Prorrogan la preventiva del delincuente que atacó al adolescente en la entradera

El miércoles vencieron los primeros 20 días de prisión preventiva para Eric Luna, el joven de 26 años que asaltó a un chico de 15 años en su casa de calle Paraguay. El juez Telenta volvió a conceder otros 20 días, pero el defensor apeló a la Cámara de Gualeguay para lograr su libertad.

 

Se alejan las posibilidades para que el imputado acepte adecuarse a un juicio abreviado, y parece ser que todo se encamina hacia un juicio oral y público que alargará los plazos de un caso que – en principio – estaría prácticamente cerrado.

Sin embargo, y mientras en Gualeguaychú todo continúa por los rieles jurídicos lógicos, en la Cámara de Apelaciones de Gualeguay se deberá resolver sobre el futuro del detenido, que actualmente se encuentra alojado en la Jefatura Departamental. Porque tras la audiencia del miércoles pasado, donde el Juez de Garantías volvió a confirmar la prisión preventiva, el abogado defensor apeló la resolución para conseguir la libertad de su defendido.

Para el Ministerio Público Fiscal de Gualeguaychú, en este caso representado por Martín Scattini, existe un claro riesgo procesal si se le concede la libertad al imputado de robo agravado, porque existe la posibilidad de que regrese a su lugar de origen, en el partido de La Matanza, y no se presente en el futuro juicio. O lo que es peor, que en libertad trate de entorpecer la investigación y amedrentar a la víctima y su familia.

Por lo pronto, el Juez de Garantías de Gualeguaychú, Ignacio Telenta, no hizo caso al pedido del fiscal Scattini de prolongar 45 días la estadía de Eric Luna en la Jefatura y en su lugar volvió a dictar unos nuevos 20 días.  Este tiempo deberá ser suficiente para agotar la instancia investigativa, porque es muy poco probable que vuelvan a prorrogarle la prisión preventiva.

Si el acusado se adecuaba a un juicio abreviado y aceptaba su responsabilidad en los hechos que se le imputan, iba a ser trasladado directamente a una unidad carcelaria. Y es posible que este sea el motivo por el cual decidió no “arreglar” con la parte acusadora y esperar por el fin de la preventiva, para lograr la libertad hasta el juicio y de esta forma mantenerse alejado de la Justicia.

Es menos problemático para un magistrado firmar una orden de captura que extender una prisión preventiva hasta el juicio. Y son pocos los optimistas a que se presente al debate si se le concede la libertad, pero por el momento estas son sólo conjeturas y Luna permanece encerrado en la Jefatura Departamental a la espera de lo que resuelva la Cámara de Gualeguay.

Al Fiscal le queda muy poco por realizar de la etapa investigativa. La semana próxima se le practicaría la pericia psicológica de rigor y luego de ello se estaría en condiciones de elevar el Legajo a la órbita del Tribunal de Juicios de Gualeguaychú para que disponga fecha de juicio.

 

La violenta entradera

Juan, la víctima de 15 años, caminaba por calle Rivadavia, a la altura de la plaza Urquiza, cuando se le acercó el delincuente que simulaba ser un vendedor ambulante. Le ofreció trapos de piso y bolsas y como el menor le dijo que no tenía dinero para comprarle nada, lo intimidó y amenazó con una supuesta arma que tenía en el bolso y que nunca extrajo.

Caminaron varias cuadras. El captor lo tenía abrazado e inmovilizado, simulando ser un amigo, por lo cual lo único que podía hacer era caminar. Llegaron hasta Paraguay y La Rioja, donde vive el menor junto a su familia, pero no ingresaron inmediatamente. Al percibir que el vehículo familiar se encontraba estacionado en la calle, Juan le informó al delincuente que había alguien en la vivienda. Esperaron sentados en el cordón de la vereda por unos 10 minutos hasta que el ladrón le informó que iban a entrar igual.

“Durante ese tiempo le hizo sacar una fotocopia y simulaba que leían algo de la escuela para no despertar sospechas entre los vecinos”, contó Carina a ElDía, la madre del menor. Cuando entraron a la casa pasaron por el lugar donde estaba durmiendo la hermana de 17 años y se dirigieron a la habitación de la madre que no estaba presente en la casa.

Juan lo llevó hasta esa dependencia para evitar que el delincuente se cruzara con la hermana y su hermano Federico de 7 años, que jugaba a la play en otra pieza. Mientras el delincuente revolvió cada cajón de la habitación, la hermana de Juan se despertó de su siesta y llevó al hermanito más pequeño a la escuela, ignorando todo lo que ocurría.

Cuando ella regresó la historia cambió y se inició el principio del fin. Mientras tenía a Juan contra la pared, le dijo que no estaba en la casa para violarla sino para robar, además de proferirle todo tipo de amenazas. A ambos los obligaba a mirar hacia el piso y les daba órdenes. Logró reunir más de 20 mil pesos que eran parte de la fiesta de egresados que estaba organizando la menor junto a sus compañeros, sus ahorros y el dinero que estaba destinado al pago de unos trabajos de albañilería.

El delincuente ya tenía todo lo que necesitaba. En varios bolsos y mochilas había guardado los aparatos electrónicos de valor. Hizo pedir un “taxi” y cuando llegó el remis, el delincuente hizo salir a la joven. Esa secuencia quedó grabada en la cámara de seguridad de un vecino y se observa el desesperado pedido de auxilio de la adolescente a un remisero y otras personas que pasaban caminando.

Mientras esto sucedía en la calle, Juan y el delincuente se trenzaron en una lucha muy peligrosa adentro de la casa, que involucró un cuchillo. El final es conocido: el menor logró echar de la casa al delincuente cortándolo varias veces con el arma, pero él también terminó lesionado con un corte en una de sus manos y en un antebrazo.

El ladrón salió corriendo con el dinero en su poder y abandonó en la casa todos los bolsos y mochilas que había juntado en la vivienda y llenado de aparatos electrónicos. Desde allí se dirigió a la remisería ubicada en Primera Junta al 150, en donde indicó haber sido víctima de un robo y pidió permiso para lavarse la sangre.

Luego de ello subió a un móvil y pidió que lo llevara hasta el hospedaje en el que se encontraba, en Rivadavia y Montiel, pero el remisero de la otra empresa lo había seguido y ya se había comunicado con la Policía, describiendo el auto en el que se trasladaba el delincuente, que finalmente fue aprehendido en Luis N. Palma y Montiel.

 

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