El acceso universal a los servicios financieros

Cada vez son más los países que consideran la inclusión financiera como un derecho económico universal, algo que es posible gracias a las nuevas plataformas digitales.

El tópico ha sido parte de la agenda del G20 Argentina 2018, donde los Ministros de Economía y los presidentes de Bancos Centrales instaron a los países a extender el concepto como parte del crecimiento global con equidad.

En Argentina la nueva regulación del Banco Central (BCRA) ya autoriza a los bancos a utilizar distintos tipos de comercio –como, por ejemplo, estaciones de servicio, supermercados, oficinas de correo o farmacias-, como corresponsalías bancarias.

Esto facilita el acceso de las personas al sistema financiero, sobre todo de los sectores sociales que normalmente no interactúan con los bancos. En el país lo que se busca con esta estrategia, además, es elevar al bajo nivel de formalización de la economía (de un 40% en el promedio nacional).

Las medidas del BCRA reflejan cómo han proliferado nuevas plataformas de pago digital, el uso del teléfono celular como billetera electrónica, y la inauguración de sucursales bancarias móviles.

Se habla del impacto de las denominadas “transferencias inmediatas de fondos a través de dispositivos móviles”, lo que es posible porque las entidades financieras pueden utilizar firmas digitales y electrónicas en las operaciones.

También la posibilidad de instrumentar documentos a través de soportes electrónicos, la apertura de cajas de ahorro en forma no presencial a nuevos clientes y recibir depósitos de cheques por vía electrónica.

La estrategia comprende impulsar un mayor acceso y uso de servicios financieros para la población en general e incrementar el acceso a financiamiento por parte de las Pymes y agentes en la base de la pirámide social (microcréditos).

Al mismo tiempo se viene impulsando la generalización no sólo de las cuentas sueldo, sino también el pago de los servicios asistenciales a las familias con acreditación bancaria y el uso de la tarjeta de débito bancaria; entre otras medidas.

Por otro lado, a nivel global se busca empoderar a las mujeres ofreciendo nuevas oportunidades de desarrollo mediante el acceso a los servicios financieros, tomando en cuenta las particularidades de las que residen en áreas urbanas y rurales.

Se pretende fomentar la alfabetización comercial y financiera, las habilidades empresariales y el desarrollo de capacidades en mujeres y niñas. También promover la incubación de empresas lideradas por mujeres, y facilitar su acceso a instituciones financieras y a inversores.

En el mundo de las finanzas, en tanto, está en boga el Fintech, un término compuesto que viene del inglés y que surge de unir la primera sílaba de las palabras Finance y Technology.

El término remite, así, a todas aquellas empresas de servicios financieros que utilizan las modernas tecnologías existentes para poder ofrecer productos y servicios financieros innovadores.

El desvelo de los principales referentes del ecosistema Fintech es ampliar la inclusión financiera, en un sistema donde la mitad de la población adulta está sub bancarizada. La idea es ampliar el universo de consumidores para hacer crecer a todo el negocio.

Desde 2016 han surgido en Argentina 58 nuevas startups Fintech, muestra del bullicio que vive el sector, y que posiciona a este ecosistema como el cuarto en importancia en América Latina.

 

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