Siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo

¿Qué día es hoy? 16 de marzo de 2019. Inflación del INDEC de 3,8%. Anual más de 51%. Dólar díscolo por debajo de los 42 pesos después de una batería de medidas que incluye tasa del 63%. El litro de leche en las góndolas se fue a los 55 pesos. Sí, 55 pesos. Y Cristina se tomó un avión para irse a Cuba con su hija que está enferma ‘por la persecución judicial’.

Jorge Barroetaveña

El cóctel es todo de Mauricio Macri. A esta altura ya no valen las excusas de la herencia. Prescribieron en el 2017 cuando buena parte de la sociedad decidió seguir creyendo. Lo que viene sólo se entenderá desde la renovación de expectativas a futuro, no por las deudas del pasado.

Es difícil suponer que en medio de un contexto económico abiertamente desfavorable, el oficialismo de turno pueda ganar una elección. Hay pocos antecedentes de casos contrarios o, para ser más precisos, casi ninguno. A Alfonsín se lo llevó puesto la debacle de la crisis del Plan Primavera en el ’87, ni hablar de la híper del ’89. Menem recompuso el barco en el ’91, siguió en el ’95, pero la convertibilidad ya no le dio para sostenerse en el ’99. Hablar del bienio de De la Rúa no sería novedoso. El 2009 fue un año difícil para la economía que, sumado al conflicto con el campo, marcó un quiebre para el kirchnerismo. Con la economía del bolsillo mejor, Cristina consiguió su reelección con más del 50% en el 2011. Pero el 2015, con otra recesión en marcha y un proceso institucional desgastado, el oficialismo fue derrotado por una coalición armada unos meses antes de las elecciones, con un partido neófito a la cabeza.

En el 2017, la economía estaba dando señales de despegue. Los famosos ‘brotes verdes’, para algunos más ilusión óptica que realidad, le permitieron a Cambiemos repetir lo del 2015 e incluso ampliar las diferencias. Pero después vino la debacle, que se profundizó en el 2018 y todavía no da señales de alumbramiento. El INDEC, que ahora sí no miente, clava puñales en los comienzos de cada mes cuando da a conocer el índice de inflación. La industria arrastra cerca del 40% de capacidad ociosa, las pymes están asfixiadas porque no pueden pagar los impuestos ni las tarifas y encima sus ventas se desplomaron. Las economías regionales crujen como antes. Son una hoja que se mece al viento, a merced del precio del dólar o el consumo interno. Ni hablar de los asalariados que soportaron un 50% de inflación el último año y sus sueldos jamás repecharon semejante diferencia.

La clase media, esa que en buena parte votó a Cambiemos en el 2015 y le ratificó el apoyo en el 2017 perdió todo incentivo. Si su motivación fue económica, la presión impositiva del Estado siguió siendo asfixiante, incluso es probable que haya aumentado. Si su motivación fue política, habrá que ver hasta dónde le alcanzan las mejoras institucionales de los últimos años. ¿Es suficiente con no escuchar más las filípicas de Cristina por cadena nacional? ¿O las barbaridades patoteras de los Moreno o los D’Elía? Alcanza con que estén presos muchos funcionarios kirchneristas y haber destapado el sistema montado para robarle al estado, es decir a todos nosotros, sin que la máxima responsable esté presa?

Para muchos decepcionados son dos grandes deudas que Macri aún no pudo saldar. Si como empresario pensaron que manejaría mejor la economía, por ahora hacen agua por todos lados. Y si creyeron que Cristina iría presa también se equivocaron. Al cabo, una de las pocas esperanzas que Macri tiene para ser reelecto depende justamente de ella y su presencia omnipresente. Hoy, sólo Cristina le da a Macri chances de ganar en un eventual balotaje. Lo demás es cartón pintado.

El torniquete del Banco Central no alcanza para contener el dólar. Apenas le aflojó a las tasas, la divisa verde empezó a subir, igual que la preocupación del resto de la economía. El Banco Central trata de apagar el incendio por un lado, pero en el otro extremo el gobierno sube los impuestos y reajusta las tarifas. ¿Cómo no va a impactar en los costos y por ende en la inflación?

Hace unos meses pensar en la candidatura de María Eugenia Vidal a la Presidencia sonaba utópico. Quizás sea la única alternativa que le quede a Cambiemos si el panorama económico no se modifica sustancialmente de acá a cuatro meses, cuando arranque formalmente la campaña. Claro que una cosa son los ‘brotes verdes’ y otra las sensaciones del ciudadano común. En estos años mucho escuchamos hablar del ‘relato’. Del culto que hizo de esta forma de hacer política el kirchnerismo y que le salió muy bien. Macri necesita hoy su propio relato para encontrarle alguna salida al laberinto. Será político, económico o de epopeya, pero relato al fin. Si no lo encuentra, ahí están los muchachos peronistas esperando a la vuelta de la esquina. En sus múltiples formas. Con Massa, Urtubey o Lavagna. Hasta con Cristina medio reciclada.  Todos piensan en el viejo dicho que dice: siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo. ¿Vengativo? Sí, pero cierto.

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