Las robots sexuales podrán negarse a tener relaciones si son maltratadas

El español Sergi Santos, creador de la muñeca sexual inteligente Samantha, incorporó un código moral a la programación.

Este año, la primera muñeca sexual robotizada y con inteligencia artificial, Real Doll X, comenzó a venderse con un precio de alrededor de 16 mil dólares.

Y ahora, el español Sergi Santos, creador de la robot sexual Samantha, anunció que está trabajando en una renovación de la programación de su creación para que pueda negarse a tener sexo si su dueño la maltrata.

El microprocesador de la muñeca interactúa con el usuario y registra cuando es tocada y acariciada. Se relaciona con su dueño en tres niveles: el familiar, el romántico y el sexual.

Así, el “código moral” que Santos le sumó a Samantha determinará que el que quiera tener sexo con ella no podrá forzarla sin “juego previo” o infligirle violencia. Si la muñeca eventualmente detecta algún tipo de comportamiento nocivo por parte de quien la use, se apagará y quedará desactivada.

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