11 años para un ex policía por delitos de Lesa Humanidad
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Atilio Ricardo Céparo, expolicía y suegro del vocal del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos Emilio Castrillón, estaba acusado de privación ilegítima de la libertad, apremios ilegales a detenidos e imposición de torturas durante la última dictadura cívico-militar.El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná condenó hoy al ex policía de la provincia, Atilio Ricardo Céparo, al considerarlo parte de la maquinaria estatal que asoló al país en tiempos de la última dictadura cívico-militar.Céparo recibió 11 años de prisión, luego de ser juzgado como autor de privación ilegítima de la libertad, cometida en abuso de sus funciones y sin cumplir con las formalidades de la ley, agravada por el uso de violencia. También fue penado por la aplicación de tormentos, agravado por ser la víctima una detenida política. Ambos se cometieron en concurso real, configurando delitos de Lesa Humanidad, ocurridos en el marco del segundo genocidio nacional.Es la tercera sentencia por delitos de Lesa Humanidad en Entre Ríos y la primera que involucra a la Policía de la provincia como un eslabón más del terrorismo de Estado. La jornada se puso un poco tensa cuando intervino un grupo que propinó algunos insultos a integrantes de organismos de Derechos Humanos. Pero el nerviosismo se disipó rápidamente con el alejamiento de esas personas.Céparo volvió a la cárcel, porque el pedido de prisión domiciliaria aún no se resolvió. Vale recordar que en el marco de los alegatos, el fiscal José Ignacio Candioti había solicitado la pena de 16 años para Céparo; mientras que la querella pidió la condena de 21 años; y los abogados defensores la absolución.Según la imputación contra Céparo, el 23 de septiembre de 1976 en horas de la mañana, en compañía de otra persona, secuestró a una mujer, la mantuvo detenida en las instalaciones del sanatorio La Entrerriana de Paraná, el cual era su lugar de trabajo, para inmediatamente trasladarla hasta la Jefatura Departamental de Policía de Entre Ríos, y posteriormente a la Comisaría del barrio San Agustín. Allí se la mantuvo privada ilegítimamente de su libertad por el lapso de seis días aproximadamente, término en el cual también la trasladó hasta la Jefatura Departamental. En este lugar, Céparo -y otros- la sometió a torturas.Céparo era oficial auxiliar de la Policía de Entre Ríos y fue dejado cesante en 1981, luego de un sumario administrativo, acusado por el cobro indebido de multas. Posteriormente se desempeñó como chofer de una cochería fúnebre en La Paz, su ciudad natal, y en 2003 pidió su reincorporación a la fuerza de seguridad provincial, al argumentar que el sumario administrativo había estado "viciado de nulidades".Esa solicitud habría sido rechazada por los gobernadores Sergio Montiel, Jorge Busti y Sergio Urribarri. Sin embargo, el expolicía consiguió trabajo como chofer del Superior Tribunal de Justicia, dado que el vocal Emilio Castrillón, exdiputado por el peronismo, está casado con Natalia Céparo, una de sus hijas. Fuente: Análisis/Página12
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