La defensa civil ante las emergencias sociales

Hoy en la Argentina es el Día de la Defensa Civil, una organización con apoyo gubernamental que opera en la mayoría de los países, y tiene como objetivo cumplir tareas humanitarias, destinadas a proteger a la población ante distintas amenazas.

Esas tareas son variopintas: servicio de alarma, evacuación, habilitación y organización de refugios, aplicación de medidas de seguridad, salvamento, servicios sanitarios, lucha contra incendios, provisión de alojamiento y abastecimientos de urgencia.

La tareas incluyen, además, descontaminación, ayuda en caso de urgencia para el mantenimiento del orden en zonas damnificadas, medidas de urgencia para el restablecimiento de los servicios públicos indispensables, asistencia para la preservación de los bienes esenciales para la supervivencia, captura y combate de animales peligrosos, entre otras actividades.

En el país el Día de la Defensa Civil se celebra todos los 23 de noviembre en recuerdo de una de las mayores catástrofes ocurridas en el país: el terremoto de Caucete (San Juan) ocurrido en 1977.

Básicamente constituye un reconocimiento a quienes trabajan en silencio para aliviar el sufrimiento ajeno así como un estímulo a la ciudadanía para la realización de acciones en defensa del bien común

El concepto de defensa civil va adaptándose al cambio histórico, a los riesgos emergentes de cada período. En este sentido, hoy se adapta a los cambios climáticos y de los factores socio-culturales propios de la actual civilización tecnológica.

El concepto más adelantado supera el de la pura defensa o reacción ante las catástrofes y se vincula a la gestión de riesgos, es decir a las actividades “preventivas”.

Esta visión moderna se encamina al tema del manejo de emergencias desde un punto de vista proactivo en lugar de ser reactivo, generando de esta manera una nueva cultura real de prevención y de reducción de riegos presentes en la comunidad.

Esta es una función a nivel nacional, provincial y municipal, donde cada uno en su jurisdicción tiene la respectiva competencia en cuanto a la seguridad que se brinda a los ciudadanos en lo que respecta al manejo de las amenazas presentes en cada lugar.

En nuestra zona litoral, la defensa civil está sobre todo concentrada en los planes de contingencia contra las inundaciones. Las alteraciones climáticas asociadas al cambio de régimen de las precipitaciones han aumentado considerablemente la ocurrencia de los eventos hidrológicos, los cuales traen aparejado una cantidad considerable de damnificados y pérdidas de todo tipo.

La evidencia científica muestra que estos eventos adversos se hacen más frecuentes e intensos y ocasionan un mayor impacto. Ante esta situación, la defensa civil debe establecer las acciones de preparación y alerta temprana ante las inundaciones, identificar los escenarios de contingencia más probables, desarrollar protocolos para la respuesta más adecuada y establecer los mecanismos de coordinación ante la declaratoria de emergencia.

Los organismos que regulan la defensa civil suelen trabajar siguiendo tres etapas. Una de prevención, orientada a educar, a poner en práctica simulacros y a desarrollar un sistema de vigilancia. La segunda es de emergencia, que es cuando ocurre el desastre y entonces hay que aplicar lo aprendido.

Y por último está la etapa de reconstrucción tras los daños, que implica el restablecimiento de los servicios básicos y volver a poner en pie la infraestructura.

 

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