Néstor Kirchner sigue vagando entre su ceguera política y la dolorosa realidad

A tres semanas del 28 de junio el gobierno va cayendo en la cuenta de lo que pasó. Por necesidad antes que por convicción, ha comenzado a desandar el largo camino que le espera hasta las elecciones del 2.011. De él depende que buena parte de esa ruta no esté plagada de espinas ni sea lo más parecido a un calvario. Kirchner sabe mucho de eso.


Por Jorge Barroetaveña
Especial para El Día

Es que por primera vez en mucho tiempo, la oposición se ha dado cuenta que puede. Hizo falta claro un veredicto contundente de la sociedad que ha dejado en estado de somnolencia al kirchnerismo, casi sin márgenes para evitar lo obvio: los tiempos del poder absoluto se han ido definitivamente y acordar es una necesidad imperiosa.

El viernes, justo  a un año de la Resolución 125 y aquel voto histórico de Julio Cobos, la Mesa de Enlace volvió a demostrar el poder que acabó por cosechar en las urnas el 28 pasado. Sin excepción, todo el arco opositor se juntó en el Hotel Panamericano para acordar líneas de acción conjunta en el Congreso de la Nación. Lo que no pudo hasta ahora la interna peronista sí lo lograron Buzzi y compañía, porque ver juntos a De Narváez con Reutemann o al macrismo con Margarita Stolbizer parecía ciencia ficción hasta hace pocos meses. Práctico y fiel a su estilo, fue el vencedor de Néstor Kirchner en la Provincia de Buenos Aires el que atizó la reunión. “Ya marquemos una agenda parlamentaria para tratar lo antes posible en el Congreso. No esperemos hasta agosto”, opinó De Narváez con la aceptación del resto. Es que en los próximos días se viene una fecha clave: el vencimiento de los superpoderes. Allí se verá hasta dónde podría resistir el oficialismo y cuántos fieles (hoy cada vez más escasos) le siguen respondiendo.

De todas formas, el acelerador que la oposición quiere darle a algunos temas, tiene que ver con el temor que Néstor Kirchner salga de su aletargamiento y vuelva a hacer equivocar a su esposa. Que es lo que pasa en la interna del matrimonio presidencial es uno de los principales interrogantes que persiguen al mundo del poder en la Argentina. Aquella conferencia de prensa de Cristina dando vueltas para admitir la derrota parece infinitamente lejana en el tiempo. Hasta los cambios de gabinete, más un maquillaje que otra cosa, sonaron vacíos y no causaron expectativa alguna.  Cuando el Ministro del Interior Florencio Randazzo intentó hablar sólo de la reforma política pretendiendo una reunión multitudinaria con los partidos, bastaron un par de declaraciones opositores para marcarle la cancha. Rápido de reflejos y temeroso de una negativa, Randazzo remendó su estrategia y anunció cambios: se hablan todos los temas y por separado.  Algo parecido hicieron Eduardo Fellner y Agustín Rossi en el Parlamento de la Nación. Primero fue el anuncio a la prensa y luego en conjunto con los jefes de bloque, para dejar en claro que no habrá temas que no se traten. En un triste ejercicio de genuflexión, Fellner le dijo a los legisladores que la Presidenta le había autorizado a abrir el debate. Rossi, con la derrota dolorosa de Santa Fe a cuestas, ya no sabe cómo esconder su disconformismo con la Casa Rosada.

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El tembladeral sobre el que se asientan los pies del kirchnerismo, no perdona nada. Si los cambios de gabinete fueron puro maquillaje, la omnipresencia de Guillermo Moreno en la Secretaría de Comercio y las versiones de renuncia que sobrevolaron al flamante Ministro de Economía Amado Boudou fueron otra muestra de debilidad. El problema ya no es Moreno sino, como el mismo Jefe de Gabinete admitió, los que le dan las órdenes. Boudou, ya luce condicionado. Debajo de él no ha podido nombrar a nadie de su confianza y el fantasma de su antecesor en el cargo lo persigue como una sombra. Su padrino, Néstor Kirchner, le condiciona los nombramientos. Boudou  habría cometido el pecado en intimidad, de anunciar cambios profundos que incluían a Moreno y al INDEC. Sus jactancias llegaron a oídos del matrimonio presidencial y la reprimenda no se hizo esperar. A mitad de semana, la Presidenta cenó con empresarios y sindicalistas y el Ministro de Economía brilló por su ausencia. Fue un gesto que lo dejó condicionado y obligado a cultivar el silencio en sus primeros días en el cargo. En rigor es poco lo que tiene para decir y mucho para aprender: sigue siendo Néstor el  Ministro de Economía.

Hasta dónde llegará la aventura de Kirchner por conservar el poder que se le escurre entre los dedos, sólo su mente lo sabe. En un  viaje relámpago a Chubut, entrando por la puerta de atrás y encima usando uno de los aviones de la flota presidencial, el sureño hizo bramar a Mario Das Neves que lo trató, bellamente, de hipócrita. Es que la excursión de Kirchner por esa provincia dejó un saldo preocupante, más allá de la interna peronista: el ex presidente atribuyó a la ‘vieja política’ su derrota en la Provincia de Buenos Aires. El detalle es que se trata de la misma ‘vieja política’ a la que él apeló para desbancar a Duhalde e hizo subir al barco de la derrota con las candidaturas testimoniales. El y sólo él, abrazó su destino a los barones del Conurbano Bonaerense pretendiendo manejar el país desde allí. Esta ceguera política es un dato que no pasa inadvertido para nadie en el PJ, aunque los que tienen poder institucional aún le siguen temiendo. Kirchner mantiene intacto su manejo de partidas y planea juntarse con los gobernadores antes o después que se reúnan con Cristina esta semana. Por su afiebrada mente ya se elabora la forma de resistir lo que considera un nuevo embate destituyente de la Mesa de Enlace. Y para eso usará a sus alfiles Moreno, Echegaray y, en menor medida, Julio De Vido.

La oposición sabe que puede ponerle límites al gobierno. Lo intuye débil y parece, por primera vez en mucho tiempo, dispuesta a ponerse los pantalones largos y acordar cuestiones fundamentales como los superpoderes, el INDEC, el Consejo de la Magistratura, las retenciones o la declaración de emergencia agropecuaria. La Presidenta vaga entre el poder decreciente de su marido y su propia debilidad para enfrentarlo. Kirchner sigue ganando por goleada con un correlato trágico: hipotecar el futuro inmediato de su propio gobierno.

La pobreza, pilar del modelo kirchnerista

guillermo_morenoMientras el INDEC usurpado por Guillermo Moreno sigue falseando las cifras de la realidad amparado en la complicidad presidencial, en los últimos días la Iglesia Católica y otras instituciones prestigiosas como la Red Solidaria que preside Juan Carr alertaron sobre el fuerte crecimiento de la pobreza y la indigencia en el país.


 

* Por Patricio Giusto

 

Según el titular de la Pastoral Social, Monseñor Jorge Casaretto, el nivel de pobreza roza el 40%, una cifra vergonzosa e incompresible para un país tan rico en recursos y que acaba de transitar su mayor período de crecimiento en casi 100 años.

Luego de la crisis terminal de 2001, el nivel de pobreza superó el 50%. En los años siguientes descendió abruptamente, pero desde principios del año 2007 volvió a subir al ritmo de la inflación, hoy rematada con recesión económica producto de una desvariada política económica y el impacto de la crisis financiera mundial.

Esta situación evidencia que el crecimiento económico del cual se jactó el kirchnerismo en los últimos seis años no se tradujo en desarrollo ni en distribución de la riqueza. Sin embargo, hay algunos que sí se beneficiaron y progresaron en los últimos años. Paralelamente al crecimiento de la pobreza, la fortuna del matrimonio presidencial (la declarada) aumentó como nunca antes: a lo largo de 2008, su patrimonio neto pasó de $17.824.941 a 46.036.711, lo que implica un incremento del 158 por ciento.

A esta escueta lista de favorecidos por el “modelo” K habría que agregar a los empresarios amigos del matrimonio, como Cristóbal López (casinos, obra pública y petróleo), Lázaro Baez (petróleo y obra pública) y los Eskenazi (banqueros y dueños de una parte de YPF), por mencionar tan sólo a tres de los apellidos más emblemáticos. La nómina habría que completarla con sindicalistas y políticos, que cada año hacen malabares para explicar el crecimiento exponencial de su patrimonio. En ese sentido, no hace falta dar nombres, ya que muchos de ellos son entrerrianos y archiconocidos por los lectores del diario.

A lo largo de la historia, los gobiernos populistas y autoritarios como el de los Kirchner se sostuvieron en el poder valiéndose de un importante sector de la población sin acceso a la educación y con necesidades básicas insatisfechas. La lógica de cualquier populismo consiste en generar una relación de dependencia con ese sector desfavorecido, intercambiando apoyo político a cambio de dádivas, pero sin garantizar acceso a la educación y la información, que es lo que hace plenamente libre al ciudadano. En Argentina, los Kirchner tuvieron su principal base de sustentación en el mega-aparato clientelar del conurbano bonaerense, que heredaron del duhaldismo. En la región, en tanto, el populismo también goza de buena salud en países como Venezuela, Bolivia y Ecuador.

No caben dudas que la pobreza ha sido un pilar fundamental del modelo kirchnerista, que básicamente consiste en que unos pocos se enriquezcan a costa de los sectores más desfavorecidos de la población. Afortunadamente, con la contundente derrota electoral del pasado 28 de junio da la impresión que este nefasto modelo ha llegado a su fin. Pero seguramente se hablará de él durante muchos años más por la pesada herencia en materia institucional y social que le dejará al país.

 

* Lic. en Ciencias Políticas

Eso no se hace

En términos personales, fue una situación sin importancia. En términos institucionales, se trata de una situación grave que sólo dilatamos en dar a luz para evitar las suspicacias y torpes lecturas de algunos dirigentes del PJ de Concepción del Uruguay que se pusieron más nerviosos de la cuenta en el tramo final de la campaña.


Por Adrián Pino
De la redacción de El Día de Uruguay

La nota publicada por este medio el domingo 21 de junio, titulada “La alianza Lauritto-Scelzi buscará hacer la mejor elección de Entre Ríos” desencadenó un episodio altamente repudiable: dos de los hombres de confianza del vicegobernador Lauritto, “visitaron” la redacción del diario en la mañana del lunes siguiente a la publicación en busca del autor de la nota, quien escribe estas líneas justamente.

Con una entrada rauda y con voces más elevadas del tono habitual, estos dos personajes dijeron venir a “pedir explicaciones” por la nota en cuestión, adelantaron que “se van a terminar los amigos si siguen escribiendo estas cosas” y se preguntaron si quien firmaba la nota “¿escribe esas cosas y se esconde?” ante mi ausencia.

No vale la pena ahondar en más detalles, pero enterado del episodio, este mismo periodista llamó a uno de los nerviosos en cuestión para aclarar que nadie se esconde en este medio.

¿Qué decía la nota?

La nota que puso nerviosos a los muchachos del PJ uruguayense daba cuenta del pacto al que arribaron los máximos referentes del peronismo local, en aras de ganar peso a nivel provincial y garantizar la victoria en un contexto que, como finalmente ocurrió, aparecía oscuro para el oficialismo. En la edición Nº164 de El Día de Concepción del Uruguay señalabamos: “No es simple “aporte a la causa” ni mucho menos a “la consolidación del modelo”. Es un posicionamiento estratégico que buscará alcanzar el peronismo de Concepción del Uruguay para aparecer ante la conducción provincial como el distrito que “mejor ha hecho las cosas” en estas elecciones legislativas.

Mientras Cristina Cremer, por mandato de Busti, se queja que hay intendentes que “hacen la plancha”, el peronismo uruguayense ha sellado una alianza por conveniencia que tiene a todo el PJ encolumnado detrás de los candidatos de la Lista del Frente Justicialista Entrerriano. Con esta movida, las huestes de Lauritto por un lado y Carlos José “Teta” Scelzi por otro, buscarán posicionar al peronismo de Concepción del Uruguay en el lugar más alto de Entre Ríos para negociar con mucha más fuerza el posicionamiento de cargos y candidatos para 2011”. En las líneas que seguían, se daba cuenta de los alcances de este pacto, que incluía la distribución territorial y de cargos en la ciudad durante este acuerdo de “no agresión” entre dos sectores internos del peronismo uruguayense que, se sabe, son acérrimos enemigos. (Ver la nota completa en www.eldiadeuruguay.com.ar Nº 164 – pág. 10)

“Algo más que una discusión”

Esta denuncia pública del pacto entre los dos bandos enemigos provocó la reacción. Llegados por segunda vez a la redacción de El Día, los dos muchachotes del entorno de Lauritto dijeron venir “en nombre del Pato”, en alusión al Vicegobernador: el malo de un lado, el bueno del otro, hicieron el jueguito de siempre. Palabras subidas de tono, mientras otro calmaba los ánimos. “No quiero que esto termine en algo más que una discusión”, amenazó uno de ellos, motivo suficiente para dar por terminada la cuestión.

Los vanos intentos por explicar que no se trataba de “un apriete”, “no te vamos a sacar la publicidad”, “no queremos que cambies nada”, etc. etc., es parte de las historias conocidas por aquellos periodistas que se animan a decir algunas cosas.

La demora en la difusión del episodio sólo tuvo que ver con la claridad que se requiere en este tipo de casos, para que nadie crea que se trataba de perjudicar a algún sector en su desempeño electoral.

Como se lo manifestamos personalmente, las páginas del diario están a disposición para el descargo, aclaración, explicación o acusación que deseen hacer.

Lamentable, por donde se lo mire. Inadmisible para la forma de hacer periodismo que caracteriza al equipo de El Día.

La Revolución Francesa

Como descendientes de franceses no hemos querido que pase desapercibido este nuevo aniversario revolucionario, por ser una de las fechas más importantes del pueblo francés y del mundo.


Por América Rosa Villemur
Opinión

Es tarea harto compleja reconocer que pocas ciudades como París han protagonizado acontecimientos tan importantes que cambiaron el curso de la historia. Se dice que probablemente fue fundada por los galos, que formaron un pequeño centro urbano sobre las orillas del Sena; también llegaron los romanos pero fueron desplazados hacia la ciudad donde iniciaron una lenta expansión sobre las dos márgenes del río. Desde ese momento se inicia su progresivo desenvolvimiento no sólo desde el punto de vista urbanístico, sino también cultural. Al asumir Felipe II París alcanza uno de los períodos de mayor esplendor, se comienza la construcción del Louvre, luego con el reinado de Luis IX se construye la Santa Capilla y se aceleran los trabajos de Notre Dame. Pero con la sucesiva dinastía de los Valois Paris vive una de las páginas más triste pero llega Carlos V y logra restablecer el orden haciendo erigir entre otras obras la Bastilla pero ésta tampoco fue una paz duradera. Después de muchos desencuentros y revueltas cada vez más sangrientas y de cuatro largos años con la llegada de Enrique IV la ciudad toma mayor importancia, es aquí donde París conquista su lugar en la historia.

El 14 de julio de 1789, el pueblo francés se levanta y produce la toma de la Bastilla, símbolo del absolutismo y del terror, comienza aquí la Revolución que habrá de sentar el nacimiento de un mundo moderno, es esta la primera victoria contra el símbolo del antiguo régimen, haciendo hincapié aquí del carácter patriótico y militar de la manifestación a fin de dar testimonio de la recuperación de Francia.

Los valores que se instalaron en aquella Sociedad de valientes fueron los cimientos que todo hombre de bien desea llevar adelante: una convivencia de acuerdo a principios fundamentales para la armonía de los pueblos y es así que aquel 14 de julio marcó para siempre los destinos de un pueblo que quiso independizarse de un régimen totalitario donde predominaba la injusticia y desigualdad social, desapareciendo aquí de la escena política los personajes que la habían dominado tanto tiempo.

Los sabios principios de Robespierre de: “Libertad”, “Igualdad”, “Fraternidad”, se gravaron a fuego en el corazón de todos los  ciudadanos por igual, dejando sentado un precedente histórico de convivencia pacífica para ellos y para ejemplo de todos los pueblos del mundo.

Nosotras, que hemos adquirido progresivamente año tras año los aprendizajes del idioma francés y a través de él: la cultura y la riqueza espiritual de esa querida nación con la cual nos sentimos hermanados, queremos recordar y festejar este 14 de julio con emoción.

Un camino al reencuentro y reconciliación

Este llamado al diálogo y este signo de apertura desde el gobierno nacional es un avance en lo político y en lo institucional de llegar a concretarse. Es un paso indispensable hacia el camino del reencuentro y la reconciliación entre todos los argentinos. La sociedad venía reclamando esta convocatoria desde hace mucho tiempo.


Por Ricardo Rodríguez*

Existieron desde el Poder Ejecutivo nacional varias veces en el pasado, pero todas estas quedaron solamente en intenciones. En el 2007 el famoso acuerdo del bicentenario llamando a los representantes de la economía para ponerse de acuerdo sobre diferentes temas. El 9 de julio del 2008 un anuncio a la unión de todos los argentinos que nunca se concreto. Posteriormente el llamado a la puesta en marcha del consejo económico social que tampoco prosperó. Todos estos intentos se dieron en el marco de fuertes propuestas sectoriales como lo fue el campo en su momento.
Hoy el gobierno vuelve a insistir con un nuevo llamado. Esta convocatoria se da en un contexto diferente ya que la sociedad argentina en su conjunto se expresó en las urnas de una manera contundente pidiendo una gestión con diálogo, concertación y consenso.
La sociedad exige que este llamado no quede solo en palabras sino que sea una vocación de respetar al que piensa diferente, debe exhibir gestos, concesiones y hechos concretos.
Desde la UCR siempre priorizamos el diálogo como el instrumento necesario para lograr los consensos a pesar de las diferencias.
Creo y entiendo que la convocatoria debe ser amplia y no circunscripta a determinados sectores como lo plantea el gobierno, que no integra a este llamado a los partidos políticos y la iglesia. Creo que debemos retomar aquella iniciativa de la mesa de diálogo argentino donde participaban todos los actores sociales, económicos, políticos y religiosos del país. Trabajar por una convergencia programática como lo proponía Raúl Ricardo Alfonsín.
Desde la UCR proponemos que en esta convocatoria deben estar presentes temas que son de suma trascendencia para la sociedad argentina y que están dentro de las plataformas legislativas propuestas por nuestros candidatos en la última elección, como son los temas de la derogación de los superpoderes el reparto de los recursos de la provincia, la limitación de los DNU, la reformulación del indec, la reforma del consejo de la magistratura.
El diálogo debe ser sin condiciones para poder abordar todos los temas que hoy preocupan a cada uno de los sectores de la sociedad argentina deben existir señales desde el gobierno nacional y a nivel político en general que reestablezcan la confianza. Sabemos y entendemos que hoy existen problemas en muchos sectores de la sociedad pero estamos seguros que estos se superan en base a una declaración de fe y confianza entre todos los argentinos que permita comprendernos.
Si no tenemos fe en lo que hacemos es difícil construir la nación que tanto anhelamos.

* Titular del comité Departamental de la UCR

Los tiburones del peronismo buscan sangre y Cristina intenta detener la hemorragia

Once días después del mazazo del 28 de junio el gobierno empezó a dar señales de vida. Acuciado por las circunstancias y contra el reloj inexorable de la pérdida de poder, el kirchnerismo arrancó con sus intentos para recomponer la línea y parar la sangría que las urnas le asestaron a su proyecto.


Por Jorge Barroetaveña

“Néstor Kirchner está herido y el peronismo está lleno de tiburones…”, deslizó un viejo conocedor de los vericuetos del partido que fundó Juan Domingo Perón. Es que la situación que afronta el oficialismo peronista desde el retorno a la democracia, es inédita. Sólo en la última parte del período de Carlos Menem como presidente podría buscarse algún punto de contacto, pero la situación política y económica a finales de los ’90 era diferente a la actual. Aquella dura derrota del año ’97 a manos del Frepaso, que después devendría en Alianza, no puso en jaque al gobierno, aunque fue el  preanuncio de la derrota que sufriría Duhalde en el ’99. Pero en ese momento, nadie se atrevía a cuestionar el liderazgo de Menem, y Duhalde era un candidato cantado. Esos dos años hasta el ’99 fueron de espinas para el PJ pero la gobernabilidad nunca estuvo en juego.

Hoy, una década después, el PJ enfrenta una situación diferente. Viene de perder una elección de medio mandato, con fuertes cuestionamientos al liderazgo de Kirchner y no se vislumbra aún un candidato cantado para las presidenciales del 2.011. El conflicto con un sector de la economía además, lo desgastó inútilmente y la imagen presidencial se vio innecesariamente expuesta por el protagonismo de Néstor Kirchner. Los Kirchner en realidad llevan ya 6 años en el poder y esa es la percepción general. No importa que Cristina sea diferente a Néstor o haya intentado serlo y este no la dejó, esa imagen de doble comando está instalada y perjudica la autoridad presidencial.

En el peronismo se perdonan muchas cosas, menos la derrota. Y el oficialismo kirchnerista fue dejando demasiados heridos en el camino. El estilo de conducción cerrado, desembocó en la diáspora que explotó con el conflicto del campo en marzo del 2.008. Esa sangría no se detuvo, al punto que un antiguo aliado como Felipe Solá, terminó derrotando a sus ex jefes en el territorio donde la localía se hacía sentir y nada parecía resistirse a la billetera. Claro, los eternos caciques del conurbano, que ayer traicionaron a Duhalde, tampoco dudaron en entregar a Kirchner y ahora coquetear con De Nárvaez. Al cabo los resultados demostraron que ya no son vitales para conseguir una victoria y que desde el Conurbano Bonaerense ya no se puede manejar la Argentina.

Con todos los tiburones dando vueltas buscando sangre, Cristina hizo lo que tendría que haber hecho el día después de la elección, en lugar de buscarle justificaciones a una derrota evidente. El escenario elegido fue la Provincia de Tucumán en el Día de la Independencia, pocas horas después que puso en el cargo a sus nuevos-viejos ministros. El mensaje no dejó de tener registros contradictorios.

La unción de Aníbal Fernández en la  Jefatura de Gabinete y de Amado Boudou en el Ministerio de Economía no implica grandes cambios. Fernández es el ministro más antiguo del gobierno y ha pasado por varios cargos. Es el único espadachín verbal que salió en defensa del kirchnerismo y es un soldado fiel de Néstor. Boudou, que llegó al Anses de la mano de Sergio Massa pero rápidamente construyó juego propio, también reporta a Néstor, al punto de ofrecerse para ser candidato en Capital en las elecciones del pasado 28 de junio. Estaba dispuesto a inmolarse, sabiendo que podían perder, por el kirchnerismo. Es extremadamente ambicioso y no le rehuye a los micrófonos como su antecesor Fernández. Habrá que ver hasta dónde se extiende su margen de maniobra. Desde que Lavagna se fue del cargo, ningún ministro pudo superar la sombra de Néstor Kirchner. Micceli terminó como terminó, Lousteau se fue corrido por la 125 y Fernández pasó sin pena ni gloria. En todos los casos el hilo conductor fue Guillermo Moreno, otro fiel  soldado del ex presidente siempre dispuesto a hacer el trabajo sucio. Dicen sus colaboradores que Boudou tiene la promesa presidencial del alejamiento de Moreno. Que sin esto jamás hubiera aceptado asumir y que por estas horas, en El Calafate, el matrimonio estaría resolviendo el tema. Pero Moreno es como la cigarra: tantas veces lo mataron, pero otras  tantas resucitó y siguió cantando. Esta vez, el clamor incluye el 90% del gobierno y hasta  quien lo acercó al poder como el Ministro de Planificación Julio De Vido, ha pedido su cabeza. Con este debate a cuestas, la Presidenta resolvió lanzar su convocatoria al diálogo desde Tucumán. Con mensajes contradictorios sobre la profundización del rumbo, Cristina anunció que todos los sectores serán llamados, aunque no especificó qué temas estarán en debate.

Ocupando el lugar de Boudou, el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray anticipó que las famosas retenciones, pilar para la política económica kirchnerista, también estarán en la mesa de discusión. La oposición claro, quiere sumar las reformas al Consejo de la Magistratura, una limpieza en los métodos del INDEC y los gobernadores ya han anticipado que quieren un replanteo de los niveles de coparticipación que reciben sus provincias. Por ley, los ingresos provinciales deben estar en el 34%. A gatas este año podría llegarse al 25%. Lejos, demasiado lejos para las exhaustas arcas provinciales, jaqueadas por la disminución de los ingresos y la caída de fondos extra-coparticipables que envía  el gobierno nacional.

Los Kirchner se enfrentan a una situación inédita en su vida política: deben compartir el poder. Esto implica negociar para después ceder. Si no lo hacen estarán hipotecando los dos años que les quedan de mandato, que se parecerán demasiado a una sucursal del infierno. Si lo hacen tienen posibilidades de reconstruir parte del poder que detentaron, aunque sólo el peronismo es el que tiene la última palabra.

El gobierno del estado

Si viviera Platón, posiblemente, hubiera podido tomar algunas experiencias de nuestro accionar y  lograr así enriquecer sus reflexiones en relación a su desvelo por el Gobierno del Estado. Pues más allá de que no abordara las relaciones de poder entre un Estado central con los Estados locales, el filósofo centró en la Política el valor supremo para el manejo de la cosa pública.


Por Luis Alberto Dalcol
Opinión

POLITICA Y ECONOMIA

Nuestra realidad le podría haber acercado otra visión fáctica a su antiquísimo análisis, y le hubiera permitido explayarse aún más sobre la Política, principalmente en  la relación con la cuestión Económica y con el ejercicio real del poder.

El filósofo pensó al recurso económico como el elemento que hace viable el hecho político. No lo reconoció como el sustento que crea  poder. Menos aún como causa para subordinar a otro poder y lesionar así el concepto de  República.

LA REALIDAD ARGENTINA

Nuestra praxis de  delegar un poder en otro, o de interferencias entre  poderes vulnera y empalidece la forma republicana. Sorprende cómo, pacíficamente y durante tanto tiempo, el Legislativo continúa cediendo en el Poder Ejecutivo cuestiones que la propia Constitución Nacional le marca de su exclusiva competencia.

Con preocupación se lee en los periódicos denuncias  de integrantes del Poder Judicial sobre presiones del Ejecutivo por su accionar en la investigación cercana a la administración.

MÁS Y MÁS REPÚBLICA

Lo que nos pasa  no tiene origen, y no es de exclusiva responsabilidad de la administración actual; aunque sí  se observa  que actualmente no está en agenda para su consideración.

COROLARIO

Si no se respecta la República se resiente la institucionalidad de la Nación incluso en la consideración de sus manifestaciones básicas como lo son, entre otros, la Iglesia, las Fuerzas Armadas, la Escuela, la Policía.

Para no repetir errores, debemos reparar la “institucionalidad republicana”, que sabiamente “desparrama” el poder.

Es la única forma que impide la instauración del pensamiento unilateral, que todos desechamos y reconocemos como nocivo.

* Contador Público Nacional

Las urnas hablaron y el chirlo electoral se hizo sentir: ¿entenderán?

Las urnas hablaron. Es cuando el silencio hace ruido. Cuando el silencio ensordece. Cuando dice muchas cosas. Esa sociedad que el domingo dijo mucho, ha vuelto al silencio. A sus problemas y padeceres cotidianos. Ahora, nuestros dirigentes, tienen la obligación de escuchar y entender el mensaje.



Por Jorge Barroetaveña

Especial para El Día

El chirlo electoral que el domingo sufrió el kirchnerismo se veía venir. Desde hace tiempo la sociedad empezó a dar señales de fatiga sobre los métodos y usos de un sector del peronismo que abusó de ellos. Hace pocas horas, un veterano dirigente, conocedor de las profundidades entrerrianas dio en el clavo: “a nosotros no nos ganó la 504, sino la 125”. La reflexión, no es tan lineal como parece. La famosa y ahora emblemática Resolución 125, no sólo marcó el límite para un sector, sino para buena parte de la sociedad. Aquella resistencia al método prepotente, soberbio y autoritario, se fue extendiendo irresistiblemente. En realidad, la 125, fue el pretexto que buena parte de la sociedad encontró para canalizar su bronca, el hastío por una forma de ejercer el poder que, en rigor, no ha sido patrimonio exclusivo del kirchnerismo.

Lo peor fue que no se dieron cuenta y amagan ahora con cometer el mismo error. El 70% de los argentinos sepultó el domingo una forma de hacer política y volvió a enarbolar  un reclamo de calidad institucional. Es cierto que los vaivenes económicos influyen en el humor social, pero en marzo del año pasado, ¿cuántas cosas habían cambiado respecto a octubre de 2.007, cuando Cristina se alzó con la Presidencia con el 47% de los votos? No muchas, sobre todo en los números. El quiebre se produjo por las formas, por el empecinamiento, por la descalificación, por ese intento tan inútil como peligroso de dividir a una sociedad como la Argentina, que ha recorrido esos tristes caminos a lo largo de su historia. Aquella actitud, marcó un antes y un después en la relación de la sociedad con el kirchnerismo.

Pero lo peor no había venido. Hubo tantos mojones indicando el reclamo  de la sociedad como ignorancia por parte del gobierno ante ellos. Ninguna de las señales que se emitieron llegó a puerto. Cuando el desbarranque se venía, Néstor Kirchner empezó a sacar conejos de una galera gastada. Corrió las elecciones, las candidaturas testimoniales, promovió causas contra los candidatos opositores, arremetió contra los medios de comunicación y al final, cerrando el círculo, encomendó su futuro a los ‘barones’ del Conurbano Bonaerense, esos mismos que tantas veces defenestró y acusó como lo peor de la política. Fue la profecía autocumplida: los cuadros que le sopló a Duhalde con métodos no santos, son los que le cavaron la tumba y lo acompañaron hasta la puerta del cementerio. Particular indignación le causó a Kirchner ver los números de algunos distritos del Conurbano, especialmente la Segunda Sección Electoral, a la que apostaba todo. Varios intendentes sacaron más votos que él mismo, en algunos casos con diferencias cercanas al 10%. “Me mandaron al matadero…!” vociferaba Kirchner mientras caminaba como león enjaulado el domingo por la noche. La imagen que dio,  la madrugada del lunes, buscando justificaciones y atajos para admitir la derrota, y advirtiendo que la intención es ‘profundizar’ el modelo, no fueron lo mejor de su agotado repertorio.  A su lado, demudado, Daniel Scioli intentaba disimular la desazón. Lo que ellos mismos habían empujado durante toda la campaña, se había diluido en un día. El modelo, ese del  que tanto se llenaban la boca, había sido castigado en las urnas.

En ninguno de los distritos grandes de la Argentina ganó el mismo partido. En Buenos Aires se impuso el PJ Disidente, en Capital el PRO, en Santa Fe Reutemann, en Córdoba Luis Juez, en Mendoza el cobismo y en Entre Ríos la Alianza UCR-Coalición Cívica. Este rompecabezas, sólo matizado por las victorias del oficialismo en el norte, implica todo un desafío para ganadores y perdedores. Es probable que, hastiada de los desbordes y la soberbia, la sociedad haya resuelto darle el poder a todos y no dárselo a nadie. O, en todo caso, reservarse para sí el poder de decisión final.

El gobierno quedó profundamente debilitado después del domingo y la oposición fortalecida, pero imposibilitada de actuar sin consensos o acuerdos previos. El caos que se preanunció la semana pos elecciones nunca llegó. A nadie se le ocurrió pedir renuncias ni levantó el tono de voz. La Argentina siguió marchando, con todos sus problemas a cuestas, pero sin abismos ni gritos. En esto, la oposición pareció entender el desafío y el mensaje de la sociedad. Pero el gobierno sigue encerrado en sus propios pensamientos. La miniconferencia de prensa que la Presidenta dio el lunes fue más de lo mismo. Influenciada quizás por el ala dura del gobierno, sólo buscó atajos numéricos para no reconocer la derrota y no hubo un solo esbozo de autocrítica. Parece que la pérdida de las mayorías parlamentarias, devenida de la debacle electoral, no fue un dato de la realidad digno de tener en cuenta. La victoria en Calafate se pareció demasiado al Pericos de Menem o a la mesa de Necochea de Adolfo Rodríguez Saá. Los tres casos marcaron una asintonía con la realidad, peligrosa para el futuro.

La sociedad el domingo votó con sabiduría. Entregó premios y castigos pero no condenó a nadie a la eternidad del infierno o del paraíso. Al cabo, volvió a apostar por un sistema. Mejor, con más equilibrio, con más integración e igualdad. Volvió a apostar por la democracia. Por menos gritos y más orejas. Por menos bolsillo, y más corazón y mente. Se cayeron algunos mitos. Con la caja ya no alcanza para todo. Desde el Conurbano Bonaerense no se puede manejar la Argentina. Ni desde Olivos ni desde la Casa Rosada. Ahora será el turno de una reforma política en serio, no declamada ni actuada sino ejercida. Sino entienden el mensaje las urnas guardarán silencio y en el 2011 volverán a decir lo suyo. Así es la democracia.

La gripe de la política

Un mes antes. Al menos ese hubiera sido el momento ideal para declarar la emergencia sanitaria en el país. Son ya 55 los muertos en el territorio nacional por casos confirmados del virus H1N1, porque las medidas no se tomaron a tiempo. Como ocurre casi siempre en Argentina.



Por Guillermo C. Navarro
redaccion@eldiadegualeguaychu.com.ar

Tal como lo indican las informaciones, México y Chile (por citar dos claros ejemplos) declararon la emergencia sanitaria por la enfermedad cuando todavía era posible combatirla, prevenirla. Dos o tres personas debieron morirse en esos países para que, con rapidez de reflejos, le decisión política sea tomada y los recursos necesarios puestos a disposición de las autoridades sanitarias.

Acá, pasó todo lo contrario. Quizás, porque la enfermedad llegó al país más rápido de lo que se pensaba, porque no se tomaron los recaudos necesarios o porque era políticamente incorrecto hablar del tema en plena campaña electoral.

Esa es la gripe de la política en Argentina: llegar a destiempo a casi todo, dar el remedio al enfermo cuando éste ya no lo necesita, querer curar antes que prevenir.

Claro está que las campañas taparon bastante el tema del avance de la Gripe A en Argentina. Pero a su vez por decidir no decir nada, cerrar la boca, adelantar las elecciones caprichosamente, el país explotó con un brote epidémico tomando a casi todos con la guardia baja.

Si en voz baja todos comentaban que el pico de la enfermedad estaba por llegar, la reflexión que la política debe hacer es si hubiera sido mejor que Argentina tomara en serio los casos mortales de Influenza (y aquellos confirmados y sospechosos) y ponerlos por encima de cualquier otra cuestión de Estado. Imposible, porque ello significaba tener que suspender las elecciones del domingo 28, que para el Gobierno era institucionalmente más importante.

Y ahí está el problema.

¿Por qué esperar hasta después del 28 de junio para tomar fuertes medidas contra la enfermedad, cuando el cuadro a nivel nacional era complicado y las víctimas aumentaban?

Hasta ayer eran más de 50 los muertos en todo el país como consecuencia de la Gripe A. Y es ahora cuando se profundiza el reclamo de una emergencia sanitaria nacional. Y es la gente la que ahora tiene que tomar conciencia, arreglárselas como pueda y quedarse poco más que encerrada en su casa ante la suspensión de actividades públicas y privadas. Algo así como un “toque de queda sanitario”.

Tarde, como casi siempre. Esa es la gripe de la política.

Carta a los fieles católicos de las Diócesis de Entre Ríos

El Arzobispo de Paraná y los Obispos de la provincia enviaron una carta explicando los motivos de la suspensión de las Misas, atento a la situación de la Gripe A. La carta expresa lo siguiente.


Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Con fecha 02 de julio de 2009 el Gobierno de la Provincia de Entre Ríos ha dado a conocer el Decreto Nº 2640/09 declarando la Emergencia Sanitaria en todo el territorio provincial, disponiendo medidas ante la actual situación generada a partir de la denominada gripe A (H1N1).

Los Obispos de Entre Ríos reflexionando en forma conjunta y dialogando con algunos presbíteros queremos dar a nuestros Sacerdotes, Consagrados y Fieles Laicos las indicaciones correspondientes para observancia de estas medidas.

Recomendamos, ante todo, seguir los criterios que fije la autoridad sanitaria correspondiente a fin de poder prevenir el contagio. En cumplimiento del art. 9° del mencionado Decreto, y conforme a las normas que para su implementación dicte cada Municipio, hemos resuelto suspender las celebraciones de las Misas y otras funciones religiosas análogas (rosarios, novenas, celebraciones sacramentales, etc.), encuentros de catequesis y otras actividades que impliquen concentración de numerosos fieles. La ejecución de esta resolución podrá tener una duración diversa conforme a la evaluación de la emergencia que las respectivas autoridades, tanto provinciales como municipales, vayan realizando, y a las medidas que ellas vayan adoptando.

Los Obispos de Entre Ríos y cada uno para los fieles de sus respectivas Diócesis, dado lo extraordinario de las circunstancias presentes, dispensamos del Precepto Dominical a los fieles católicos de las Diócesis de Paraná, Concordia y Gualeguaychú.

Invitamos a los fieles a santificar igualmente el Día Domingo rezando en familia con los textos bíblicos correspondientes. Asimismo les recordamos que pueden seguir la celebración de la Eucaristía por los diversos Medios de Comunicación. Agradecemos a los Medios radiales de AM y FM, y televisivos de señal abierta, por cable o satelital de las distintas localidades entrerrianas que nos permiten ofrecer este servicio a los fieles católicos, y a los que puedan sumarse durante la emergencia.

Recemos por todos los afectados por esta situación y confiemos a nuestra Madre del Cielo a los enfermos, pidiéndole que interceda por nosotros, que sepamos ayudar con caridad y actuar con prudencia. Con nuestra bendición pastoral:

Mario L. B. Maulión
Arzobispo de Paraná

Jorge Lozano
Obispo de Gualeguaychú

Luis A. Collazuol
Obispo de Concordia

Daniel Fernández
Obispo Auxiliar de Paraná

“La prensa no”: una orden inexplicable


“La prensa no puede ingresar”. El policía fue terminante: nada de periodistas, cámaras, flashes o micrófonos dentro de los lugares de votación. Por primera vez, no habría fotos del intendente o los candidatos votando, con las típicas sonrisas congeladas hasta que el último fotógrafo disparara su click.

 

Por Verónica Toller

La reacción fue inmediata. “¿Cómo? ¿Quién lo dice? ¿Desde cuándo? ¿Por qué causa?”

Nadie sabía respondernos. La Policía señalaba como responsables a los uniformados del Ejército (la primera fuerza debe cuidar el orden fuera de las escuelas y la segunda, dentro de las mismas, en ocasiones de comicios). “No sé, nosotros nos encargamos de las urnas…”, decían en la Escuela 90 los soldados vestidos de fajina, con sus metrallas a la espalda y la boca llena de facturas frescas.

Extendimos la queja. Subimos el tono de voz. Hasta que apareció un Subteniente apellidado Michelini, que con gran amabilidad repitió la orden y dijo que “venía de arriba”.

“Si es el Ejército el que dispuso esto y no la Policía, quiere decir que la orden viene en realidad del Ministerio del Interior”, nos dijo el fiscal general del peronismo disidente Juan Maya. “Es toda una sorpresa. Justamente, lo que se necesita es que la prensa entre a las escuelas para llevar tranquilidad a la gente que está en su casa siguiendo los comicios”, agregó.

Lo mismo señaló Darío Carraza, fiscal general del Acuerdo Cívico. “Las escuelas son lugares públicos, debe haber libre ingreso. Y la prensa es clave para informar, testimoniar que todo está en orden. Esto es inconcebible”.

Mientras dialogábamos con ambos regresó Michelini: “van a consultar nuevamente con la superioridad”, adelantó. Y minutos más tarde, la contraorden: “pueden ingresar a trabajar y hacer entrevistas, siempre y cuando no pregunten  tendencias o hagan boca de urna”.

Qué suerte que nos aclaró el punto. Idéntica situación se dio en Larroque y en Concepción del Uruguay. ¿Quién es el responsable de tan lúcida disposición?.

Gripe A: en 1918 ya hubo una pandemia

La influenza o gripe fue reconocida hace varios siglos como una enfermedad respiratoria aguda extraordinariamente contagiosa. Es una enfermedad internacional y en forma epidémica se extiende sin ser detenida por límites territoriales.


 
Por el Dr. Gustavo Calivari*Opinión  El agente causal –el virus influenza- fue aislado por primera vez en 1933 de secreciones nasales humanas y denominado virus influenza A. En 1940 se descubrió el virus influenza B y en 1949 el virus influenza C. Los virus influenza B y C solo infectan al ser humano. Un virus resistente El virus influenza A, por su gran variabilidad antigénica y capacidad para invadir diferentes especies de aves domésticas y salvajes, porcinos, humanos, equinos, focas, y otras especies, ha producido epidemias y frecuentes pandemias como las ocurridas en 1889, en 1918-1919; en 1957-1958; en 1976-1977; en 2005-2006, o la actual en 2009.La enfermedad ha afectado al hombre por más de cuatro siglos, pero su gran variabilidad antigénica hace que no pueda ser controlada por inmunidad natural, ni por vacunas.  La pandemia de 1918Por ejemplo la epidemia de influenza en focas producida en 1979-1980 fue por el virus A H7 N7, la pandemia 2005- 2006 (la llamada gripe aviar) por Virus A H5 N1y la actual por virus A H1 N1, como la ocurrida en 1918-1919. Este aspecto de desaparición de un sub-tipo y reaparición muchos años después es denominado “Resurgimiento cíclico viral de cepas pandémicas”.El virus de influenza posee alta morbilidad (capacidad para enfermar), pero baja mortalidad. Se replica en células de la mucosa respiratoria y en pneumonomicitos tipo 1 y 2 en los seres humanos. Puede haber infección simultánea de dos o más cepas diferentes de virus provenientes de dos o más especies diferentes de huésped (por ejemplo de porcino y aves y humanos o equinos y porcinos) lo que facilita la recombinación genética y la variabilidad antigénica de superficie H y N.Y una vez infectado un huésped éste puede contagiar a otros de la misma especie sin mediar un vector biológico. La pandemia actualTodos los años hay influenza A en todo el mundo, pero la cepa es diferente a la del año anterior; es por eso que hay que vacunar todos los años a las poblaciones más débiles (diabéticos, EPOC, mayores de 65 años, portadores de HIV, y otros).La característica de la actual pandemia es que hubo un resurgimiento cíclico de una cepa que hace muchos años que no estaba en contacto con el hombre (la anterior fue en 1918 a 1919).Sumado a eso, la gran movilidad de grandes masas humanas y en forma muy rápida entre los diferentes países, hizo que esta cepa A H1 N1 se propagara rápidamente.Otra característica es que las anteriores pandemias se originaron en China o en el Sudeste asiático, tal vez por su alta tasa de población y gran producción de aves y porcinos.Que la actual se origine en México posiblemente sea porque esas variables de alta población y producción avícola y porcina se dan actualmente en ese país y eso hizo posible una nueva recombinación viral entre cepas humanas, aviar y porcina.Teniendo en cuenta la gran variabilidad antigénica del virus de influenza A, es muy probable que la actual pandemia dure muy poco tiempo desde el punto de vista epidemiológico, pues el virus se recombinará y dará lugar a una nueva cepa que, podrá o no ser pandémica. *Médico Generalista. Coordinador del Servicio de Atención Primaria de la Salud del Hospital “J. J. de Urquiza”. Artículo publicado en El Día de Uruguay.  

Una democracia con deudas que algún día deberían empezar a saldarse

Han pasado casi 26 años de democracia, desde aquella primavera que llenó de esperanzas a todos los argentinos. Han pasado cosas buenas y malas pero hay demasiadas deudas que todavía siguen pendientes. Y no se podrán solucionar con un sistema de partidos desquiciado y siempre al borde del estallido.



Por Jorge Barroetaveña
Especial para El Día

 

El sistema no está en duda pero hay que mejorar su calidad institucional.

En 1.983 dos partidos se disputaban el poder. La UCR y el PJ libraban una batalla a priori desigual. Pocos pensaban con certeza que Alfonsín podría desbancar al peronismo, que nunca había sido derrotado en las urnas. Pero el líder radical supo percibir y comprender el nuevo humor social. Ese que pedía menos violencia y más paz, desarrollo equilibrado y justicia social. Los argentinos lo ungieron entonces como presidente. Después, los desvaríos en el manejo de la política económica  y un nunca comprobado ‘golpe de mercado’ lo obligaron a anticipar la entrega del poder. Alfonsín se fue dejando al país sumido en la híper y los saqueos, con la economía en bancarrota. El peronismo, a esa altura reciclado y después de dar un ejemplo cívico con una interna histórica entre Menem y Cafiero, llegaba para mostrar otra vez sus cartas. Sin el viejo líder Juan Domingo Perón, con una nueva generación de dirigentes, el riojano hizo lo impensado: dio un voltereta a su discurso de campaña y puso al partido en un brete ideológico. Privatizó, desreguló y se alió con Estados Unidos. Mientras la convertibilidad dio señales de vida, la sociedad perdonó todo, desde los escándalos de corrupción hasta las excentricidades del menemismo. Pero en el ’95 despuntó el Frepaso y en el ’99 la Alianza condenó al Justicialismo otra vez a la derrota.  Haciendo hincapié en la transparencia, aunque sin tocar la convertibilidad, Fernando De la Rúa hizo lo que pudo que fue, por cierto, bastante poco. Su gobierno duró apenas dos años. Jaqueado por su propia incapacidad, sospechas de corrupción y el escándalo de la renuncia del Vicepresidente y la ruptura de la Alianza, no se pudo sostener en el poder. El ‘corralito’ financiero que dispuso Cavallo fue el principio del fin. El helicóptero huyendo de la Casa Rosada y el ruido de los cacerolazos de la gente en la calle, marcaron a fuego el final de ese tormentoso período. Con la desesperación de la gente paseándose por las calles y el país al borde del estallido, el ‘que se vayan todos’ se convirtió en un himno. Fue la semana del país de los tres presidentes, hasta que Eduardo Duhalde fue ungido por la Asamblea Legislativa. A esta altura es probable que sólo la historia le reconozca a Duhalde haber tomado un país en llamas y haberlo encarado decidido a los comicios del 2.003. Acertó cuando nadie lo pensaba con la elección de Roberto Lavagna para el Ministerio de Economía pero  cometió un error que el peronismo aún hoy está pagando. En un polémico Congreso partidario en Lanús, permitió una interna abierta. Kirchner, Menem y Rodríguez Saá dirimieron  sus peleas en una elección nacional. Con el apoyo del aparato bonaerense (todavía en manos duhaldistas)  el santacruceño le sacó una luz de ventaja a Menem y lo dejó sin chances para la segunda vuelta. Con un estilo de ejercer el poder bastante particular y aprovechando el envión del año y medio de gestión duhaldista, Kirchner también acertó dejando a Lavagna en Economía. De la nada, Kirchner construyó su propio poder, se independizó de Duhalde y colocó a su propia esposa en la sucesión.

Cristina ganó con el 45% de los votos en el 2.007, pero a pocos meses se encontró con un conflicto impensado. El sector rural, disconforme con medidas de su gobierno, paralizó el país y puso en jaque al gobierno. Las consecuencias políticas y económicas de aquel conflicto aún no se han disipado y es probable que tengan, en los comicios de hoy, una influencia vital. Pero hay algo intangible que, desde 1.983 se ha ido perdiendo progresivamente. Si los barquinazos de la economía profundizaron o expulsaron a  la pobreza a millones de argentinos, la calidad de nuestra democracia todavía es una deuda que arrastra la dirigencia política. Desde el estallido del 2.001, ¿cuánto ha mejorado nuestra educación, nuestra seguridad, nuestra salud, nuestra justicia? ¿Ha habido una renovación real de la dirigencia política, escuchando aquel ‘que se vayan todos’ de aquel año? Los partidos políticos, ¿han mejorado sus procesos de selección interna, han aumentado su democracia interna y se han consolidado desde lo ideológico y programático? Nada que ver y ese es otro de los grandes males que nuestra joven democracia no puede resolver. Desde aquel hito histórico de la interna peronista del ’89 entre Menem y Cafiero, los partidos mayoritarios no han hecho más que retroceder y, como en el caso de la UCR, han
implosionado. Este proceso electoral ha sido una muestra. Salvo honrosas excepciones, casi nadie hizo internas para elegir a los candidatos, los que fueron ungidos por ‘comisiones de honorables’, por grupetes de dirigentes  o, lo que es peor, en alguna cama matrimonial. La democracia pide a gritos un sistema de partidos consolidado, que sirva de plataforma para la formación  de dirigentes, de distinto signo ideológico. Sin esto, ¿cómo habríamos de extrañarnos ante la borocotización de la política? ¿O que mañana estén con uno y pasado con otro, de acuerdo a sus conveniencias o intereses personales?

La democracia argentina sólo alcanzará la mayoría de edad cuando empiece a zanjar estas deudas. El desarrollo llega progresivamente y se consolida con políticas de estado. Pero un buen sistema de partidos, sólido y transparente, sólo devengará instituciones sólidas y transparentes. Eso nos hará un país previsible y estable, aburrido quizás, pero con posibilidades ciertas de progresar y hacer que el sol, salga para todos.

Muchachos, ¿qué les ‘pasha’…?, ¿están ‘nervioshos’…por las elecciones?

Las cartas parecen echadas y el final abierto. Si hace tres semanas había pronósticos de lo que podía pasar en la madre de todas las batalles en la Provincia de Buenos Aires, nadie se atreve hoy a decir lo mismo.


Por Jorge Barroetaveña

Especial para El Día

 

Cualquier vaticinio podría caer en la burla y la ironía. Kirchner y De Narváez (¿dos caras de la misma moneda?) velan las armas y se prepara para el asalto final.

Parece no haber  encuestas confiables, aunque la mayoría de los que se dedican al tema han optado, en los últimos días, por un riguroso silencio de radio. Es que lo que parecía una elección definida hace varias semanas, con una diferencia indescontable para el PJ disidente en la Provincia de Buenos Aires, ha quedado en penumbras. La pantagruélica ola publicitaria de De Narváez, con su súbita aparición en la parodia televisiva de Gran Cuñado, lo ha depositado en un lugar expectante. Si en el interior bonaerense le llevaba ventajas al kirchnerismo, necesitaba imperiosamente no perder por paliza en el Segundo Cordón del Gran Buenos Aires. El primero, sostienen los estrategas de campaña, se verá afectado por el voto de Capital Federal, donde se hará sentir la ola a favor de Unión Pro. Pero en las barriadas pobres de La Matanza, Florencio Varela o Almirante Brown el empresario no podía hacer pie. Las últimas encuestas dicen que, allí, la elección será más pareja de lo previsible y que la tendencia podría favorecer al dueño de América TV. Con ese panorama, el resultado final se vuelve incierto, y las puertas del infierno se abren de par en par. A esta altura, a una semana exacta de los comicios, no quedan dudas: el peronismo está debatiendo el poskircherismo y el liderazgo de su principal mentor está en duda. El resultado de las urnas le pondrá los límites a ese debate y su extensión a lo largo del tiempo. Y si el cambio de liderazgo será o no traumático. Habrá que ver cuánta resistencia está dispuesto a dar Néstor Kirchner.

 Fue llamativo, durante la realización del debate en Capital Federal, que ‘Pino’ Solanas corriera por izquierda al candidato oficialista Carlos Heller. Sonó cuanto menos gracioso que el cineasta acusara al kirchnerismo de hacer un ‘capitalismo de amigos’, denunciando el vaciamiento de los recursos naturales de la Argentina por obra y gracias de las decisiones del matrimonio presidencial. ¿Quién podía imaginar hace un año y medio que el liderazgo de Kirchner se vería sometido a semejante cuestionamiento ideológico?. El peronismo es un bicho raro que, si no tiene oposición, la termina engendrando. Si el punto de inflexión el año pasado lo marcó el conflicto con el campo, ahora la dinámica de los cuestionamientos tiene vida propia. En Córdoba Schiaretti hizo rancho aparte y Mondino (su candidato a senador) hace críticas más duras que el propio Luis Juez. En Santa Fe, la presencia del matrimonio presidencial se ha vuelto molesta, y es un lastre para los candidatos. Sabedores, los socialistas con Binner metido de pies y manos en la campaña, le enrostran a Reutemann su pasado kirchnerista y vaticinan que, el 29 de junio, habrá fumata en el PJ y engaño al electorado. El resultado fue inmediato: el ex corredor de Fórmula 1 empezó a caer en las encuestas, y Giustiniani a descontarle puntos. El jueves, en el programa de Nelson Castro, Reutemann debe haber repetido no menos de diez veces que con Kirchner ya no quiere saber nada. “Si él está en esta vereda, yo seguro voy a estar en la de enfrente”, balbuceó  monótono y con sorpresivo énfasis para su habitual apatía.

En Entre Ríos, nada emparentado con la pareja gobernante se ha visto durante la campaña. Busti se puso al hombro a los candidatos y salió a recorrer la provincia. Nadie podrá achacarle al ex gobernador falta de compromiso. En cada kilómetro, de los 10.000 que él mismo dice que ha recorrido, ha dejado un jalón de su capital político. Aún en desacuerdo, optó por ponerlo en riesgo pero tampoco come vidrio. No hay publicidad ni cartel que registre al gobierno nacional, más allá de las menciones que hace el gobernador Urribarri en sus discursos. Ni siquiera los candidatos ponen demasiado esmero en acordarse  que existe una referencia nacional. Sí hablan de federalismo, de más recursos para las provincias y repasan, con precisión de cirujano, cada mal paso de la oposición. Sobre esto los dirigentes del campo les han dejado servido en bandeja un par de declaraciones desafortunadas y condenables. Quizás por tener más experiencia acumulada ninguno de los dirigentes opositores con alguna tradición ha derrapado de esa manera. Los productores devenidos en políticos deberán hacer un curso acelerado si quieren sobrevivir en política y transmitir con claridad sus pensamientos. La política también es aprendizaje y la sociedad ya no tolera improvisaciones.

 

*****

 

El Kirchner tranquilo y manso de las últimas semanas, volvió a darle paso al desbocado y criticador de los últimos siete días. Llevando hasta el paroxismo su enfrentamiento con Clarín, ha provocado que en la calle se instale el ‘¿qué te pasha…estás nerviosho….?’, que se ha vuelto todo un clásico y repiten grandes y chicos. Los consejos de los asesores de nada sirven. Cada vez que el ex presidente ‘se saca’ da un respingo pero para abajo en las encuestas. Cuando se tranquiliza, vuelve a estabilizarse y los ojos de la sociedad empiezan a analizar otras cosas.

Pero si lo único que queda de esta campaña es el …¿qué te pasha…estás neviosho…?, es para preocuparse. En lugar de debatir para permitirles  un salto de calidad institucional a los votantes, los candidatos han optado por ir a parodiar a sus imitadores y  hacer papelones cantando o bailando con Tinelli. Claro, se aseguran  que millones los vean y, al menos por un rato, les presten  algo de atención. La política argentina se merece un replanteo pero son los propios políticos los que deben dar el puntapié inicial. Sino seguirá siendo tan mediocre como hasta ahora.

“Cualquiera” de nuestros “macarras de la moral”



Por Sergio Abelardo Delcanto*

Opinión

 

Lamentable. Solo la genialidad de Serrat pudo predecir y cantar “Los macarras de la moral” para el mundo y hoy, ayudarnos a descubrirlos en nuestra tierra.

“A cualquiera” gritan y se desgañitan nuestros “macarras de la moral” y cuando más alto es el chillido más se empequeñecen. Juegan a crecer en la oportunidad sin entender que el oportunismo es el techo y encierro final de los tramposos.

Claman libertad falseando verdades y negando obras, exigen vida republicana violentando leyes, anuncian esperanzas tumbando sueños. Y Serrat los pinta: 

“Anunciando Apocalipsis 
van de salvadores 
y si les dejas te pierdes 
infaliblemente. 
Manipulan nuestros sueños 
y nuestros temores, 
sabedores de que el miedo 
nunca es inocente.” 

No les importa si existen pasados de frustraciones, conductas aborrecidas, acciones escandalosas. La ética republicana les inunda la voz pero se les evapora en el abrazo a confesos “menemistas” con jubilaciones de privilegio y fortunas de dudosa procedencia, y a soldados “montielistas” que ya sufrimos los entrerrianos. Nada les importa, solo destruir. Nada proponen, únicamente ordenan. Muchos, a nada se postulan, apenas odian. Por esto Serrat les dedica:

 “Hay que seguirles a ciegas 
y serles devoto. 
Creerles a pies juntillas 
y darles la razón 
que: "El que no se quede quieto 
no sale en la foto…" 
"Quien se sale del rebaño, 
destierro y excomunión". 

Las palabras Patria y Pueblo les brotan como hojas de la piel, pero cuando la Patria se desplomaba y el Pueblo se desesperaba, solo pensaron en salvar el cuero propio, sus voces callaron, o simularon preocupaciones para esconder incapacidades y barrieron bajo la alfombra de la crisis la impudicia de sus mediocridades. 

Hoy, ante un Proyecto del pensamiento nacional y popular que encabeza el Peronismo desde el Gobierno Nacional, al que no se le reconoce nada a pesar de lo mucho que ha hecho, ni siquiera la exigida virtud de tener una sola cara y convicciones dichas, se alzan y ordenan: “A cualquiera, menos al Peronismo”. Entonces Serrat los descubre:

 “Sin prisa pero sin pausa, 
esos carcamanes 
organizan sus cruzadas 
contra el hombre libre 
más o menos responsable 
de todos los males 
porque piensan por su cuenta. 
Sueñan y lo dicen”. 
El resentimiento y temor por quedarse cada vez más solos, la dulce y fatal ceguera del falso endiosamiento, la embriagadora sensación de sentirse reconocido alguna vez, les hacen de combustible a nuestros “macarras de la moral” para combatir a un Gobierno Nacional que desde el arribo democrático, es quien más seriamente se esmera por construir una Nación Libre, Justa y Soberana. Con aciertos y desaciertos, intenta y no se doblega. No falsea en su discurso ni traiciona la historia del Peronismo. No se esconde ante los problemas ni lo asustan los poderosos. Intenta y hace, aunque yerre, porque el error parido por la mejor intención es la antesala del acierto.  

Nada detiene a “nuestros macarras”, tienen sus propios “vientos de cola”: los pulpos económicos de los medios de comunicación nacional les alfombran las voces, los avaros despojados de riquezas mal habidas les abren las canillas, los condenados por crímenes atroces los festejan con lluvias de correos electrónicos, los gigantescos sojeros les prometen pampas de trigo y miel, y los despiadados prestamistas internacionales de créditos heridos por la ausencia de endeudamiento les prometen lluvias de inversiones. Apuestan al servilismo añorando placeres individuales. Quieren volver a “tener la vaca atada”. Pero Serrat los sentencia:    

“Si no fueran tan temibles 
nos darían risa. 
Si no fueran tan dañinos 
nos darían lástima. 
Porque como los fantasmas, 
sin pausa y sin prisa, 
no son nada si les quitas 
la sábana” 

“A cualquiera… voten por cualquiera menos por los candidatos del Gobierno Nacional” repiten nuestros “macarras de la moral”. “Por otro modelo” agitan, cuando saben y ocultan que fueron los otros y anteriores “modelos” los que habían sepultado nuestros sueños individuales y nuestro destino como Nación. Engañan, como el tero en el grito, que finge cuidar las crías cuando a los huevos los tiene escondidos en otro campo.

Y lamentamos, profunda y sinceramente pedimos disculpas, porque algunas de estas voces provengan de estas latitudes entrerrianas.

* Integrante de “Militancia Peronista” – Ex presidente del Concejo Deliberante.

Carta abierta de Fundavida a Raúl Riganti, intendente de Larroque

La Fundación Fundavida de Gualeguaychú, a través de una carta abierta, responde afirmaciones del intendente de Larroque y candidato a diputado nacional por el Frente Justicialista. El texto completo es el siguiente.

 

Estimado Sr. Riganti, el otro día en una radio de nuestra ciudad usted hizo declaraciones más que desafortunadas. Asumió, sin ningún fundamento científico la defensa de un producto químico, me refiero al Glifosato de Monsanto que está envenenando nuestros suelos, nuestros alimentos y nuestra gente. Incluido a usted y a sus hijos, lo hizo inspirado exclusivamente en el móvil de ganancia económica rápida y a cualquier costo ambiental.

Lo invito cordialmente a que se informe por el bien de todos, sobre todo porque es posible que en un corto plazo asuma la representación legislativa para la que se ha postulado y en ese caso su ignorancia ya no será un problema personal, sino un problema de todos nosotros. El glifosato es un veneno peligroso al igual que el endosulfán y otros productos que se usan habitualmente en agricultura que nos están intoxicando a todos, y fundamentalmente la naturaleza.

Lamentablemente ha sido una práctica habitual de las compañías químicas engañar a los consumidores. Nos presentan productos como inocuos, los usamos indiscriminadamente y después, cuando el daño esta hecho, nos enteramos que son peligrosísimos y son prohibidos y retirados del mercado. La lista es interminable: el DDT, el malathión, el parathión, el hexaclorociclohexano etc., etc. A todos los pudimos ver en las estanterías de las empresas agroquímicas.

De todos se dijo que no afectaban a los seres humanos y después de hacer desastres todos fueron prohibidos. Cuando apareció el glifosato, Monsanto, la compañía que lo desarrolló, dijo que “era inocuo” que “se eliminaba inmediatamente con la humedad”, que “no quedaba en el campo ni en las semillas una vez que cumplía su cometido”. Y se demostró que mentía.

Si Usted lo desea, venga a Gualeguaychú y vaya a la Facultad de Bromatología donde investigadores nuestros demostraron tempranamente que el glifosato queda en las semillas, que no desaparece. O si Usted quiere actuar responsablemente como productor y como legislador, lea las investigaciones del Dr. Andrés E. Carrasco del Laboratorio Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires.

Este investigador demostró que el glifosato en las personas ocasiona "trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales" y que concentraciones ínfimas de glifosato respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión e impulsan malformaciones celulares”.

En la cámara de Diputados de la Nación hay un Proyecto de Ley Nº 037 del 28/04/2009 pidiendo la “suspensión del uso del glifosato” con abundante rigor científico en sus considerandos. La justicia de Córdoba Prohibió “fumigar” con glifosato cerca del Barrio Ituzaingó donde médicos han certificado 300 casos de cáncer en el barrio asociados a fumigaciones con plaguicidas.

En la suprema Corte de Justicia se ha presentado un “recurso de amparo” para que se suspenda la venta y aplicación del Glifosato y Endosulfan. Un estudio de campo científico realizado entre el año 2004 y 2007 por un equipo de científicos coordinados por el Hospital Italiano de Rosario concluyeron diciendo “los hallazgos fueron contundentes en cuanto a los efectos de pesticidas y solventes en casos de cáncer y malformaciones infantiles en habitantes expuestos a contaminación por agroquímicos”.

El centro de divulgación científico de la facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA dijo luego de un estudio del Glifosato sobre ambientes acuáticos “lo cierto es que el Glifosato está lejos de ser inocuo y hay alteraciones en el fitoplanetón, biodiversidad y ecosistemas”.

La República de Ecuador inicio este año un juicio internacional en el Tribunal de La Haya contra Colombia por las fumigaciones con “Glifosato” en la frontera de su país. 50 vacunos murieron en Gichon (ROU) cuando un avión fumigador perdió la carga de “Glifosato” que llevaba en un campo ganadero (15/04/2009), El Telégrafo de Paysandú.

Usted acérquese a nuestra Fundación, Fundavida y le proveeremos de una lista mayor de evidencias científicas que ratifican lo aquí afirmado.

No dudamos que el glifosato en un plazo mediato será prohibido, pero mientras esto no ocurra seguirá haciendo su acción devastadora sobre la tierra, flora y fauna, los ríos y la salud de la población.

Por último, le recuerdo que Monsanto no ha refutado ninguno de los estudios que demuestran que el glifosato es veneno… porque no puede. Simplemente utiliza la calumnia y el descrédito contra los valientes científicos que nos advierten del peligro.

Para finalizar, le solicito humildemente que revea su actitud, se informe y no actúe mas como transmisor de mentiras que matan.

Cordialmente

Edgardo Moreyra –Presidente- Ituzaingó 661 – fundavida@fundavida.org.ar

 

El gobierno disimula su debilidad y piensa qué hacer después del 28

A 3 domingos de las elecciones que podrían marcar el rumbo de la Argentina de los próximos dos años al menos, pocas cosas que cambiaron. El oficialismo logró imponer su estrategia y la oposición se debate en sus propias contradicciones. Y Kirchner, piensa qué hará después del 28.


Por Jorge Barroetaveña

 

La ausencia de propuestas concretas y debates serios alarma como nunca en esta campaña electoral. Cada tema planteado sólo ha servido para chicanas, descalificaciones y ataques. Los escraches que ruralistas encabezaron en Buenos Aires  y Santa Fe no sólo le sirvió en bandeja a Kirchner los argumentos para rebatirlos, sino que no hicieron más que ocultar una crisis, la del sector productivo, que sigue viento en popa. La irrupción de Chávez en la campaña, es lo único que, paradójicamente, ha regado de sombras la estrategia oficial. Esta semana, el propio ex presidente hundió más el dedo en la llaga cuando eligió pelearse con Techint, núcleo del objetivo estatizador del venezolano. Sus dichos no hicieron más que aumentar las suspicacias en el mundo empresarial sobre las políticas que adoptará la Argentina después del 28 de junio. Fue el único flanco por el que se pudieron colar las críticas opositoras que alertaron sobre una ‘chavización’ del gobierno si obtiene un respaldo considerable en las urnas.

Los empresarios, a esta altura, no saben para dónde disparar. Es que la administración kirchnerista ha repartido subsidios a troche y moche buscando evitar la pérdida de puestos de trabajo y ha establecido, en los últimos años, una relación privilegiada con ese sector. El año pasado, ni un solo industrial movió un dedo para acercarse al reclamo de las entidades del campo. Es más, muchos de ellos tomaron distancia, optando por salvar sus vínculos con el gobierno. Ahora que el zapato empieza a ajustar no saben para dónde rumbear. La tibia respuesta oficial a las decisiones de Chávez dejo al descubierto la debilidad argentina frente al venezolano y la fortaleza del Brasil de ‘Lula’. Muchos  han caído en la cuenta que el venezolano no come vidrio. No sólo el ingreso al Mercosur de Venezuela depende aún del Senado brasileño, son cada vez más los recursos que van de un país al otro. Con los precios del petróleo bajos, Chávez le ha pedido a ‘Lula’ un préstamo de 4.300 millones de dólares. No son pocas además las empresas brasileñas que están haciendo fuertes inversiones en el país de Bolívar. A esta altura no es una  cuestión de principios, sino de intereses. Chávez lo sabe y actúa en consecuencia.

Con esta certeza a cuestas, el empresariado nacional ha dado algunas señales de malestar. El miércoles recibieron a los partidos de la oposición y escucharon algunas propuestas. El jueves se confirmó que aceptarán que las cuatro entidades del campo se sumen al Consejo Económico y, Héctor Méndez (titular de la UIA) se bajó del avión presidencial que lo llevaría a la Asamblea de la OIT. Igual, los ejecutivos que participaron a mitad de semana de la charla informativa con candidatos de la oposición tampoco se fueron muy conformes. “No nos quedó claro lo que quieren hacer”, definió uno de los empresarios que todavía se debate en la ambigüedad.  Lo cierto es que, el malestar empresarial, y la táctica de Kirchner de pegarle a Techint, revelan  una sola cosa: la debilidad del gobierno que, hace un año  y medio, jamás hubiera pensado en enfrentar semejante rebelión en la granja.

 

Si la oposición ha bailado hasta ahora al ritmo que quiere Kirchner, el fenómeno de Gran Cuñado es probable que termine favoreciéndolo. Su imitación en particular, ha comenzado a despertar más risas que enojos y los aspectos negativos de la realidad, se han visto suavizados por la estupenda caracterización que hace Freddy Villarreal. Si la imitación de Cristina es dura, está lejos de pensarse que podría perjudicarla. Hasta De Narváez aprovechó el  viernes el aumento súbito de su popularidad para seguir con sus recorridas por el Conurbano y no dudó en aceptar el convite para presentarse junto a su doble en el programa de Tinelli. Al cabo, la campaña parece resumirse a eso: presentaciones mediáticas buscando alto impacto y descalificaciones mutuas.  Propuestas y debates, bien lejos.

*****

El poskirchnerismo  piensa en su futuro. Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba,  anunció el trabajo en conjunto de sus legisladores con los de Reutemann y Busti. La idea es hacer un bloque de la Región Centro en el Congreso  que defienda los intereses de esas provincias. Con Reutemann en Santa Fe las cosas están bastante claras. Hizo rancho aparte y disputa abiertamente con los muchachos de Néstor. En Córdoba igual, donde Mondino  (el hombre elegido por Schiaretti y De la Sota) buscará ganarle una mano a mano a Luis Juez, lejos también de los deseos del oficialismo nacional. Pero en Entre Ríos el panorama luce más incierto. Busti, cuyos legisladores dijo Schiaretti se unirán a los santafesinos y cordobeses haciendo causa común federal, navega a dos aguas. La lista que encabeza Barrandeguy es la oficial y se reivindica como el único peronismo. Afirman que son garantes de la gobernabilidad y respaldan al gobierno nacional. Pero Busti dice que apoya a Reutemann como candidato presidencial y confirma que harán un frente con Córdoba y Santa Fe. Encima tiene a su propia esposa que, el año pasado votó en contra de la 125 y ahora Barrandeguy dice que hubiera votado a favor. El ex gobernador juega con fuego. Fiel a su estilo, ese que ha signado su carrera política, ha resuelto poner los huevos en varias canastas. Si gana, no pasará demasiado. Las victorias dan para todo y las justificaciones sobrarán. Pero si pierde, habrá complicado inexplicablemente sus deseos de proyección nacional  y de volver a ocupar, en último caso, el sillón de la Casa Gris de Paraná. Sólo Busti y su almohada saben porqué hizo lo que hizo.

Que no nos falte la reflexión a los argentinos

Conviviendo con la realidad mediática que plantea una elección para renovar las cámaras legislativas, no podemos dejar de observar cosas que se reproducen de otros tiempos y que fortalecen la mediocridad en la que estamos inmersos, desde hace ya más de 25 años.


Por Oscar Ávila*

Opinión


Siempre fue moneda corriente que para distinguirse del que gobierna pareciera que hay que hacer hincapié en su enriquecimiento, en su figura personal, en sus gestos, en su dependencia observando esta vez que al actual no se le critica enfáticamente la deuda externa o interna, pero si su soberbia. Cuestión que creería sería elogiable si quien lo hace lo hiciera desde la humildad de saber que si es elegido estará al servicio de los demás. Pero no es así y ¿por qué no es así? Porque muchos que son candidatos han ido a prepararse como para el carnaval, tienen un gran maquillaje, y expreso en lo que digo el sentimiento de muchos compañeros trabajadores que estamos convencidos que cuando estuvieron nos hicieron mucho mal.

Y hablo de los que ya estuvieron, de los que se florean con el oportunismo permanente intentando llevar para su lado el circunstancial descontento que solo les sirve a ellos.

Comparto el pensamiento que expresa que tenemos que cuidar la institucionalidad gobierne quien gobierne. No acuerdo con la lógica futbolera de pensar que si se perdieron 3 partidos hay que cambiar el Director Técnico, el país y la democracia no son un rectángulo donde se enfrentan 11 contra 11, es algo más serio y lo es más aún la democracia como sistema en el que hemos decidido vivir muchos que, aunque no sabíamos lo que sucedía en el peor período de la historia argentina, encontramos como canalizar nuestras esperanzas en personas como la del demócrata ex presidente recientemente fallecido Dr. Alfonsín y no es un sentimentalismo es una convicción, aunque los seres humanos somos en gran parte sentimientos.

Veamos las promesas que se hacen incluyendo el contexto nacional; se va a acabar la inseguridad, la pobreza, los accidentes en las rutas, va haber más educación, más obras publicas van a cambiar por ley la gestualidad, a los soberbios les pondrán caras de humilde, a los mentirosos les pondrán la verdad, a los ladrones les pondrán corazón, a los corruptos les harán devolver todo los que se robaron y tantas otras que resultan imposible de creer. Una sociedad no cambia por una elección para renovar las cámaras legislativas, cambia por su propia decisión política de cambio con participación en las decisiones no únicamente con el voto y lo que es más profundo, pensando en las demandas del  conjunto de los habitantes de este país.

Y si a esto le agregamos la infantilada de minimizar la agresión “diciendo yo hago política por donde quiero que voy y nadie me hace nada” más preocupado aún lo de instalar que la violencia existe cuando me toca, a mi y llegando al error de justificar la pena de muerte como hicieron muchos miembros de la farándula no hace mucho tiempo.

Desde la racionalidad y el análisis desde la autodidáctica es preocupante también que se crea que resolviendo pura y exclusivamente los problemas del campo, esta todo resuelto, eso es solo una parcialidad y que solo tiene una visión en un modelo económico.

En este país también estamos otros ciudadanos que nos merecemos vivir con dignidad y que si nunca tenemos en el congreso representantes, pareciera que en esa lógica no vamos a tener dignidad nunca.

Hay que trabajar por la construcción colectivo de distribución de la riquezas por que a los trabajadores pasemos las que pasemos nadie nos subsidia.

 

* Docente – Secretario general de Agmer Gualeguaychú

Campaña entre escraches, Chávez y la falta de propuestas

Una campaña con pocas propuestas, plagada de personalismos, agitadora de fantasmas, al borde de la violencia y, por si faltara, el inefable Hugo Chávez para ponerle un poco más de pimienta. De propuestas concretas, invitaciones al diálogo y al debate, casi nada.


Por Jorge Barroetaveña

 

A menos de un mes para las elecciones, todo indica que pocas cosas van a cambiar. El debate por las testimoniales siguió dominando buena parte de la semana. Las dudas judiciales, la presentación de un grupo de juristas y el cruce entre Claudia Rucci y el Ministro Aníbal Fernández, le echaron un poco más de nafta al incendio, envolviendo en una telaraña la posibilidad concreta de formular propuestas. Cuando la semana languidecía, le tocó el turno al venezolano Chávez. Su decisión de estatizar tres empresas del Grupo Techint despertó la ira de los empresarios vernáculos y confirmó la preocupación de los brasileños. Por si fuera poco, una charla en off entre ‘Lula’ y Chávez en Salvador (Brasil) se filtró a  la prensa local. “Las estatizaciones no abarcarán a las empresas brasileñas…”, se le escuchó decir al ex militar. La provocación a esa altura se volvió intolerable. Tanto que la Presidenta Cristina Kirchner llamó a su par para pedirle explicaciones y un descargo público sobre sus supuestos dichos. El camino elegido por Chávez fue el peor: dijo que todo había sido una broma.

Sólo los protagonistas saben si el presidente venezolano, en su ‘luna de miel’ en El Calafate junto a la pareja presidencial, les comunicó la decisión estatizadora que tomaría un par de días después. De una u otra manera, no dejó bien parados a sus aliados más sureños. Si les dijo, el silencio argentino revela complicidad con la decisión e hipocresía en la respuesta posterior. Si no se los dijo traicionó a sus principales aliados y con quienes, afirman aquí y allá, se tiene una relación estratégica, diferente a la que se tiene con el resto de los países del mundo.

En el mundo empresarial empezaron a abrir los ojos. Desde hace un par de años el Parlamento brasileño frena el ingreso de Venezuela al Mercosur. Los principales lobbystas para que esto ocurra son los poderosos sectores empresariales, temerosos de las políticas que Chávez lleva adelante. Si con Sidor se callaron, el último embate colmó la paciencia del empresariado local y encendió las luces de alarma sobre el ‘efecto imitación’ que se podría dar en la Argentina. Rápidos de reflejos, los candidatos opositores salieron a agitar el fantasma: “si gana Kirchner, después del 28, es lo que se viene para Argentina”, disparó Carrió desde una tribuna en Entre Ríos, en medio de la campaña.

Claro, los mismos empresarios que ahora están asustados por lo que podría pasar, y comienzan a objetar la política oficial para el sector, son los que durante los últimos 6 años aplaudieron el modelo y se prestaron a cuanta convocatoria oficial recibieron.  Son los mismos que consintieron en silencio la reestatización de los fondos de pensión, la llegada de directores oficiales para el manejo de  empresas privadas , aplaudieron a rabiar los fallidos planes canje de autos o heladeras o miraron para otro lado antes los agresivos métodos del Secretario de Comercio Guillermo Moreno.

Si el efecto de Gran Cuñado se va diluyendo a medida que se acerca la fecha de la elección, la virulencia en la protesta del sector agropecuario sigue el camino inverso. El escrache a Daniel Scioli en Lobería, Provincia de Buenos Aires, despertó la reacción de todos los sectores, incluidos los ruralistas. A la Presidenta en Córdoba, en Río Tercero, la esperó un tractorazo pacífico por las calles de la ciudad y Agustín Rossi ya no sabe cómo hacer para recorrer el interior de Santa Fe. La metodología de la agresión siempre es condenable, venga de donde venga y tenga el tinte que tenga. Movilizarse pacíficamente, protestar, mostrar algún cartel o entregar petitorios, es algo normal en una democracia. Pero pasar a las vías de hecho, arrojando cualquier objeto contundente, no es admisible.

De todas maneras, las protestas amagan  incrementarse con el correr de las horas. Scioli llegó custodiado por la friolera de 400 policías a Lobería que no pudieron evitar que tres muchachos sortearan el cerco de seguridad, llegando casi hasta las narices del gobernador. “Me van a tener que pegar un tiro para que deje de hacer campaña”, retrucó en el mismo tono belicoso el ex motonauta. Desde el gobierno salieron a acusar a Unión-PRO del escrache, en conjunción con activistas rurales.

El temor generalizado que existe en la campaña oficial  es que se instale  la sensación que sus candidatos no pueden recorrer el país, cuestión que acabe perjudicando sus chances electorales. Los más optimistas afirman que la metodología violenta de los escraches es condenada por la mayoría social y que eso se terminará volviéndose  en contra del reclamo y de los candidatos opositores que tengan una actitud condescendiente ante los ataques. Entre estas vertientes, el conflicto con el sector rural está lejos de ceder y es probable que aumente su intensidad después del domingo 28 de junio.
Con una elección que podría ofrecer sorpresas, los encuestadores se alarman por el grado de desconocimiento e indefinición en vastos sectores de la población, el último mes de campaña debería traer los consabidos debates. Kirchner ya anticipó que no asistirá a ninguna de las invitaciones, con el remanido argumento de ‘las que hablan son las obras’ y es probable que el resto, ante su negativa, opte por hacer lo mismo. De hecho, la presentación de la plataforma electoral  ante la justicia, del kirchnerismo, fue de  apenas 3 carillas, quizás en consonancia con sus palabras. De Narváez corre el riesgo  de pasarse de rosca con la campaña publicitaria y tiene que conformar a Felipe Solá que da cada vez más señales de descontento. Y Margarita Stolbizer pelea por evitar la polarización y vestir a su propuesta con las ropas del ‘castigo’. Ese del que tanto se habla pero que  aún se ignora la dimensión que alcanzará. Sólo las urnas tienen ese secreto.

La campaña, en el tramo final, con mucha agresión y poco debate

Parece que escuchó y Néstor Kirchner ha moderado su discurso de las últimas semanas. Sus asesores, ya no sabían cómo decirle: cada diatriba, o invitación al pasado, no era más que alentar la polarización. El fantasma que teme el gobierno le haga perder las elecciones.


Por Jorge Barroetaveña

 

La campaña de cara al 28 de junio ha entrado en su etapa final. Acotada por la decisión presidencial de adelantar los comicios, la presente contienda no será recordada por su nivel de confrontación ni por el contenido del discurso de los candidatos. Cada uno, desde su trinchera, intenta convencer a un electorado díscolo que, mayoritariamente, acaba de conocerlos por la sátira mediática de Gran Cuñado.

Es que el impacto en la opinión pública del programa de Tinelli ya forma parte del análisis de encuestadores, sociólogos y politólogos. En Mendoza, para sorpresa del vicepresidente Julio Cobos, sus encuestadores han detectado una influencia  negativa  de la caracterización que hace José María Listorti. Ese símil Cobos dubitativo, impenetrable, que sólo se lleva bien con los silencios de Fernando De la Rúa, lo ha  perjudicado. ¿Es explicable el fenómeno? Sí, por la apatía y el rechazo que genera la política en  vastos sectores de la población. Quizás no sea el caso de Cobos, pero muchos otros candidatos, sólo abordarán esas caras a través de las imágenes de la televisión.

Ante la fuerza del programa, la mayoría ha  optado por disimular el disgusto y tragarse algún insulto. Macri tuvo que hacer un gran esfuerzo para tomárselo con soda y De Narváez optó por fugar hacia delante, prestándose a una interview con su imitador. Otros no pudieron esconder  su desencanto pero cometieron el error de hacerlo público. El inefable Aníbal Fernández habló por el gobierno en el programa de Rial, quizás acordándose de aquel dogma de la década menemista que conceptualizaba la farandulización de la política. Lo cierto es que, la reacción general de la clase política, en medio de la campaña electoral, no ha hecho más que ratificar la delgadez de las propuestas y el  vacío de proyectos serios.

En esto se incluyen las 3 páginas de plataforma electoral que el kirchnerismo presentó en la justicia electoral o la entrevista que la Presidenta Cristina Fernández le dio a ‘Solita’ Silveyra. Paradójicamente, el mismo día la Presidenta chilena, Michelle Bachellet le dio una entrevista a la televisión nacional de ese país. Sin dramas, la mandataria, se sentó frente a su entrevistador y una nutrida tribuna que la ametralló a preguntas. De las ‘tontas’ y de las otras. Así, Bachellet habló de la comida que más le gusta, contestó porqué no tiene ‘pololo’ y se metió a analizar la crisis internacional  y el impacto en la economía de su país. Todo con la mejor sonrisa.

Simultáneamente, del otro lado de la cordillera, la Presidenta argentina recibió, por primera vez en años, a una actriz devenida en entrevistadora. Antes, decenas de notas pedidas por diarios, canales de televisión o radios habían sido sistemáticamente negadas. El último antecedente fue la semana previa a la elección del 2.007 cuando la por entonces candidata le dio una nota a TN, al programa de Bonelli y Sylvestre. Después vendrían los atriles y los discursos encendidos, las inútiles promesas de Massa sobre conferencias de prensa mensuales y otra vez la cerrazón informativa. Para la administración kirchnerista la única forma de comunicar es no comunicar. Pararse detrás de un atril y no escuchar preguntas. Dedicarse a contestar las tapas de los diarios, o a algunos editorialistas y ‘operar’ a través de los medios considerados ‘amigos’ después de una profusa pauta publicitaria oficial.

La persecución llega a tal extremo que, desde la Presidencia, habrían pedido el tape de la entrevista con Silveira. Querían chequear que la primera mandataria no hubiera dicho nada incorrecto. Es más, la nota final tuvo dos partes. Largas respuestas cuando la Presidenta hablaba de cuestiones familiares, de su esposo o de sus hijos, y escuetas y cortadas cuando hacía referencia a temas candentes de actualidad. El resultado fue pobre: lo más interesante pasó por conocer qué retratos familiares tenía la Presidenta en su despacho.

La tirria oficial a las entrevistas y a la exposición en los medios, tiene correlatos en la oposición. Disimulado, porque la mayoría no posee el volumen suficiente de fondos ni tiene el respaldo del aparato estatal, en el fondo no están tan lejos. Y un buen ejemplo es la negativa sistemática de los candidatos a debatir. Ninguno de los que van  primeros  en las encuestas, se atreve a enfrentar a sus adversarios, temiendo poner en riesgo la diferencia que le lleva a sus contrincantes. Las campañas en Argentina casi no tienen debate. Todo se somete a réplicas y contrarréplicas a través de los medios de comunicación. Son palabras que se tiran al viento, sueltas, privando al electorado de la saludable comparación entre los contendientes. En las democracias modernas, suponer que un candidato se niegue a debatir, es probable que le implique perder la elección. Hace unas tres semanas, Monseñor Lozano estuvo en Gualeguay, en ocasión del Día del Trabajo y dijo: “el diálogo es el principio de la solución”. Sería bueno acercarle una esquelita con esa leyenda, a los que hoy están en el poder y a los que aspiran a tenerlo.

Si la escasez del diálogo suele ser un sello distintivo de la política argentina, hay un sorprendente hilo conductor en el contenido de los candidatos: la producción. El conflicto entre el gobierno y el campo ha instalado definitivamente el discurso ‘federal’. De hecho, entre ocho y diez dirigentes agropecuarios, tienen chances de ocupar una banca en el Congreso de la Nación. El fenómeno, similar a la irrupción de los sindicalistas a mediados de la década del ’40 con Perón, deberá ser seguido de cerca, aunque promete un legislativo más caliente y con más debate. ¿Cómo reaccionará Néstor Kirchner?

Periodismo, ¿el cuarto poder?

Palabras pronunciadas en conmemoración del Día del Periodismo en AEGU.


Por Florencia Carbone*

 

Una vez le preguntaron la maestro Javier Darío Restrepo, un prestigioso periodista colombiano, especialista en ética y miembro de la Fundación para un nuevo periodismo iberoamericano, que dirige Gabriel García Márquez, si era ético en las sociedades democráticas considerar al periodismo como cuarto poder.

La respuesta fue más que interesante. Dijo que “la naturaleza del periodismo se pervierte cuando se maneja como poder, porque pierde su razón de ser como servicio”. Sostuvo que “la vieja denominación del periodismo como cuarto poder es un lugar común que falsea la percepción de la profesión” y que “en una democracia, frente a los tres poderes clásicos, sólo hay otro poder que los enfrenta, los fiscaliza y los supera: la ciudadanía”. Ella es quien nombra, aplaude o rechaza las actividades de los poderes mediante el instrumento de la palabra, potenciada por los medios –es cierto–, que tienen poder en tacto y en cuanto se desempeñan como transmisores de la voz de la población, explicó. El poder de los medios es un poder derivado del que ejerce la ciudadanía, que es el verdadero poder.

Los medios no pueden entenderse sino como servicio público. Porque la información y la comunicación son un servicio a la colectividad, imprescindible para la supervivencia democrática y para el desarrollo de la cultura.

Los medios deben concebirse no sólo como sujetos de un derecho –la libertad de expresión–, sino también como sujetos de deberes que son la garantía de otros derechos básicos. Deben sentirse corresponsables de una serie de tareas entre las cuales está no sólo la de informar bien o entender con dignidad, sino la de formar –y no deformar– al público.

 

Pero ¿cómo ser periodista y no morir en el intento?.

Digamos que en países como el nuestro –gracias a Dios– más que amenazas terroristas, los periodistas debemos aprender a sortear otro tipo de intimidación: la autocensura.

Se trata de la paralización que produce el temor ante lo que podría pasarnos si insistimos en tocar temas que pueden resultar molestos o incómodos para el poder.

En ese sentido, la administración de Néstor Kirchner primero, y la de su esposa Cristina Fernández, ahora, han, despertado halagos varios de buena parte del periodismo argentino.

Miradas simpáticas acompañaron los gestos “más humanos” de un presidente que permanentemente hizo alarde de su rechazo por el protocolo. Al final de su mandato, se observaba con claridad cómo muchos periodistas y medios se habían convertido en difusores del discurso oficial sin el más mínimo filtro. Decididamente esa suerte de enamoramiento de los periodistas no es el estado ideal para quienes se suponen son testigos privilegiados de la Historia.

Por otra parte, el uso discrecional de la propaganda oficial; la decisión de no brindar conferencias de prensa –una metodología en la que los periodistas pueden hablar de modo directo con los funcionarios– y el restringido número de entrevistas otorgadas por el ex presidente y la actual mandataria han sido centro de fuertes críticas.

Hoy ese enamoramiento generalizado parece haber achicado el círculo. Sin embargo, la forma en la que se establece la relación del poder con los medios sigue siendo materia de preocupación a tal punto que ha excedido las fronteras nacionales.

Es cierto que la veracidad y el compromiso con los ciudadanos hacen parte, sin duda, de las características que debería tener una información para que podamos definirla como periodística. Que desempeñe, fundamentalmente, un papel de vigilancia y proporcione un foro para el debate público. Pero al mismo tiempo es justo reconocer que “ser imparcial o neutral” no es un principio esencial del periodismo.

Hay “periodistas con puntos de vista” profesionales que tienen, en primer término, un compromiso definitivo con la verdad. No se puede decir nada a los lectores que uno no crea absolutamente que es cierto.

Ocurre, y no pocas veces, que uno disiente con ciertas ideas, pero de todos modos el buen periodista tiene la obligación de ser justo con aquellos con los que no está de acuerdo. Eso implica darles espacio y ser tolerante, y no es más que el principio para, dar vida al primer compromiso con los ciudadanos: proporcionar un foro público y entablar e impulsar el debate, no para que un bando venza a otro sino para que el ciudadano tenga la chance de saber de qué se trata. Esa es una de las diferencias básicas entre un periodista y un propagandista. No buscamos manipular a los lectores sino mostrarles el mundo tal como lo vemos.

Pero volviendo a la pregunta inicial sobre la relación entre el periodismo y el poder…

¿Cuál es el papel del periodismo en un sistema democrático?

Existen factores que permiten al periodismo tener un papel protagónico en el fortalecimiento de la democracia.

Se trata de:

• Hacer ciudadanos conscientes por medio de la información.

• Estimular su participación mediante el ejercicio crítico sobre actos de gobierno y actuaciones de los políticos.

• Incorporar en la agenda pública los temas

y necesidades de los ciudadanos.

• Crear conciencia de los derechos y deberes de los ciudadanos para reemplazar las actitudes de obediencia y sumisión por las de responsabilidad solidaria con las políticas públicas.

En síntesis, al fiscalizar, al educar, al proponer la agenda de la población, al denunciar exclusiones, privilegios y corrupción, al estimular la competencia entre partidos y agrupaciones, los medios fortalecen la democracia. Y allí aparece la responsabilidad social del periodista.

Hablar de responsabilidad social es hablar de la respuesta que el periodista le debe a la sociedad basada en la verdad, la ética y la propuesta de soluciones.

La conciencia del periodista sobre el poder que maneja es un poder que le permite entrar a la conciencia de la gente sin traba alguna; una vez allí puede orientar, es decir, señalar qué es lo importante o lo trivial, destacar lo bueno o lo malo, distraer o hacer pensar.

El cuidado del periodista para prevenir el daño que se puede seguir de su información. Es por eso que en las ocasiones en que se silencian informaciones porque existe la certeza de que harán daño, más que de autocensura se debe hablar de una responsable autorregulación.

Es cierto que el, periodista nunca refleja la realidad como es, sino como él la ve, como la quiere ver.

Este hecho convierte al asunto del enfoque en un severo dilema ético que se resume en una pregunta: ¿cómo ver y presentar los hechos: cómo yo los quiero ver, o como más le interesan a los lectores? Demás está decir que la última opción es la correcta.

El periodista entonces procurará expertos, reunirá estudios, investigaciones e informes que permitan entrever soluciones.

Cuando la información deja en el lector la idea de lo posible, de que hay mucho por hacer, de que en sus manos está una parte de la solución, el trabajo del periodista crece en dignidad y se vuelve indispensable porque él, su medio y su trabajo hacen parte de la solución.

El periodismo sin la búsqueda de la verdad, sin independencia, sin humanidad no es más que mero negocio o propaganda. Y esta maravillosa profesión no se merece siquiera la posibilidad de semejante agravio.

 

* Periodista del diario La Nación

Armado de listas, armado de líos. Periodismo y Poder

Este sábado se terminó este primer tramo del camino hacia las elecciones legislativas nacionales de este año. La gestación no se realizó en tiempo y forma. Anormalidad de arranque nomás. Y lo que arranca torcido, sigue torcido.


Por Gustavo Carbone

 

Pero por supuesto que la esperanza para que el proceso se enderece, está siempre latente. La racionalidad tiene que reaparecer.

Lo que deberían desaparecer son las caravanas y las demostraciones “pesadas”, para imponer de manera anti democrática la determinación de representantes para las elecciones generales. Los salteadores de las exigencias que las elecciones internas previas imponen, tienen que educarse definitivamente en el respeto. No en la imposición del grito y el atropello.

En el gobierno de turno en primer lugar, se debe dar el ejemplo. En la oposición de turno, también. No existe un manso para acollarar un arisco, como expresa el sabio dicho popular.

Al menos eso parece actualmente, cuando se observa a los “dirigentes” políticos pensar, hablar y actuar, para intentar acomodarse -armando-  una lista.

Los partidos se van “partiendo”, según la conveniencia de las personas –individuales-, o de los grupos, o de las facciones, o de cualquier tipo de intereses.

El tema es el poder. Cada uno pierde la brújula, y se aleja del hacer lo que sabe hacer. De aquello para lo cual está bien preparado. O puede llegar a estarlo.

En ciertos ámbitos de la oposición, también existen ejemplos similares. Por cierto que nadie nace sabiendo. Pero se ha llegado a un límite insoportable de advenedizos por una parte. De vivos o sinvergüenzas por otro.

Resulta que lo que todos sabemos que está mal, ahora está bien. Decidir desde  una habitación, ni siquiera de un comité o unidad básica, con los dedos y sellos de goma, quiénes son los que pueden integrar una lista, es perfecto.

Se acabaron, casi, las elecciones democráticas internas. Sólo en las listas del radicalismo entrerriano se usó este camino, por estos días. Los demás, armaron y armaron, casi con desesperación.

 

OFICIALISMO PENDULAR

Gritos, confrontación, atropellos, demostraciones de fuerza, intolerancia. Visitas a Jardines de Infantes, calma, moderación, en poca cantidad, pero lo suficiente (ellos creen) como para intentar contrarrestar, el concepto del imaginario colectivo de los últimos tiempos, sobre las conductas autoritarias que han hartado a la ciudadanía.

Amenazas de culminación dramática o trágica también, de un proceso originado en 2003.

“Después de mí, el diluvio”, la aseveración de todos los que han estado en funciones de gobierno, y se resisten a perder el poder no por el fracaso de sus ideas, sino por la manera de ejecutarlas, ha vuelto a repetirse.

Los que se resisten a ceder con naturalidad a fuerzas jóvenes, a nuevos criterios, a innovadores, aguantan parapetados en algún escondite, se resisten a un cambio muchas veces tan necesario como imprescindible.

Por razones biológicas. Y por razones lógicas también, de rejuvenecer ideas, fuerzas, que naturalmente van agotándose y también tienen que ser cambiadas.

Lo hecho, hecho está. Lo bueno para la sociedad, los cambios implementados con anterioridad, también necesitan actualizarse. Una actualización razonable y criteriosa.

Debe ser llevada –la actualización- a cabo por quién le toque ser elegido por el sufragio en junio. No existe margen para caprichos y actores fundamentalistas que se convencen ellos mismos, de la apropiación exclusiva de la verdad.

Se viene ahora, una época que no tiene por qué ser apocalíptica. Todo lo contrario. Debe serlo, de acuerdos sobre direcciones comunes, esfuerzos integrados, empresas conjuntas.

 

OPOSICION NO IRRESPONSABLE

Con algunas excepciones honrosas, se escuchan discursos descalificadotes, generalizadores del fracaso. Y no es tan así. Pese a tanto daño producido en los últimos tiempos, se debe rescatar el originario sentido de la actual administración, viento de cola mediante o no. Rescatar el buen camino que se recorrió.

La producción en todos los sectores que la componen, tiene que ser la prioridad absoluta para motorizar un retorno al crecimiento.

Para saldar de una buena vez la cuenta que por una cosa o por otra, lo que quienes desde la política se ocupan de prometer y jamás concretar: el aniquilamiento de “la pobreza”. La madre de todos los males.

Mientras el pueblo desde el 83 hasta ahora, ha ido hacia adelante, los dirigentes en general, han ido hacia atrás. A la anemia institucional, casi todos han contribuido para llegar hasta este estado.

La oposición también, trata de usar técnicas testimoniales estériles. Acabadas fuentes, vacías de contenido. Origen de liviandad y facilismo sin compromiso, en el ejercicio de la política.

Una forma barata de desprecio por la calidad y rigor, del grueso del pueblo elector. Pero entonces, quién puede representar la demanda de la gente de alcanzar un nivel excelso de dirigencia, tanto oficialista como opositora?.

El periodismo en este complicado panorama?. Por cierto que tampoco está exento de compartir responsabilidades. La deuda y la omisión ante la ciudadanía, tiene también que ser pagada por el sector que integramos.

Lo tenemos que hacer mediante el ejercicio de un rol protagónico honrado. De una práctica rigurosa para el trato de la verdad informativa.

Bueno es afirmar, por otra parte, que el periodismo no es poder. Es nada más y nada menos que servicio.
A través de él, debemos contribuir a mejorar las cosas. No a empeorarlas. A unir, no a enfrentar. La función nuestra tiene que ser la de vigilancia, y propuesta permanente de un lugar de debate.

Alto voltaje generalizado

Parece que todo está al límite. En la política, se preanuncian dramas insalvables desde el oficialismo kirchnerista si no ganan las próximas elecciones, dicen ellos.


Por Gustavo Carbone

 

Todo explota, dice y repite el ex presidente de manera diaria en todos los actos políticos. También a cada rato ya, lo expresa en sus discursos la propia presidenta.

Ni hablar del círculo áulico, los sindicalistas afines y los actores de campaña en todas las geografías. Si no gana el oficialismo, todo se va  por la borda. Explota, dicen.

Desde la oposición, también es formidable el lanzamiento en respuesta a tales aseveraciones. Fuego cruzado, con muchas afirmaciones decididamente fundamentadas.

Mientras tanto la ciudadanía, que también tenemos lo nuestro, no somos ajenos al clima. Aportando una buena dosis de hechos claramente contraindicados, como para agravar aún más, la enfermedad institucional que nos cuenta ahora como pacientes crónicos.

Por suerte el escenario preelectoral de Entre Ríos y el de la ciudad, parecen poseer el suministro de la energía con que se debe obrar en campaña (que recién asoma), en un nivel casi normal.

Eso sí, hasta ahora sólo el radicalismo con sus elecciones internas de hace un par de semanas, parecía que usaba la herramienta que corresponde para armar su lista.

Convengamos finalmente, que lo que deberían estar armando en todas las alianzas, no tiene que ser sólo un rompecabezas que colme de satisfacción intereses personales. Están obligados a perfilar caminos nuevos de ejercicio y acción política.

 

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los electrónicos locales, las radios, por un par de jornadas, también mostramos un espectáculo pobre. Y nosotros fuimos partícipes activamente de esa pobreza quizás.

Nos cruzamos con los colegas de la radio LT 41, que sin nombrarnos a nosotros, a los colegas de radio Máxima, e ignorando a los de radio Nacional absolutamente ya que a ellos no se los mencionó siquiera en los comentarios de carga crítica, por el modelo de trato de la información del trágico accidente ocurrido en Arroyo Verde.

Diferentes criterios que le llaman. En realidad la primera reacción, como toda hecha en caliente, suele quedar distorsionada y caer pesadamente sobre el público receptor. A ellos les pedimos disculpas desde aquí.

Lo que corresponde, es discutir en algún foro especial, mirándonos las caras. Es la mejor manera.

En la comunicación esencialmente se debe tender a construir. No a lo contrario.

Solemos caer –los periodistas- en expresiones torpes, inconducentes.

Por difícil que resulte sostener el funcionamiento de un medio, todos y cada uno, todos digo, sabemos del esfuerzo de cumplir religiosamente con el pago de los empleados que hacen posible nuestras emisiones, o impresiones en el caso de los dos diarios locales, por ejemplo, y de las más de dos docenas de emisoras de radio, o un canal de televisión local.

Pero para nada, estamos habilitados para determinar qué debe hacer nuestra competencia, en la administración de sus contenidos.

Es una discusión que en todo caso debemos darla entre nosotros. Para mejorarnos. Para no caer en lo que tanto criticamos a dirigentes, sobre todo a los políticos, desde nuestras tribunas en la que muchas veces, nos sentimos únicos pontífices de la verdad absoluta.

Nosotros también, los periodistas, solemos caer en el error. Desde nuestro ilusorio pedestal, con soberbia, podemos hablar y malversar trayectorias de nuestros colegas como en este caso reciente, o de los demás actores sociales.

Entonces es que se pone en tela de juicio la manera de trabajar y operar que tenemos, con inusual facilismo e irresponsabilidad. ¿Existen pagos o favores, como para decir o hacer tal cosa? ¿Mandamos los mensajes y la información en la dirección que marcan los intereses empresarios de cada uno?. ¿Queremos ser los mejores a fuerza que no exista la competencia? Por qué no, ¿qué tenemos de diferentes los periodistas y los medios, respecto de otros actores sociales?

En realidad debemos ocuparnos de ser mejores cada día. Educarnos en el más amplio sentido de la expresión. Abrir los canales responsablemente y eliminar al máximo todas las expresiones tendenciosas.

Como en toda actividad. Hay buenos, malos, y si se quiere, “peores”, en el ejercicio de esta profesión.

Es la gente a la que servimos todos los días, la que debe juzgarnos. La jerarquía está marcada por la seriedad, cumplimiento y una profunda voluntad de servicio, a la sociedad infinitamente alejada de un puñado de dinero.

 

EN LA ASAMBLEA

Se atraviesan momentos muy delicados. No se necesita ser muy sagaz. Un amigo muy cercano, aconsejaba con toda sabiduría esta semana, que estuviésemos muy alerta desde el lugar de administradores de contenidos en nuestros medios de comunicación. Ser cautos, expresaba.

Otro amigo decía, la Asamblea debe “tomar” toda la realidad que la circunda. Desde la Marcha, ratificatoria de la Causa de Gualeguaychú y su vigencia indiscutible, a través de un fuerte espaldarazo, hasta el polémico corte que no tiene que ser confundido con su utilización eterna, para una correcta evaluación sobre su lado positivo o negativo.

Pero seguro primará el razonamiento profundo, para conseguir un mayor efecto de llegada, a todos los sectores de toda la sociedad.

Recuperar el espacio perdido, de la compañía y empuje permanente de quienes se encolumnaron desde un principio, y por supuesto aún lo siguen haciendo aunque con algunos reparos, es imprescindible hoy.

No está perdida la fuerza. No puede diluirse la creatividad que caracteriza a este pueblo. Todos debemos ayudar. Todos debemos ceder algo. Todos debemos buscar y encontrar caminos nuevos, que nos reúnan con hermanos del pueblo uruguayo.

Kirchner y Menem fueron a la misma escuela y aprendieron la lección

No habrá sorpresa si se la busca. No habrá ingenio si se lo reclama. Sólo habrá más de lo mismo. Remedando a su vilipendiado Carlos Menem, Néstor Kirchner ha recurrido a dos viejas artimañas del riojano: la farandulización de la política y el fantasma del caos.


Por Jorge Barroetaveña

Especial para El Día

 

¿Terminarán siendo lo mismo?

A principios de los ‘90, y a caballo de la muerte de las ideologías, el ex presidente Carlos Menem echó mano a la farándula.  En aquellas elecciones de medio término, las listas pejotistas se poblaron de artistas y gente vinculada al deporte. Todas las palmas se las llevaron “Palito” Ortega, el motonauta Daniel Scioli y ex corredor de Fórmula 1 Carlos Reutemann. Los tres, con distinta suerte, siguieron con su carrera política, al punto que fueron gobernadores de sus provincias y los dos últimos tienen hoy chances de ser presidenciables. Menem buscó entonces, fuera de la política y los partidos tradicionales, el prestigio que el sistema había perdido y la credibilidad que la gente ya no le prodigaba a los referentes tradicionales. Fue, al fin, una capitulación del sistema de partidos, que empezó a quedarse sin figuras de peso, pero que llevó la impronta de un transgresor como Menem.

Hoy, casi dos décadas después, Néstor Kirchner vuelve a transitar el mismo camino. Es que la figura de ‘Nacha’ Guevara trae las mismas reminiscencias de la década del ’90 y desnuda la debilidad de la postura oficial de cara a las elecciones del 28 de junio. Sólo a algún trasnochado puede ocurrírsele invitar a “Nacha” porque hace de Evita en un musical. La intención es aprovechar su imagen pública, tratando de arrastrar lo que la política no consigue y traccionar el peso negativo que tiene la imagen de Kirchner en vastos sectores de la Provincia de Buenos Aires.

El convite a Guevara tuvo su complemento. Durante la semana, en uno de los actos por el conurbano, el ex presidente apeló a otra vieja estrategia, a la que recurrieron todos los que lo precedieron, con un hilo conductor: lo hicieron cuando se veían perdidos y a punto de ver escurrir su  poder. Anunciar el caos si el oficialismo no gana no es algo novedoso ni impactante. A lo sumo, contribuirá a generar más incertidumbre que la que ya hay para después del 28 de junio y que el propio oficialismo se encargó de esparcir con inconciencia.

El desatino de Kirchner, pudo haber sido acotado si la Presidenta no decía nada. Pero Cristina, en un acto en Córdoba frente a un centenar de intendentes, redobló la apuesta de su marido y se atrevió a arriesgar que la ‘estabilidad democrática’ estaba en juego si no obtenía el respaldo suficiente en las urnas. Es el propio oficialismo entonces el que conduce la situación a un callejón sin salida. Si gana no habrá pasado nada, pero los problemas no desaparecerán. Si pierde, deberían pasar cosas graves, que hasta terminarían amenazando su propia estabilidad. Bien puede ser la profecía autocumplida. Extrañamente, fue alguien que conoce mucho a Néstor Kirchner el que salió a contestar. El ex jefe de gabinete, Alberto Fernández, con lógica abrumadora  arriesgó que si pasa lo que dicen, por perder una elección, significa que lo que hicieron desde el 2.003 no fue tan bueno ni brillante. Es que al final del camino, las palabras del ex presidente vinieron a ratificar lo que hace tiempo dijo el piquetero Emilio Pérsico que, pensando en voz alta, llegó a hablar de la renuncia de la Presidenta ante una eventual derrota.

La intención de infundir miedo y temor entre los electores, conminándolos a votar de determinada manera también generó otros repudios. Busti en Entre Ríos se distanció de la estrategia y Schiaretti desde Córdoba volvió a acusar al gobierno central de querer manejar a billetazo limpio su relación con las provincias y los dirigentes.  El sureño hurga sobre una herida que la sociedad aún no ha cicatrizado y remite  a los aciagos días del 2.001. El peronismo, es cierto, tuvo que aparecer para sacar las papas del fuego y evitó estallidos sociales más graves que los que finalmente se produjeron. Pero fue Duhalde el que asumió en el peor momento e hizo buena  parte del trabajo sucio. Kirchner recibió del bonaerense un país en calma y encaminado, a punto tal que su primera decisión fue conservar a Roberto Lavagna en el Ministerio de Economía.

La fuga hacia delante que plantea el kirchnerismo implica riesgos innecesarios y lo conducen a un callejón sin salida. En lugar de generar certidumbre hacen lo contrario, agitan fantasmas de otros tiempos que invalidan y desmerecen su propia tarea, y ponen, arbitrariamente, a la sociedad entre la espada y la pared.  La retórica de Kirchner al menos, es coherente con su forma de construir poder pero todo tiene un límite. El 28 se sabrá si la sociedad sigue tolerando eso.

*****

Si la madre de todas las batallas está en la Provincia de Buenos Aires, el correlato de la campaña se guía por esa lógica. Y el oficialismo, parece ir marcando la agenda. La oposición, todavía enfrascada en algunos casos en la definición de sus propias candidaturas, aún no ha hecho pie y marcha al ritmo que le imponen desde Olivos. El propio De Narváez tuvo que salir a dar explicaciones por una maniobra oficial que busca involucrarlo en el escándalo de la efedrina y Solá y Michetti se pasaron la semana intentando despegarse de las candidaturas testimoniales.

El error de percepción, generalizado peligrosamente, es que los problemas desaparecerán mágicamente el 28 de junio a la noche. Gane quien gane y sea cual fuere  el resultado. Un espejismo que la realidad se encargará de desmentir puntillosa y detalladamente. El gobierno sigue encerrado en su propia burbuja de soberbia, sin atender lo que pasa a su alrededor. Y la oposición aún no sintoniza con precisión por dónde pasan las demandas y qué hacer ante ellas. Entre esas dudas navegan  cientos de miles de urnas que el 28, darán su mensaje. ¿Será comprendido?

La contaminación del Riachuelo y la política del conurbano

Por Raúl A. Estrada Oyuela
Opinión


Resulta difícil desvincular la contaminación de la cuenca Matanza-Riachuelo de la vida política de esa zona del conurbano bonaerense. La mayor parte de la población de la ciudad de Buenos Aires ve el Riachuelo con indiferencia. La mayoría de los directamente afectados parecen resignados. Nadie desconoce la situación que empeoró en el siglo XX y que durante más de dos años se ventiló en la Corte Suprema. En julio de 2008 el tribunal mandó hacer aquello que funcionarios públicos habían anunciado como sus propios proyectos, pero la sentencia no se está cumpliendo. 

El origen de la contaminación está en lo que la doctrina económica llama externalidades negativas. Son los pasivos ambientales que se descargan en el agua, en la atmósfera, en el suelo y llegan a las napas y los acuíferos. Esto ocurre porque eludiendo el tratamiento de efluentes y residuos se reducen costos, se externalizan los costos. En el Riachuelo a los efluentes industriales se agregan líquidos cloacales sin tratamiento o con tratamiento insuficiente, y residuos sólidos de asentamientos precarios y municipios distraídos. 

Las autoridades elegidas, y frecuentemente reelegidas, y en algunos casos recientes postuladas como candidatos testimoniales, han omitido por décadas cumplir con obligación de terminar con las externalidades, acabar con la descarga irresponsable de efluentes líquidos al río y de emisiones de gases a la atmósfera. El Congreso Nacional creó la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) para unificar la gestión, pero el Defensor del Pueblo explicó con claridad que no se ha realizado la gestión encomendada. Actos para firmar “cartas de intención” de la ACUMAR y los intendentes son totalmente ociosas: bastaría cumplir con las obligaciones de la función. Ni los intendentes del conurbano ni el Secretario de Ambiente que fue su abogado para defenderlos en la Corte, necesitan firmar un documento para cumplir con su deber.  

Procesar esos residuos tiene un costo que deben asumir los operadores y en cierta medida  la autoridad. Es difícil explicar la convivencia que por décadas han mantenido las autoridades municipales y provinciales con los actores económicos de esa parte del conurbano, sin preguntarse cómo se suscitó la benevolencia prolongando una situación que empeora a diario y daña la salud de la población, pero mejora ingresos de las industrias.  

La cuenca Matanza Riachuelo por la contaminación recibida a través de los años ha perdido el oxígeno que originalmente tuvo. Actualmente no tolera ni procesa un gramo más de contaminantes, según las conclusiones del modelo matemático elaborado a requerimiento del Banco Mundial y que puede consultarse en la página web de ese organismo internacional.  

Los proyectos de Reconversión Industrial que se anuncian no servirán para mejorar el Riachuelo si se autoriza a las empresas para descargar de efluentes conforme la Resolución 1/2007 de ACUMAR. Esa  no sólo es negligente en los valores que permite, sino que además resulta conceptualmente equivocada porque no considera las condiciones en que se encuentran el Riachuelo y poco más adelante, el Río de la Plata.
La población que habita la cuenca, con grandes bolsones de bajos ingresos y desocupación, es susceptible de sufrir como integrante pasivo de la cadena del clientelismo. La reforma constitucional de 1994, al establecer la elección directa del Presidente de la Nación, ha potenciado la importancia política del conurbano densamente poblado. Hace unos días, en la Plaza de Mayo, seguramente con la intención de neutralizar el clientelismo, el Rabino Bergman aconsejaba “agarren con las dos manos lo que les den, pero voten como deben en el cuarto oscuro”.

Un modelo energético agotado



Por Patricio Giusto*

 

La Argentina se encuentra encerrada en un complejo laberinto energético, del cual será difícil salir en el corto plazo. Las reservas hidrocarburíferas no detienen su caída, al tiempo que aumentan las importaciones y cae el esfuerzo exploratorio. Tampoco se fomenta el ahorro ni se invierte lo suficiente en energías renovables, teniendo en cuenta el enorme potencial que tiene nuestro país en ese sentido. Esta situación pone en serio riesgo el autoabastecimiento energético.

Para una matriz dependiente en un 87% de los hidrocarburos, algo atípico a nivel mundial, es preocupante advertir que el coeficiente de reservas-producción de petróleo se viene deteriorando sistemáticamente desde 1999, merma que ya equivale a la producción acumulada por dos años, con un nivel de reservas que cubre hoy aproximadamente 11 años de la producción actual.

En el caso del gas, a lo largo de la década del noventa el ritmo de producción fue ostensiblemente mayor al de expansión de reservas. En ese mismo período comenzaron a trepar aceleradamente las exportaciones de petróleo y gas. Al mismo tiempo, se construyeron numerosas usinas gasíferas y Argentina se convirtió en líder mundial en utilización de GNC para vehículos.

El coeficiente reservas-producción de gas comenzó a deteriorarse con más fuerza a partir del año 2000. Es así como en 2007 las reservas comprobadas de gas eran un 43% inferiores a las correspondientes siete años atrás. En términos globales y actuales, entre 2006 y 2008 las reservas de gas cayeron 13,7% y las de petróleo 13,4%.

Simultáneamente con esta progresiva merma de las reservas de hidrocarburos, a partir del año 2004 comenzaron a caer las exportaciones y a aumentar las importaciones de combustibles caros, como el fueloil (vía Venezuela mediante compras directas poco transparentes) y el GNL, debido a la fenomenal expansión que experimentó el consumo interno por la reactivación económica y la política de subsidios implementada por el Gobierno. A esto hay que sumarle que Bolivia nos vende el gas más caro que a Brasil y todavía no ha podido validarse como proveedor cierto de nuestro país.

Como contrapartida, esta política ha desincentivado las inversiones en el sector energético. Los productores de hidrocarburos han tenido que lidiar no sólo con el riesgo geológico propio de la actividad, sino también con el “riesgo político” que implica el excesivo intervencionismo estatal en un contexto institucional sumamente inestable. En ese sentido, el principal problema ha sido la ausencia de reglas de juego claras que garanticen la previsibilidad tributaria.

Las consecuencias de esta política carente de visión estratégica están a la vista. Pese que a partir de 1999 comenzó un período de alzas permanentes del precio internacional del petróleo y sus derivados, paralelamente se agudizó la declinación del esfuerzo exploratorio. Gran parte de esa caída se explica por el comportamiento de Repsol YPF, la principal petrolera del país. En la actualidad, YPF aporta el 35% de la producción de petróleo y el 27% del gas, mientras que en la década de los noventa suministraba el 43% del petróleo y el 35% del gas.

Por otra parte, la crisis financiera internacional, que arrasó con los precios de los commodities, sumada a los problemas propios de la economía argentina, afectó seriamente la actividad petrolera en el país. Las inversiones están estancadas y la conflictividad social en el sector va en aumento.

Debido a esta coyuntura, el precio de los combustibles que importa la Argentina cayó abruptamente, lo cual es un alivio para las arcas estatales. Pero también hay que remarcar que, por causas internas y externas, la economía y los recursos fiscales se deterioraron notablemente durante el último año. Por otra parte, es esperable que cuando las grandes economías comiencen a recuperarse, los precios vuelvan a trepar y encuentren a la Argentina muy mal parada, en caso de persistir la actual política energética.

Por más que el gobierno se empecine en negarlo, el modelo está agotado y el autoabastecimiento energético en peligro. Es inviable seguir estimulando las importaciones y el consumo energético intensivo a través de precios subsidiados en desmedro de quienes invierten en la producción de energía. Si no se revierte la actual política energética que desalienta la exploración y la producción, el país seguirá comiéndose las escasas reservas que le quedan, poniendo en serio riesgo su seguridad energética y el futuro de las próximas generaciones de argentinos.

 

* Lic. en Ciencias Políticas

Hoy celebramos nuestro día


Por Ludovica

 

Conmemoramos nuevamente la fecha emblemática que fuera establecida en Argentina en homenaje a nosotros los animales. Sin embargo, la mayoría de los de nuestra condición ignora su origen. Es más: muchos humanos que presumen de bien informados (y perdone algún colega periodista, si el cae el sayo) tampoco lo tienen en claro.

Por ese motivo, previa consulta por Internet -con la ayuda del carcamán- he recopilado algunos datos que vuelco en esta nota, para difundir el significado de nuestra fecha patria.

El Día del Animal se estableció en coincidencia con la muerte del Dr. Ignacio Lucas Albarracin, ocurrida el 29 de Abril de 1926. El prestigioso jurisconsulto era sobrino de Domingo Faustino Sarmiento y continuador suyo -desde 1885- en la Presidencia de la Sociedad Protectora de Animales que aquel fundara en 1879. Inicialmente había sido Secretario de la misma.

El Dr. Ignacio L. Albarracín había sido uno de los propulsores de la primera Ley Nacional establecida en protección nuestra Nº 2786, sancionada el 25 de Julio de 1891.Y aunque ya había fallecido (en 1888) la misma  llevó el nombre de su inspirador: Domingo Faustino Sarmiento.

No está demás resaltar que esa Ley fue una avanzada mundial, luego seguida por la legislación de otros países. En ella se prohibían las riñas de gallos, el tiro a la paloma, las corridas de toros y otras "animaladas" de los humanos.

Mas adelante, en 1954, se sancionó la Ley 14.346 durante la primera presidencia de Juan D. Perón, quien además, la hizo cumplir rigurosamente. (Discúlpenme, pero como peronista, no podía dejar de recordar lo mucho que el General hizo por nosotros).

Aprovecho esta oportunidad para invitar a todos las animales que lo deseen, a  sumarse al gran desfile que organiza para el día 1 de Mayo a las 15 el "Tío Maruja", en su Veterinaria de calle Primera Junta. Entre sus antecedentes, se recuerda el gran desfile realizado en los años 70 en el "Teatro Arlequín" (del Tío Mario) y el habernos incluido por primera vez a los perros, en un desfile de la Sociedad Rural, junto a animales mas grandes que nosotros.

Finalmente, un mensaje muy especial para los colegas: no coman carne porcina y no se resistan a las vacunas -aunque nos duelan- porque con estas pestes que están apareciendo, ya no les va alcanzar con el mosquito y nos van a echar las culpas a nosotros, los perros. ¡Guau!

Javier Barraza y las cartas

Javier Barraza

Javier Barraza

El abogado y escritor Javier Indalecio Barraza publicó su último libro titulado “Cartas de Amor”, cuyo fin es recuperar a las cartas como género literario.


Por Oliver Russell

Especial para El Día

 

Hace unos meses, en Buenos Aires, el escritor salteño en un encuentro con diario El Día, habló de sus primeras incursiones en la literatura, de su provincia y de su última publicación.
J.B.: Empecé a escribir poesía y a los catorce años formé un grupo literario con unos amigos del colegio que se llamaba Sentires. Después formé otro que se llamaba Plenitud. Lo formamos porque no estábamos de acuerdo con los programas oficiales de aquellos años, era un programa oficial para todo el país y era muy rígido: en literatura de primer año tenías el Quijote de la Mancha en la unidad uno, en la unidad dos a Juan Ramón Jiménez, y era tan rígido que quedaban afuera Neruda, Vallejo, los autores modernos, Vargas Llosa, Borges, etc.
EL DÍA: -En un librito de diálogos, Borges y Sábato comentan eso, como a veces la literatura en los colegios resultaba aburrida por esa rigidez.
-Claro, el objetivo del grupo fue quebrar el esquema estructural de la literatura de ese momento, fue un intento que quedó en eso nada más. Era un grupo que organizaba charlas literarias, invitábamos algún escritor local, y a la vez cada uno estaba intentando escribir y armar su propio libro.
-Conozco uno de sus libros de poemas, “Ecos de tu mirada”. Tiene un estilo muy clásico, recuerdo que tiene muchos sonetos.
-Sí, hice muchos géneros, soneto, copla, verso quebrado. Pero el género príncipe de la literatura es el soneto. Ahora lo que estoy leyendo es literatura del Japón, sobre todo un tipo de poesía muy breve que se llama haiku, compuesto por tres versos y diecisiete sílabas, y que con eso intenta expresar algo. Hay uno muy lindo que dice “ese camino/ya nadie lo recorre/salvo el crepúsculo”.
-Hay un libro de Cortázar que se llama así.
-Claro, Cortazar tomó de ese haiku de Basho el título de su obra, “Salvo el Crepúsculo”. Y estoy escribiendo un poco de eso, un poco de haiku y leyendo literatura del Japón, Yukio Mishima, Yasunari Kawabata. Mishima me gusta mucho, es un autor que intenta revitalizar los valores de Japón, porque si bien es un país que ha conservado una gran tradición, en los últimos tiempos ha sufrido una distorsión de los valores. Mishima es uno de los escritores que ha intentado volver a las grandes tradiciones Japonesas.
-Usted dictó un seminario en la UBA que trataba la relación entre la política y la literatura.
-Sí, eso surgió del curso de Teoría del Estado. Dicen que los hombres leen ficciones al no conformarse con la vida que tienen, intentan vivir otras vidas y esas otras vidas las viven mediante las ficciones. Pero dicen que las ficciones contienen algo de rebeldía. Es por eso que la Inquisición Española, cuando llega a América, una de las cosas que hace es prohibir la publicación de novelas. Por eso las primeras novelas o ficciones se escribieron después de la declaración de la Independencia, después de 1816. Entonces me llamó la atención como un hecho político intenta prohibir un hecho literario, algo que parece inocuo. Así empecé a ver porqué un autor escribe un libro. En la mayoría de los autores hay un hecho que los marca y que los lleva a escribir algo. Por ejemplo, “El Corazón de las Tinieblas” de Conrad, lo escribe después de un viaje que hace a África como marino y ve como se explotaba a la población del Congo. Ese hecho político es el que lo lleva a escribir el libro. Del mismo modo la literatura puede incidir en la política: Henrik Ibsen, un escritor noruego, escribió “Casa de Muñecas”, que es una novela que habla de la liberación femenina, del rol de la mujer en la familia. Cuando él la escribe en 1879 no existía el movimiento feminista y esa obra es la que enciende la idea de que la mujer debía liberarse. De hecho tuvo tanto impacto, que cuando se publica en Noruega, en esa época en que se acostumbraba a enviar tarjetas para invitar a alguien, por ejemplo, a tomar el té, en las tarjetas se ponía, abajo, “prohibido hablar de Casa de Muñecas”. Entonces desarrollé esa idea, como a veces la política incide en la literatura.
-Hábleme un poco sobre la poesía salteña. Hay un poeta salteño que me gusta mucho: Jaime Dávalos.
-Es muy conocido Jaime Dávalos; Juan Carlos Dávalos también. Sabés que hay mucha poesía salteña. Hay otros muy conocidos: José Ríos, Jaime Alarcón. Esos en realidad son los que llegaron a publicar obras, porque hay muchos otros que no han llegado a tener una repercusión a nivel nacional. Salta en realidad es una sociedad en la que escriben casi todos. No sé porque será. Hay sociedades que le dan importancia al teatro, o a algún deporte, pero en Salta pasa eso con la poesía. Sobre todo en el norte.
-¿Cómo surge éste último libro de cartas?
-El tema de las cartas surgió en una charla donde un escritor decía que el mundo se estaba volviendo cada vez más inhumano, que cuando uno manda un mail, lo lee y después lo borra. Este escritor contaba que antes, cuando uno se quería comunicar, se sentaba en un escritorio, con tiempo, que es lo que falta hoy, escribía una carta y la enviaba. Esa carta salía a Inglaterra, a Londres, y cuando llegaba, tiempo después, la familia que la recibía se reunía en torno a la carta, la leían en una reunión familiar, y después se releía, la comentaban y la guardaban. Por medio de una carta se puede conocer la personalidad y el sentimiento de una persona. Y como producto de esa charla pensé que una forma de revitalizar eso, era escribir un libro de Cartas de Amor. Porque si bien seguimos mandando cartas de amor, no va a llegar, dentro de treinta o cuarenta años, testimonio de como se sentía el amor a principios del siglo XXI.
-¿Se escribe a otra velocidad, no?
-Claro, se escribe a otra velocidad y no se guarda; se lee y se tira.
-¿Se trata de un género o son cartas escritas a alguien real?
-Es un género y también están escritas a alguien, como cuando uno escribe una carta de amor. En algún momento siempre hemos intentado mandar una carta a alguien, un mensaje de amor. Es un género perdido, porque lo que ha dominado en la literatura es la poesía y la narrativa; al género cartas de amor se lo toma como algo cursi. A Cervantes le pasó algo parecido. Había triunfado en la narrativa, pero siempre quiso triunfar como poeta y no pudo. Siempre ha sido un género literario menor, y es el que trato de recuperar.