El tratamiento de los residuos peligrosos

En todas las comunidades se ha vuelto un desafío ambiental mayúsculo el tratamiento de los “residuos peligrosos”, que básicamente son ecotóxicos ya que no son degradables.

La legislación nacional considera peligroso a “todo residuo que pueda causar daño, directa o indirectamente, a seres vivos o contaminar el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general”.

La lista de estos residuos es amplia, involucra a productos de la industrias farmacéutica, química y de la energía o desechos de productos fitosanitarios (insecticidas, fungicidas, herbicidas, etc.).

También figuran los residuos patológicos que se generan en hospitales, clínicas, laboratorios y maternidades y que incluyen: restos de sangre; algodones, gasas, vendas usadas, ampollas, jeringas, objetos cortantes o punzantes, materiales descartables, residuos orgánicos originados en quirófano; residuos provenientes de cultivos de laboratorio; así como restos de animales producto de la investigación médica.

En Argentina la ley nacional 24.051 de Residuos Peligrosos, a la que adhieren la provincia de Entre Ríos y la Municipalidad de Gualeguaychú, establece disposiciones generales sobre generación, manipulación, transporte, tratamiento, y disposición final de los mismos.

Según esta normativa, hay residuos peligrosos de origen doméstico, a los que es conveniente darles una recolección y tratamiento diferenciado de los residuos sólidos urbanos, sobresaliendo en este rubro las pilas y las baterías.

La ausencia de gestión de estos residuos representa una amenaza, sobre todo en un país en el que no existen aún tecnologías para su tratamiento. A pesar de conocerse su peligrosidad (contienen más de mil sustancias diferentes, muchas de ellas tóxicas) se han tratado históricamente como cualquier otro residuo doméstico.

En los últimos años ha habido un cambio de política ambiental para el tratamiento de pilas y baterías. Los municipios han empezado a acopiarlas para que una empresa operadora se haga cargo del tratamiento y disposición de estos materiales.

En Gualeguaychú, el municipio informó que el 6 de agosto pasado se enviaron con ese destino un total de 1.014 kilos de pilas y 1.024 kilos de baterías. Aquí los vecinos pueden acercar estos materiales a la Nave 1 de los Galpones del Puerto, donde funciona la Dirección de Ambiente Municipal.

Por su nocividad estos residuos no pueden ser quemados ni enterrados, razón por la cual debe evitarse por todos los medios que sean desechados junto con el resto de los residuos domiciliarios y su destino final sean los rellenos sanitarios.

Las pilas y las baterías son dispositivos que produces energía eléctrica por un proceso químico transitorio. Su consumo se incrementa cada año no sólo por el aumento de la población sino por la importante cantidad de aparatos y artefactos que las utilizan. Más de 500 millones de pilas se descartan al año en Argentina, algo así como 10 pilas por persona.

“Aproximadamente el 30 % de los componentes de las pilas son elementos químicos tóxicos como mercurio, plomo, cadmio, manganeso, zinc y níquel, y litio, que causan daños para la salud y el medioambiente. Con el paso de tiempo y por descomposición, sus elementos se oxidan y derraman diferentes tóxicos al suelo, el agua y el aire”, refieren desde Greenpeace.

En el mundo se recomienda que estos elementos se reciclen y se recuperen los metales que están dentro de las pilas por el valor económico que tienen, y por el riesgo toxicológico que generan sus desechos.

 

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