Demetrio Melchiori; “ Para  ser eficientes hay que trabajar y vivir en el campo”.

El chacarero sigue el legado de sus padres y abuelos. Se dedica a la agricultura, producción que alterna con otras actividades ligadas al mundo del campo.  Aseguró que para obtener  buenos resultados en una producción hay que vivir en el campo. Reclamó por una red vial secundaria y terciaria en buenas condiciones.

Tiene 41 años y es uno de los pocos hijos de chacareros que sigue el camino de sus mayores.  Vive en la zona Rural de Costa Uruguay Sur en el establecimiento la “Monona” que montaron sus abuelos (Tocha y la Monona) a la vera de la ruta 14, cuando la misma era de ripio y banquinas cubiertas de espinillo.

Heredó el amor y la pasión que tiene el agricultor por trabajar la tierra y superarse.  Entrevistado por el Día contó que el establecimiento que levantaron sus mayores, con  el correr del tiempo, se fue agrandando y hoy lo habitan cinco familias: “En su mayoría somos los que decidimos quedarnos en la ruralidad y seguir trabajando el campo”, señaló Demetrio.

“Destacó que para vivir en la ruralidad y seguir de cerca las actividades ligadas al sector “hay que radicarse en el campo”. Máximo en estos últimos tiempos, donde el “productor tiene que ser sumamente eficiente para seguir en el sistema”. Y para serlo, hay que estar en el “lugar que se trabaja”, además se “aprovecha mucho mejor el tiempo”, agregó.

Por otro lado, se definió como un “productor abocado a la agricultura”, y que desarrolla todas las tareas inherentes, tales como “sembrar y trillar”, además de “pulverizar y embolsar”, en campos arrendados a vecinos con los cuales “llevamos años trabajando”, gente con  la que el “trato es familiar”, acotó.

Las pulverizaciones

Opinó que son “necesarias”, y si se   hacen las buenas prácticas agrícolas”, no tienen “ningún impacto en el ambiente”. Señaló que “muchas veces se habla sin conocimiento de causa”. Algo que a su entender es peligroso, porque la generan “personas que no entienden cómo se maneja el campo”. Que no se dan cuenta que la “agricultura moderna requiere de  la aplicación de fitosanitarios, una herramienta que no podemos obviar”, destaca y agrega que a los “cultivos hay que protegerlos, caso contrario son arrasados por enfermedades y plagas”.

Indicó que no se puede “retroceder en el tiempo, volver 100 años atrás a una agricultura  que hoy resulta inviable. Tenemos que ir para adelante, no dar marcha atrás”.  Dijo que se debe aprender a convivir entre los que “tenemos que hacer nuestro trabajo y el vecino”. Indicó que por culpa de unos “pocos que hacen las cosas mal, el sector paga los platos rotos”.

 

 

El problema de siempre

Melchiori, cuenta con la fortuna de vivir pegado a una ruta asfaltada, suerte que no comparten todos los productores que sufren con caminos de la producción en “pésimo estado”.  Dijo que su realidad no sería la misma, si le hubiese “tocado vivir unos kilómetros adentro”, debido a que el estado de los “caminos rurales es deplorable”. Agregó que se “necesitan accesos como la gente para que el campo se desarrolle”. Aseguró que el chacarero se conforma con un “buen acceso”. Y que si tuviera caminos que le “permitan entrar y salir de su establecimiento sin mayores inconvenientes, mucha gente no habría dejado el campo y la actividad”.

Recordó que el “puente conocido como Paso de Muller”, sobre el cauce del Arroyo “El Sauce” se cayó hace 4 años y no se ha “hecho nada al respecto”. Los que “vivimos en la zona tenemos que hacer unos cuantos kilómetros más para llegar a campos que se encuentran en los alrededores”.

La importancia de alternar los cultivos

El productor destacó que  se inclinó  por la avena para “diversificar los cultivos, hacer semilla para cobertura el año que viene y también para comercializarla ya que tiene mucha salida como alimento para ganado equino”.  Agregó que es un “buen antecesor para la soja y el maíz”.

El trigo

Dijo que la trilla del cereal fue “muy buena”, y que en parte “compensó lo mala de la anterior”. El promedio que obtuvo Demetrio fue de “4700 kilos por hectárea”. Un rinde más que “interesante de un total de 500 hectáreas”. Siempre-sigue- rotamos los campos con “trigo, avena, raigrás, pero como este año necesitábamos contar con dinero en diciembre “ nos jugamos al trigo y por suerte la jugada nos salió más que bien”, aunque para eso “tuvimos que endeudarnos y apostar a un pronóstico que finalmente se cumplió”. El trabajo del agricultor nunca se detiene. En estos días, los Melchiori  están abocados a la “siembra de los rastrojos de trigo con soja, y los de avena con maíz tardío”.  Comentó que “hay piso”, pero que una “lluviecita no vendría nada mal”.

 

 

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