El drama de la iglesia Sagrado Corazón: sufrió dos robos en sólo una semana

La capilla ubicada en el Barrio Franco sufrió el segundo acto delictivo en siete días y el quinto en los últimos dos años. Afortunadamente, la semana pasada lograron atrapar al ladrón, pero esta vez no hay ninguna pista sobre quién forzó la entrada. “Ya no queda nada para que se puedan robar”, afirmaron indignados los vecinos.

Ayer por la mañana, los integrantes de la comunidad de la iglesia Sagrado Corazón vivieron un auténtico déjà vu: con mucho pesar y bronca vieron que una vez más habían sido víctimas de delincuentes que ingresaron al sagrado recinto por la madrugada, ocasionando destrozos y robando lo quedaba en el lugar, que no era mucho porque tan sólo una semana atrás ya habían sufrido exactamente lo mismo.

La gran diferencia entre los dos hechos delictivos fue que el ladrón –un joven de 18 años– que ingresó de manera ilegal el 2 de julio pasado para llevarse herramientas y material de construcción fue atrapado por la policía, que había sido alertada por los vecinos cuando vieron que se estaba cometiendo el delito. En cambio, sobre los que ingresaron ayer nada se sabe y no hay ninguna pista.

Los ladrones que ingresaron al lugar ayer por la mañana lo hicieron luego de romper una de las rejas del nuevo salón, la cual fue barreteada. Una vez dentro, tomaron todo lo que no estuviera empotrado al piso y huyeron con el botín. Según informaron empleados de la capilla, aún están contabilizando qué es lo que falta porque además de robar cometieron algunos actos vandálicos, pero adelantaron que los ladrones se han llevado herramientas, comida y algunas donaciones que habían recibido de la comunidad.

Ubicada en la esquina de Roque Saenz Peña y boulevard Montana, haciendo cruz con el Centro de Salud Juan José Franco y a 150 metros de la Comisaría Tercera, la iglesia Sagrado Corazón está a la merced y libre de sufrir cualquier tipo de atraco en todo momento. Y aunque los vecinos ayer se mostraron indignados, también dejaron entrever un dejo de resignación ante la desprotección que sufre el lugar.

“Es una vergüenza. Ya no respetan nada: no sé qué se habrán llevado ahora, porque no creo que quede mucho para llevarse. Hace una semana entró uno que se quería robar herramientas y materiales de construcción, pero afortunadamente fue atrapado. Pero poco importó, porque anoche volvieron a entrar. A veces creo que sólo quieren hacer daño”, denunció Noelia, vecina de la capilla y con la cual afirma que tiene una gran estima.

El hecho de que la iglesia Sagrado Corazón haya sufrido dos robos en una semana –en el primero con el ladrón atrapado y en el segundo con el crimen impune– es sólo un dato ampliatorio de otro más magnánimo: es el quinto robo que la capilla sufre en los últimos dos años, y nada indica que alga vaya a cambiar.

Inclusive, se puede rastrear mucho antes el comienzo de este flagelo: en mayo de 2015 la Comisaría Tercera recibió una de las primeras denuncias cuando la encargada de limpieza de la iglesia halló forzada la puerta principal de la capilla, notando una vez dentro que ladrones se habían llevado un equipo de música y sillas plásticas.

“Siempre que he tenido algún problema, la iglesia siempre me ha dado una mano en lo que ha podido. Y como conmigo, también lo ha hecho con todos los que han necesitado ayuda. Así que no entiendo cómo alguien puede tener tan poca compasión con uno de los pocos lugares que nos acompaña en las malas”, agregó con bronca.

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