A DOS KM. DE LA FRANJA DE GAZA
15 segundos para refugiarse: Cómo es la vida de un argentino en Israel
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El Argentino, nacido en Capital Federal, que tiene un tambo en el kibutz de Nimir (Israel) a dos kilómetros de Gaza. Contó a ElDía cómo es vivir y trabajar con misiles que llegan del otro lado de la frontera lanzados por la organización terrorista de Hamas.
Marcelo Wasser vive en un kibutz (granja comunitaria) en el sur del país, a dos kilómetros de la Franja con Gaza. Entrevistado por ElDía, contó que desde el año 1982 trabaja en un tambo en Israel, además se desempeño como gerente de ventas desde el 2000 en una compañía SSR, creando la red desde México hasta Argentina; y hace cinco años pasó a ser consultor de proyectos. Marcelo explicó que hace una semana y media "el Hamas que está en Gaza decidió bombardear con tres misiles la ciudad de Jerusalén, algo que hasta este momento nunca había pasado". "Israel ha recibido más de 2300 misiles que en su mayoría caen en nuestra zona, aunque el 70% del país ha sido impactado con misiles del Hamas", detalló, y añadió que Israel respondió con un bombardeo muy amplio destruyendo varias partes de Gaza, además de una serie de túneles de guerra que tenían bajo la ciudad, a decenas de kilómetros”. Desde que se inició el bombardeo más de 2000 misiles han caído en Israel. El argentino se mostró esperanzado en que esta situación termine lo más rápido posible, "por el bien de los israelíes y de la gente de la Gaza, porque lo que hacen los políticos lo termina pagando el pueblo, queda claro que tanto la población israelí como palestina no quiere la guerra, quiere vivir en paz”, sentenció. Recordó que en el año 1976 llegó a Israel proveniente de Argentina y comenzó a trabajar en el tambo "con gente que venía de Palestina, sin ningún tipo de problemas, es más comíamos juntos”, y acotó que "hace unos cuantos años viaje a Gaza compartiendo muy buenos momentos con gente conocida. Después ellos vinieron a mi casa, compartimos la misma mesa, quedando claro que esto no es un problema de palestinos e israelíes, no es un tema de los pueblos”. Trabajar bajo fuego Antes de hablar del presente, recordó que en el conflicto del 2014 "cayeron 180 misiles en 51 días, en un pueblito donde viven unas 250 familias. Uno de los artefactos explosivos, antes que termine la guerra, cayó en el tambo. Era de tarde y había ido a ver que los operarios que trabajan en el lugar estén bien. Fue en ese momento en el que escuchamos el silbido que precede la caída y posterior explosión de un misil. No alcanzamos a escuchar la sirena, solo buscamos le mejor cobertura posible. El misil mató 8 vacas e hirió a 48 ejemplares, todas de primera lactancia, a las que posteriormente se tuvo que sacrificar”, relató. Posteriormente y hasta el presente “hemos tenido lo que denominamos lluvia o goteo, en donde Hamas siguió lanzando, no como ahora, misiles en forma esporádica, que podían ser uno, dos o tres por semana, o uno cada tres semanas”. Tienen aplicaciones en los teléfonos que les avisa en que zona pueden caer los misiles con una antelación de 15 segundos. Marcelo expresó que trabajar bajo la constante amenaza de que caiga uno o más misiles es “muy complicado, primero porque le tienes que pedir a alguien que venga a trabajar bajo fuego y lo hacen. Les digo que pueden trabajar con el casco y el chaleco anti esquirlas, sin embargo prefieren hacerlo sin los mismos”. "En los celulares tenemos una aplicación de donde va a caer el misil con una antelación de 15 segundos. Te marca la región en donde va a hacer impacto, y si es en la tuya corres al refugio más cercano del lugar en donde te encuentras”, reveló. Contó que una vez cuando le estaban haciendo una nota por radio "sonó la alarma y no fue una puesta en escena, fue real con todo lo que eso significa”. Al estar tan cerca de Gaza tenemos solo 15 segundos para correr al bunker "Los operarios tienen un bunker pegado al lado de donde ordeñan y en el caso de alarma tienen la orden de dejar todo, no importa lo que están haciendo, y correr al refugio. El problema es el de que al estar tan cerca de Gaza tenemos solo 15 segundos para correr al bunker. Y entre que recibís el alerta y dejas tu tarea se consumen tres segundos, el resto del tiempo es para correr y llegar", describió. Añadió que "normalmente tenemos dos personas trabajando, pero como es la época más fuerte laburamos con tres operarios para que estén menos tiempo en la lechería trabajando, teniendo en cuenta que cada ordeñe demanda unas tres/cuatro horas para 370 vacas, con 20 o 25 metros por ejemplar, bajando considerablemente el tiempo cuando son más las personas trabajando. Cuando los días son más complicados, por la situación bélica, se lava con lo básico y cada uno a su casa”. Además, confió que cuentan con un “Mixer autopropulsado" que tiene una aplicación que avisa si un misil va a caer en la zona. En el momento que suena, el operario para, se baja y se tira al piso. Cubre la cabeza con las manos por si cae y llueven esquirlas, con la esperanza de que no pase nada. Los demás, en el caso de que estén lejos y no puedan llegar al bunker se tiran al piso y se cubren cabeza y oídos. Igualmente, aseguró que "donde vivimos tiene un 97% de paraíso y un 3% de infierno, en el que nos encontramos en este momento”. "En ese 3% dudas hasta para sacar la basura, que está a 20 metros de nuestros hogares; por donde viajar, cuál es el lugar que tenga menos posibilidades de encontrarnos con un misil en el camino...”, concluyó.
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