Silenciosa, M, T, V, X, Z… ¿A qué generación pertenecés?

Generalizar nunca es bueno, pero ¿quién podría negar que hay factores comunes que identifican a la gente nacida durante una época determinada? Idealistas, luchadores, impulsores de los derechos civiles, egoístas, ¿más inteligentes? Casi como un horóscopo generacional: Dime cuándo naciste y te diré cómo eres.

Puede que los más famosos sean los Millenials, pero ni su nombre es oficial ni son los más nuevos.

¿Qué el comentario es como cuando ante el elogio efusivo de la belleza de una chica la reacción de las mujeres del grupo es hablar de la forma fea de sus pies? ¡No a lugar! Esto es simplemente una cuestión “casi científica” en la que nada tiene que ver la edad de la autora de la nota…

Se trata de describir las etiquetas que, expertos y estudiosos de diferentes sectores y con propósitos bien distintos, usan para identificar a los distintos grupos poblacionales.

La “bibliografía” sobre el tema asegura que sólo los llamado “baby boomers” son los únicos que tienen un nombre propio oficial. Es más, fueron bautizados así por la Oficina de Censo de Estados Unidos.

Tan cierto como que las generalizaciones son malas es que agrupar a personas con características similares ayuda a trazar algunos patrones de comportamiento, y a entender sus gustos y valores.

Esos insumos podrán ser aprovechados por el marketing para ofrecer productos a medida y lograr ventas más exitosas, pero también por quienes diseñan políticas públicas de educación o salud, o por quienes se dedican a estudiar las relaciones interpersonales y laborales para mejorarlas, por ejemplo.

Es así que el término inglés baby boomer se usó para identificar a quienes nacieron durante el “baby boom”, cuando se experimentó un inusual repunte en las tasas de natalidad.

Amor post guerra

El fenómeno, que se dio especialmente en algunos países anglosajones (como Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda), se registró inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, y aunque las fechas en este tipo de categorizaciones no son exactas (además de que es importante aclarar que los procesos y velocidades de los fenómenos varían según el lugar del mundo del que se trate), la mayoría coincide en señalar que pertenecen al grupo quienes hayan nacido entre 1.946 y mediados de los ‘60.

A diferencia de sus padres, los baby boomers crecieron en tiempos de ideas menos conservadoras. A los representantes de esta generación se les atribuye ser los impulsores de una agenda más progresista que incluía temas como la igualdad para los homosexuales y afrodescendientes, y la defensa de los derechos de las mujeres.

Hoy, buena parte de la clase dirigente del mundo (en diferentes sectores) pertenece a esta categoría (en el caso de nuestro país, por ejemplo, tanto el actual Presidente de la Nación como su antecesora son baby boomers, así como el presidente de Estados Unidos actual y su antecesor).

Dicen que fue este grupo fue el que produjo un cambio revolucionario en la música y en los hábitos de compra de la sociedad (la mayoría de los estudios se centran en los norteamericanos).

Generación X

En esta categoría suele incluirse a quienes nacieron entre finales de 1.960 y 1.980.

La denominación fue popularizada por el escritor canadiense Douglas Coupland que editó la novela Generación X, en 1.991, referida al estilo de vida de jóvenes y adultos a finales de los ’80.

Muchos dicen que se trata del primer grupo en “asomarse” a la tecnología a través de los videojuegos (Súper Mario Bros y el Pac Man a la cabeza), grabar cintas de audio en cassette y disfrutar de películas en la “videocasetera” formato VHS, y atribuyen a eso la buena relación que tienen con la tecnología actual pese a no ser “nativos digitales”.

Pese a todo, este grupo que fue testigo (y protagonista) del boom consumista de los ’90, de cambios políticos históricos (como la Caída del Muro de Berlín) y del estreno de internet, sigue prefiriendo el contacto directo y personal con sus amigos y los llamados telefónicos para saludar por un cumpleaños al chat o las salutaciones vía una red social.

Generación Y (¡los Millenials!)

¿Por qué Y? Porque es la letra que le sigue a la X (la generación anterior). Aunque hay diferentes versiones respecto de a quiénes debería incluirse en esta categoría, parece haber un consenso alrededor de que son millenialsaquellos nacidos entre mediados de los ’80 y el 2.000.

Son nativos digitales. La tecnología no sólo es parte natural de su vida cotidiana, sino una parte imprescindible. La televisión a color, los canales exclusivos de dibujitos animados con 24 horas ininterrumpidas de transmisión, las computadoras personales, el IPod, la serie Chiquititas, jugar en la primera playstation y a los Sims, abrir la primera cuenta de Facebook y chatear, fueron parte de su mundo.

Si bien es cierto se trata de una generación con una alta capacidad de adaptación a los cambios (pasaron del teléfono fijo a los celulares; “quemaron” CD y DVD para grabar música y del pendrive saltaron a almacenar en la nube), su hiperconectividad hace que la “inmediatez” –para todo- sea una de sus principales características.

El grupo, que reúne a la mayor cantidad de fanáticos de sagas como “Los Juegos del hambre”, fue descripto por la socióloga norteamericana Kathleen Shaputis como Generación Bumeran o Peter Pan porque percibe en ellos una tendencia a demorar algunos “ritos de paso” a la adultez por períodos más largos que las generaciones anteriores, como dejar la casa de sus padres para tener su propio hogar.

Generación Z

Algunos también la llaman Generación Virtual. Comprende a quienes nacieron entre mediados de los ‘90 y mediados del 2.000.

La gran mayoría usó Internet desde chiquito. Son “tecno-dependientes” y su vida social pasa por y en las redes. De hecho se sienten más cómodos en el mundo virtual que en el real. Ya dejaron atrás Facebook (la consideran “la red de los viejos”). Se mueven mayoritariamente entre Instagram y Snapchat.

Su modo de consumir contenidos es totalmente diferente al de las generaciones anteriores. La TV casi no existe. Aun cuando quieran ver un programa de la TV tradicional lo hacen a través de una aplicación (en la mayoría de los casos en sus teléfonos inteligentes). Para las series y películas está Netflix o similares. ¿Música? Nada de ir a una tienda física y tradicional: Spotify tiene “la música del mundo sin ocupar espacio”.

A partir de esos cambios se han revalorizado los recitales (con sus mega despliegues tecnológicos) y el contacto con los protagonistas de sus series a través de las redes sociales, obvio.

La generación del “aquí y ahora”. Todo al alcance de la mano y rápido: desde la velocidad de conexión de internet a la manera en la que establecen las relaciones interpersonales.

Los expertos dicen que sus cerebros no funcionan de manera lineal, sino más bien como una compleja telaraña similar a la que rige internet, y que si se lograra “moldear y aprovechar” de modo adecuado las capacidades de la Generación Z podría lograr mucho más que las generaciones anteriores por medio de los recursos digitales. Sin embargo, su gran punto débil es la escasez de las denominadas “habilidades blandas”, fundamentales para interrelacionarse en la vida.

Muchos de ellos son hijos únicos (sus padres creyeron que era la mejor manera para dedicarles “toda la atención y el esfuerzo”) pero en muchos casos eso terminó engendrando una generación de seres con una perspectiva diferente respecto de los valores tradicionales.

Sus detractores los describen como impacientes, egoístas, individualistas y retraídos.

Sus defensores destacan que se trata de una generación más tolerante, con menos prejuicios, divergente e inclusiva en cuanto a su formación política, multicultural y con mayor preocupación social y ambiental que las anteriores.

Es cierto que son capaces de hacer grandes comunidades movidas por los valores que defienden ayudados por Internet, pero pareciera que eso se puede dar con más facilidad en el mundo virtual que en el real.

Los Z son una generación autodidacta y SOBRE informada, sin embargo, algunos autores dicen que los estudiantes de este grupo están sufriendo la transformación de alguna de las competencias tradicionales -como la lectora- debido a su permanente contacto con dispositivos electrónicos y la preferencia por la información visual.

Según un estudio hecho por la Universidad de Stanford (EE. UU.), debido a la transferencia cultural o generacional, los integrantes de la Generación Z tienen en promedio un coeficiente intelectual superior al de las generaciones anteriores.

Generación T

El nombre se refiere a Generación Táctil. Está en plena gestación ya que abarca a quienes nacieron desde 2.010 en adelante. Algunos arriesgan que esta categoría no sobrevivirá más allá de 2.020, cuando surgirá su sucesora.

En la actualidad este grupo está en medio de su desarrollo educativo y presenta uno de los mayores desafíos de la historia en ese rubro. Como dijo alguna vez un experto en estos temas: hoy el sistema educativo tiene alumnos del siglo XXI, maestros del siglo XX y programas e infraestructura del siglo XIX.

Con la llegada del nuevo siglo se consolidaron las bases del nuevo uso de internet: mayormente social y colaborativo. También aquí se hace una distinción al señalar que estamos en plena mudanza de la internet de la información a la internet del valor.

Google nació en septiembre de 1.998 y se masificó a comienzos de los 2.000; Facebook vio la luz en 2004 y se popularizó en 2006; Twitter nació en 2.006 y saltó a la fama dos años después. Todo se volvió táctil y portable, desde los dispositivos y la conexión -en todo momento y lugar-, a la generación compartida de contenidos y la sociabilización (a través del almacenamiento en la nube).

Un artículo publicado por El País de España en mayo de 2.015 decía que “el 81% de los bebés ya tiene algún tipo de presencia en Internet al cumplir los seis meses de edad”. Y luego detallaba la existencia de pañales inteligentes (a primera vista parecen normales pero tienen un chip que analiza los fluidos que se depositan en él y muestra los resultados en una pequeña pantalla en su parte frontal para que los padres puedan escanearlo con su celular y así saber si hay riesgo de deshidratación, infección urinaria o problemas renales) o de un monitor para bebés con forma de corazón que se coloca como una tobillera y permite medir la temperatura, la frecuencia cardiaca y los movimientos del chiquito mientras duerme, además de la temperatura y la luz de la habitación.

Todas esas tecnologías y “el modelo de mundo virtual” se gestaron y desarrollaron antes de que la Generación T tuviese siquiera conciencia de que las estaba usando, es por eso que muchos explican que este grupo es el primero que en lugar de digitalizar sus prácticas analógicas, debe hacer un esfuerzo de adaptación cuando le toca enfrentar ambientes analógicos.

Por ese motivo se detallan algunas de las reacciones que tienen cuando les toca afrontar tareas cotidianas sin conexión a internet.

Como es algo que “se da por descontado”, el hecho de que un lugar no tenga conexión a internet hace que lo sientan como una gran carencia (y un punto importante es que no sólo DEBE haber una conexión generalizada y accesible, sino que la misma debe ser de una calidad tal que permita una rápida respuesta para sus dispositivos).

Es un grupo con un escaso poder de diferenciación entre la vida pública y la privada (TODO pasa por las redes). Cuando interactúan con los dispositivos lo hacen directamente con el cuerpo –en la mayoría de los casos con las manos-, sin mediación de “aparatos” (sumergidos con anteojos de realidad aumentada o desplazándose por la pantalla tocando con un dedo en un cierto punto o “pellizcando” en otro).

¿Podrá alguien predecir cuál será el nombre la próxima Generación? O lo que es aún más interesante, ¿cuáles serán los valores predominantes?

 

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