1º de Mayo de 1921
Dr. Darío Carrazza
Dirigente radical de Gualeguaychú
Sr. Director:El objetivo de la carta es aproximarle algunas precisiones sobre los hechos ocurridos el 1° de Mayo de 1921 en nuestra ciudad, que fueran tratados en vuestra edición del domingo 12 de julio pasado.Celebro, desde luego, que tras décadas de silencio absoluto se trate el tema en forma pública, y más todavía que se planifique erigir un monumento a los caídos de la mano de Eduardo Ayala, uno de nuestros escultores "insignia".Sin embargo se desliza en el reporte alguna inexactitud y es la de asociar a la U.C.R. con la performance que le cupo en aquellos hechos a la "Liga Patriótica Argentina", señalándose que "con líderes del partido radical juntaron sus odios e intentaron obligar a que los obreros y sindicalistas desarmaran su acto en la plaza..."Tales afirmaciones son absolutamente erradas.En la Federación Obrera Departamental -a diferencia de sus pares capitalinas y de patagónicas- no militaban anarquistas, sino más bien socialistas justistas -socialdemócratas- y radicales yrigoyenistas. Ello se concluye por varias razones.En primer lugar los líderes de la Liga Patriótica eran conservadores, es decir del partido adverso a la U.C.R. en el antagonismo de aquél entonces. Su símbolo emblemático era precisamente el Ing. Juan Francisco Morrogh Bernard.El Jefe de Policía Isaías LAHITE -en ese entonces el puesto era por designación política- era radical yrigoyenista. Tuvo un impecable desempeño, a punto tal que entre los cinco muertos había uno de sus agentes -Fernando Urriste, ascendido a sargento post mortem- que constituye un caso histórico de curiosidad, por ser un policía caído en defensa de los trabajadores. Isaías LAHITE fue luego senador departamental, al igual que su jefe político, también radical yrigoyenista, Claudio Méndez Casariego.Los diarios locales de aquel entonces eran "El Censor", de tendencia conservadora, y "El Argentino" netamente radical. Basta hojear las ediciones de aquellos días de ambos periódicos para reconocer en el acto la filiación política de los integrantes de cada agrupación. A punto tal que El Argentino emitió una edición de emergencia -ya que estaba previsto no hubiera diarios por el feriado del 1° de Mayo- en son de condena al ataque de la Liga Patriótica en la Plaza Independencia.En cuanto Manuel Carlés, él no llegó a Gualeguaychú siendo diputado de la U.C.R., sino en la oleada de la ya incipiente militarización con que el conservadorismo intentaría controlar los partidos populares en nuestro país desde el 6 de septiembre de 1930, golpe militar que derrocó a Hipólito Yrigoyen y del cual este Sr. Carlés, fue estridente protagonista.También aclaro que Félix Godoy no murió, y debió indicarse en su lugar a Celedonio Iglesias, y que los "botafieras" no eran llamados todos los liguistas, sino los varones de la familia Luciano que vivía donde es hoy la Caja Forense.Reitero finalmente que este tema -que me encuentra escribiendo una segunda edición del ensayo de mi autoría que publicaron entidades sindicales de esta ciudad en el año 1989- es apasionante y de múltiples aristas, y que celebro sea abordado para su estudio y conmemoración.
Dirigente radical de Gualeguaychú
Sr. Director:El objetivo de la carta es aproximarle algunas precisiones sobre los hechos ocurridos el 1° de Mayo de 1921 en nuestra ciudad, que fueran tratados en vuestra edición del domingo 12 de julio pasado.Celebro, desde luego, que tras décadas de silencio absoluto se trate el tema en forma pública, y más todavía que se planifique erigir un monumento a los caídos de la mano de Eduardo Ayala, uno de nuestros escultores "insignia".Sin embargo se desliza en el reporte alguna inexactitud y es la de asociar a la U.C.R. con la performance que le cupo en aquellos hechos a la "Liga Patriótica Argentina", señalándose que "con líderes del partido radical juntaron sus odios e intentaron obligar a que los obreros y sindicalistas desarmaran su acto en la plaza..."Tales afirmaciones son absolutamente erradas.En la Federación Obrera Departamental -a diferencia de sus pares capitalinas y de patagónicas- no militaban anarquistas, sino más bien socialistas justistas -socialdemócratas- y radicales yrigoyenistas. Ello se concluye por varias razones.En primer lugar los líderes de la Liga Patriótica eran conservadores, es decir del partido adverso a la U.C.R. en el antagonismo de aquél entonces. Su símbolo emblemático era precisamente el Ing. Juan Francisco Morrogh Bernard.El Jefe de Policía Isaías LAHITE -en ese entonces el puesto era por designación política- era radical yrigoyenista. Tuvo un impecable desempeño, a punto tal que entre los cinco muertos había uno de sus agentes -Fernando Urriste, ascendido a sargento post mortem- que constituye un caso histórico de curiosidad, por ser un policía caído en defensa de los trabajadores. Isaías LAHITE fue luego senador departamental, al igual que su jefe político, también radical yrigoyenista, Claudio Méndez Casariego.Los diarios locales de aquel entonces eran "El Censor", de tendencia conservadora, y "El Argentino" netamente radical. Basta hojear las ediciones de aquellos días de ambos periódicos para reconocer en el acto la filiación política de los integrantes de cada agrupación. A punto tal que El Argentino emitió una edición de emergencia -ya que estaba previsto no hubiera diarios por el feriado del 1° de Mayo- en son de condena al ataque de la Liga Patriótica en la Plaza Independencia.En cuanto Manuel Carlés, él no llegó a Gualeguaychú siendo diputado de la U.C.R., sino en la oleada de la ya incipiente militarización con que el conservadorismo intentaría controlar los partidos populares en nuestro país desde el 6 de septiembre de 1930, golpe militar que derrocó a Hipólito Yrigoyen y del cual este Sr. Carlés, fue estridente protagonista.También aclaro que Félix Godoy no murió, y debió indicarse en su lugar a Celedonio Iglesias, y que los "botafieras" no eran llamados todos los liguistas, sino los varones de la familia Luciano que vivía donde es hoy la Caja Forense.Reitero finalmente que este tema -que me encuentra escribiendo una segunda edición del ensayo de mi autoría que publicaron entidades sindicales de esta ciudad en el año 1989- es apasionante y de múltiples aristas, y que celebro sea abordado para su estudio y conmemoración.
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