Favorecidos por el cambio, ¿vuelve el cliente uruguayo?

La diferencia cambiaria se ha invertido en el último tiempo. A los que viven del lado uruguayo les resulta más conveniente comprar en esta orilla. ¿Cuánto se beneficiará el comercio local?

 

Marcelo Lorenzo

 

Hasta acá el mentado atraso cambiario argentino ha venido subsidiando el furor de compra y turismo en el exterior, sobre todo en los países limítrofes como Uruguay, Chile y Brasil.

El dato es que la subida del dólar en Argentina ha invertido la lógica de los intercambios fronterizos. Ahora consumir afuera es más caro para los argentinos, al tiempo que el país se ha vuelto más barato para los extranjeros.

En Uruguay el tema se vive con preocupación, según refleja la prensa de ese país. Allí se teme una retracción del tradicional turismo argentino, al tiempo que el comercio de Salto, Paysandú y Fray Bentos percibe que ahora son los orientales los que, buscando mejores precios, cruzan el río.

El cruce vecinal entre las ciudades entrerrianas y las orientales existió siempre. Las diferencias en el cambio determinaron que el flujo de clientes fuese variando según los movimientos del dólar.

Aunque la moneda en Uruguay registró un proceso devaluacionista estos meses, fue bastante menor sin embargo al que afectó al peso argentino. De resultas de lo cual las localidades uruguayas fronterizas se han encarecido respecto de las entrerrianas.

Eso dice el último indicador de precios fronterizos elaborado por el Observatorio Económico del Campus Salto de la Universidad Católica del Uruguay (UCU), publicado recientemente por el diario “El Observador” de Montevideo.

Ese medio encabezó la nota con esta descripción: “Los habitantes de las orillas del río Uruguay lo saben por experiencia propia: los ciclos cambian. Cada tanto, se da vuelta la taba. Apenas unos meses atrás, las calles de Salto, Paysandú y Fray Bentos se llenaban de patentes argentinas. Pero en las últimas semanas todo se invirtió”.

La información que llega del otro lado del río Uruguay, en suma, es que algunos comerciantes tienen miedo de empezar a perder dinero si los uruguayos retoman la costumbre de cruzar hacia esta orilla.

A todo esto en la costa entrerriana del río Uruguay ya se observa “una notable afluencia de clientes uruguayos”, según reconoció Diego Lago, presidente del Centro de Comercio, Industria y Servicios de Concordia.

Por otro lado, desde el Centro de Comercio de Colón, su presidente Pablo Escher contó que se verifica mayor cantidad de uruguayos realizando compras en esa ciudad.

Consultado por este diario, el presidente del Centro de Defensa Comercial de Gualeguaychú, Rubén Cabrera, reconoció que el fenómeno es todavía incipiente a nivel local. “Algo se ve en la parte gastronómica. Y en algunos negocios del centro, aunque no en electrodomésticos. Hay consumo de clientes uruguayos en hiper y supermercados, y en el rubro indumentaria. Pero esto no es general ni llega al comercio más chico”, explicó.

No obstante, más allá de esta coyuntura cambiaria, Cabrera se mostró preocupado por el impacto que está teniendo en el sector mercantil doméstico el encarecimiento del crédito, producto de la alta tasa de interés, vinculada a la crisis por el dólar.

“Esta situación financiera no es tolerable por mucho tiempo. Si sigue así, vamos a tener graves problemas, con cierre de negocios y pérdida de empleo”, advirtió el dirigente.

 

FRONTERA DISTANTE Y HASTA

HACE POCO CONFLICTIVA

 

Por su lado, Miguel Quiroga, empresario local del rubro calzado, reconoció ante esta Hoja que se ven clientes uruguayos comprando en algunos comercios locales, aunque el movimiento es pequeño aún. “Es una especie de tanteo. Como dicen ellos: están ‘bicheando’”, precisó.

Sin embargo el empresario aclaró que no es lo mismo el intercambio siempre intenso que se verifica en el comercio fronterizo de Colón-Paysandú y Concordia-Salto, que el de Gualeguaychú-Fray Bentos.

Para Quiroga la cultura del intercambio con los fraybentinos se perdió desde los tiempos de la Carapachay (la lancha-colectivo que cruzaba al Uruguay en el pasado), a pesar de la existencia del puente internacional General San Martín (inaugurado en septiembre de 1976).

Hay que pensar, por otro lado, que el conflicto suscitado por la presencia regional de la pastera Botnia UPM supuso una especie de catástrofe en la relación entre gualeguaychuenses y fraybentinos.

Ambas ciudades fronterizas quedaron incomunicadas durante mucho tiempo. Y esto por el corte de la Ruta Internacional 136 a la altura de Arroyo Verde, que se extendió por tres años y medio (comenzó el 3 de febrero de 2006 y finalizó el 19 de junio de 2010).

La prolongada medida de protesta de los ambientalistas de Gualeguaychú en Arroyo Verde tuvo un costo económico para ambas orillas. Internamente impactó en comercios de distintos rubros, aunque no se ha cuantificado todavía esa merma.

La reapertura del paso en terrestre en 2010 hizo que retornara una cierta normalidad en los intercambios sociales y económicos entre las dos ciudades, aunque hay quienes piensan que algo se rompió en la convivencia entre los habitantes de ambas orillas, una herida que llevará varios años  curar.

Quiroga apuntó que mientras la frontera Colón-Paysandú es “caliente”, toda vez que se puede cruzar a pie -por la corta distancia que separa a las ciudades-, y porque la ciudad uruguaya tiene 80.000 habitantes, nuestra frontera tiene otras características.

En efecto, Fray Bentos es una ciudad más chica (25.000 habitantes), está más lejos (40 kilómetros), por lo que se debe usar un vehículo para llegar hasta Gualeguaychú.

Quiroga comentó que el comercio de Gualeguaychú no ha desarrollado una cultura de atención al cliente uruguayo y esto por distintas razones históricas. Al respecto llamó la atención sobre el hecho de que en la ciudad no existan casas de cambio (como sí existen en Fray Bentos) al tiempo que los comercios locales no tienen como hábito recibir la moneda uruguaya.

“En Colón un uruguayo compra cigarrillos en cualquier kiosco con pesos de su país. Lo mismo pasa en Concordia. Aquí en Gualeguaychú no tenemos esa gimnasia. Hay que ser amigables en este sentido. En este momento, se podría recibir 1,10 peso uruguayo por 1 peso argentino, aunque esto depende de la variación del dólar. Podríamos incluso recibir 1 a 1”, refirió el entrevistado.

Por último, analistas no descartan que las autoridades uruguayas, para evitar la compra masiva de productos en la orilla entrerriana, reediten políticas proteccionistas de carácter aduanero, como el Kilo Cero que empezó a regir en 2013.

Dicha medida consistió en la prohibición total del tráfico fronterizo de mercadería transportada por residentes de la frontera binacional, de tal manera que los uruguayos tenían absolutamente prohibida la compra de bienes en nuestro país para consumo personal.

El Kilo Cero se instrumentó ante la disparada del dólar paralelo en Argentina -efecto del cepo dispuesto por el gobierno kirchnerista- que provocó que uruguayos (al igual que paraguayos y brasileños) decidieran cruzar cotidianamente hasta estas costas para adquirir distintas mercancías.

Por ese entonces la brecha cambiaria -la diferencia entre el precio oficial y el paralelo del dólar- se duplicó en pocos meses revalorizando el poder de compra de las monedas de los países vecinos.

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