¿El futuro será acaso de los autodidactas?

Hasta no hace mucho aprender por sí mismo era una opción para los que, por falta de recursos, no podían acceder a un centro educativo formal. Pero hoy hay una generación que se instruye en Internet.

“Persona que se instruye a sí misma”, así define la Real Academia al autodidacto. Desde el punto de vista sociológico, la definición le cabe al individuo que aprende por sus propios medios porque no tiene la posibilidad de acceder a una educación académica.

Aún hoy ser autodidacta tiene sus desventajas sociales. Alguien puede aprender por sí solo una ciencia o habilidad particular, pero no puede hacer valer esos conocimientos en el mercado, porque no cuenta con el título o el certificado correspondiente de una institución académica.

La situación puede llegar al ridículo de no permitirle ejercer un área del saber al mejor en lo suyo. Por ejemplo en Argentina, la Universidad de Buenos Aires tuvo que transgredir muchas banales ordenanzas administrativas, por caso, para que Jorge Luis Borges, que era un autodidacta, pudiera dar clases en esa casa de altos estudios.

Uno de los más grades escritores de todos los tiempos, un verdadero creador en el mundo literario, no tenía título de docente para dar lengua ni podía mostrar certificado de cultura académica.

Pero en esos años (1956-1957) en que se le ofreció la cátedra de Literatura Alemana, en la Facultad de Filosofía y Letras, Borges comenzaba a ser una figura internacional de prestigio indiscutido.

El ex alumno Isaías Lerner, que luego se convertiría en ensayista, recordó tiempo después que“frente a cierta chatura académica que caracterizaba a la universidad de los años en que cursaba mis estudios, y salvo muy raras y honrosas excepciones, las clases de Borges representaron un auténtico aire renovador y un verdadero privilegio”.

El dato es que Borges no realizó estudios universitarios, pero igual  se convirtió en un gran escritor, demostrando que para llegar al máximo en un saber no se necesitan credenciales académicas.

En el pasado era más común encontrar este tipo de autodidactas en el mundo de la cultura, la ciencia y el arte. Pero esto no es habitual hoy dada la fuerte expansión de la educación básica y la universitaria.

Como sea, hay una revalorización del auto-aprendizaje en un contexto histórico-social donde existe la percepción de que el sistema formal de educación va a la zaga del avance del conocimiento.

Por otro lado hay estudios que indican que el 70% de lo que conocemos lo aprendemos experimentalmente fuera de los centros educativos formales. El nuevo entorno digital, de hecho, le ha dado un renovado impulso al autodidactismo.

En la actualidad, gracias a Internet, las oportunidades de ser autodidacta aumentan y se multiplican cada día. Esta posibilidad de acceder a contenidos educativos como: MOOCS, libros, videos, entre otros elementos, incrementan las posibilidades de aprender libremente, sin la ayuda de terceros profesionales ni de la educación normalizada.

El futuro es de los autodidactas, dicen aquellos que postulan que para ser un creador y tener éxito profesional ya no se necesita recurrir a los centros educativos.

Al respecto recuerdan que algunos de los genios informáticos, como Steve Jobs, Mark Zuckerberg o Bill Gates, no han contado con títulos universitarios. El portal Approved Index (que sirve de datos para los célebres rankings de la revista Forbes) reveló hace poco que un tercio de las 100 personas más ricas del mundo no tiene formación académica.

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