o no de gravar estas rentas, pues son ahorros de las personas que toma el Estado para financiarse o que sirven para sostener los créditos  que utilizan las empresas a través de los bancos para el mantenimiento o generación de empleos.

Otra alternativa en el sector de las finanzas, que no ha sido considerada, es la de gravar la propia actividad que desarrollan los bancos y las entidades financieras, por el negocio exorbitante, protegido e inducido de la propia política económica oficial. Con un nuevo tributo o un plus sobre el impuesto a las ganancias vigente.

La política oficial favorece el proceso de bancarización y fomenta la actividad, la que es permanentemente sistematizada y despersonalizada; lo que permite reducir costos operativos, en traslados de fondos, papelería y de otros insumos. No obstante las diferencias entre las tasas activas y pasivas no han tenido la reducción acorde a ello y las entidades presentan balances superavitarios.

El Banco de la Nación Argentina acaba de trasladar utilidades por 20.000 millones de pesos al tesoro nacional.

Existen actividades de riesgo que no reciben este amparo estimulado a partir de las altas tasas ofrecidas por el Banco Central de la República Argentina; asoma como razonable que deban contribuir con un gravamen directo, no trasladable, sobre los beneficios que son ayudados a obtenerlos por la política financiera global del país.

*Contador

La fe nos pone en camino

VIRGEN DE GUADALUPE

Tener fe en Dios es mucho más que creer. A veces decimos que la fe consiste en creer en Dios. Y esto es cierto. Pero me animo a decir que es mucho más que eso. Incluso algunos explican ese “creer” como el afirmar verdades tan ciertas como abstractas. Las diversas tradiciones judeo-cristianas nos muestran que creer es ponerse en camino. Continuar leyendo