El país atraviesa un período convulsionado

Mientras el debate parlamentario por la despenalización del aborto dejó la sensación de una profunda grieta en la sociedad argentina, la economía acusa un golpe por el escándalo de las coimas, agravando la desaceleración.

Los dos procesos se están dando en forma simultánea y arrojan un escenario poco tranquilizador. La política y la economía se imbrican mutuamente, potenciando un clima desfavorable para el país.

Los analistas sostienen que el rechazo del Senado a la despenalización del aborto que había aprobado la Cámara de Diputado solo cierra, por ahora, el debate parlamentario de un proyecto de ley.

Pero esto no concluye con las discusiones y más bien abre un escenario futuro no ya de debate sino de abierta confrontación ideológica en el seno de la sociedad argentina, aparentemente divida en dos por este tema.

Se anuncia que antes de fin de mes, el Congreso abrirá nuevamente el debate sobre el aborto, luego de que el Poder Ejecutivo envíe al Senado un proyecto de reforma del Código Penal, en el que se incluiría que un juez pueda eximir de pena a la mujer que se practique un aborto.

Esta iniciativa, según sus autores, busca un equilibrio que contemple el derecho a la vida y el derecho a la libre disponibilidad del cuerpo de la mujer y a su autonomía personal.

Los defensores de esta “postura intermedia” dicen que se mantiene el aborto como delito, pero con más excepciones que las que dispone el Código Penal actual. Una modificación central, dicen, es declarar no punible a la mujer que cause su propio aborto o consienta que otro se lo practique.

Sin embargo no hay seguridad de que esta fórmula satisfaga tanto a los que predican la legalización del aborto como a sus detractores acérrimos, por lo que ya se baraja la alternativa de convocar a una consulta popular, aprovechando las elecciones del año próximo.

Pero si el país está caldeado por la discusión sobre el aborto, ahora ha entrado en una dimensión política y económica desconocida a partir del “cuadernosgate”, la investigación judicial del entramado de corrupción a través de la adjudicación de obra pública a cambio de coimas que involucró a ex funcionarios kirchneristas y a parte del empresariado local.

El “riesgo país”, que mide la confianza de los inversores extranjeros, se disparó a causa de la situación judicial de varios empresarios argentinos implicados en la causa.

El hecho de que haya ejecutivos sospechados de pagar coimas se está llevando puestas a las empresas a las que pertenecen. Esto se ve reflejado en la caída de sus acciones bursátiles.

Esta circunstancia cae justo en un momento en el que el país atraviesa una fuerte desaceleración de la actividad económica. La Unión Industrial Argentina (UIA) ha advertido que el frenazo en la economía podría profundizarse en este contexto.

Los famosos “Lava Jato” y “Mani Pulite” que hubo en Brasil e Italia produjeron ciclos de recesión económica en ambos países. ¿Es la situación a la que se encamina Argentina? Según Luis Palma Cané, analista financiero, el episodio de las coimas genera impacto económico negativo en el corto plazo.

Pero el cuadro, dijo, “difiere de los antecedentes en que esto no le está pegando al Gobierno ni creo que le pegue”, agregó, tras anticipar que “en el mediano y largo plazo, si la Justicia actúa en serio, es un cambio radical para la Argentina y mejora las perspectivas para la inversión externa”.

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