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17 de octubre en Gualeguaychú: "Lo paradójico es que la movilización la realizó una línea interna del radicalismo"

El profesor e historiador Marcos Henchoz se refirió a algunos de los hechos que siguen abonando al debate historiográfico-político sobre la emblemática fecha en que nació el movimiento peronista en Argentina. La conformación social de aquella Plaza de Mayo y las particularidades de la movilización en Gualeguaychú. "El 17 de octubre es un hecho claro de defensa de los derechos de las personas", apuntó.

Por Luciano Peralta

El 17 de octubre de 1945 nació el movimiento peronista, el más importante de la política nacional. La multitudinaria movilización a la emblemática Plaza de Mayo inauguró también una forma de ocupar los espacios públicos que marcaría los 75 años posteriores.

Resulta una tarea difícil se creativo y no caer en redundancias al escribir sobre la fecha. Junto al profesor Marcos Henchoz -militante que fue expulsado del Partido Justicialista durante la presidencia de Sergio Urribarri- volvemos a las motivaciones que generaron la reacción del pueblo trabajador, el contexto político, la icónica foto de “las patas en la fuente de la plaza” y las repercusiones que tuvo ese hecho político en el interior del país, particularmente en Gualeguaychú.

“El 17 de octubre es, sin dudas, un hecho fundacional para el peronismo. Eso no significa que los obreros que se manifestaron hayan estado pensando en fundar el partido. Las transformaciones, a partir de ese día, fueron muchas y en múltiples sentidos”, expresó quien también fue concejal de la ciudad. Y continuó: “La movilización del 17 llega con muchos antecedentes de discusiones políticas. Por un lado, la dirigencia gremial. Por otro, las bases, los delegados. Ahí hay que mirar cómo se movió ese espectro tan amplio, disímil y heterogéneo, y entender que ahí estuvo el 17 de octubre, no es los dirigentes”.

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“Ya el 14 empezaron a haber marchas, por ejemplo, en los barrios más humildes de Avellaneda, en la zona de Berisso. El 15 se potenció, sobre todo en los frigoríficos, que en ese momento eran los lugares que más obreros tenían. Hagamos una cuenta muy sencilla: sólo en el Frigorífico Gualeguaychú había un poquito más de mil personas trabajando. Los primeros grupos comienzan a hacer acampes, en la plaza, el 16 a la noche”, contó Henchoz en diálogo con ElDía.

-¿Se puede categorizar a quienes ocuparon la plaza el 17?

-Ese día, decididamente, miles de obreros llegaron a la plaza. Los testimonios que han quedado de aquellos obreros son heterogéneos, hubo de todo. El 17 de octubre, quizás, si uno lo mira como país, es una foto muy fiel, de lo heterogéneo, de lo disímil, de lo distinto. Un grupo se movió por un interés, otro grupo por otro, pero lo que los unificó -y esto es un punto de vista mío- es la defensa de sus logros laborales.

Hay que tener en cuenta que la parte oficial del Partido Radical jugaba con la Embajada Norteamericana y, a través de dos o tres diputados, llevaba a cabo una campaña contra el obrerismo de Perón. De la misma manera que habían criticado, desde el Partido Conservador y desde una fracción del radicalismo, a Hipólito Irigoyen.

Además, había una fuerte propaganda del diario La Nación y La Prensa, más el diario La Capital de Rosario y La Voz del Interior de Córdoba, por ejemplo, contra Perón, que para era 17 ya llevaba ocho días preso. Entonces, creo que el sentido unificador fue la conciencia de que si eran otros los que asumían el poder podían perder gran parte de los beneficios logrados en un año y medio.

-¿Qué pasó en Entre Ríos?

-Entre Ríos venía movilizado hace muchos años, al igual que el resto de los lugares de mayor concentración de obreros. La organización gremial venía creciendo desde finales del siglo XIX, con fuertes ideas marcadas por el anarquismo o el socialismo.

La mayor organización estaba en las principales fábricas, en los frigoríficos, en los puertos. Entonces, en la provincia y acá mismo en Gualeguaychú había paros, huelgas, sistemas de brazos caídos -consistía en ir al lugar del trabajo, pero no trabajar-, reclamos salariales, marchas.

Ese material se puede ver en el archivo del diario El Argentino, no en el diario Censor, que defendía otros intereses. Y podemos ver las marchas, las movilizaciones a la plaza San Martín, más o menos como se sigue dando al día de hoy. Sobre todo, porque en aquella época también era el centro de la ciudad.

Las movilizaciones se hicieron el 18. Podemos pensar que fue así porque para ese día la cúpula de la CGT había decretado paro nacional o bien porque las noticias, a través de los cables periodísticos, llegaron, y entonces se sumaron.

-¿Y en Gualeguaychú cómo fue ese 18?

-Lo más notorio es que en la ciudad la movilización no la llevan adelante los sindicatos. Es más, si lees las noticias de esos días, hay un fuerte debate de los sindicatos por hacer o no la marcha, especulando la dirigencia en este sentido. Sin embargo, la marcha se hizo. Y lo paradójico es que la realizó una línea interna del radicalismo, la llamada Unión Cívica Radical Irigoyenista, que también se la va a conocer con los nombres de Frente Renovador o Junta Renovadora. De tal manera que esas figuras quedan concluidas como UCR Junta Renovadora para las elecciones del 46, cuando hacen la alianza con Perón. De hecho el vicepresidente de Perón fue un radical, Hortensio Quijano. Y en Entre Ríos, el primer gobernador peronista fue un hombre del radicalismo, Héctor Domingo Maya.

-Volvamos a la ciudad, ¿qué pasó ese día?

-La concentración se hizo en Del Valle y Pellegrini, un punto clásico de la época, por la relación con el barrio Pueblo Nuevo, un barrio de arraigo peronista en esa época, la relación obrera, el Frigorífico. En esa esquina fue la concentración, y de ahí se fueron caminando hasta la plaza San Martín, donde dieron una vuelta y leyeron los discursos de rigor. Estuvo en esa movilización el señor Pedro Bachini, quien era el director del diario El Argentino, abogado, y letrado de la Federación Agraria, organización que jugó, en buena medida, a favor de Perón en ese momento.

-El radicalismo fue decisivo en es proceso…

-Sí, claro, en todo el país. Pero lo que hay que entender también es que la década del 30 es clave para entender todos estos procesos. En ese tiempo al obrero se le pisó la cabeza, a todos los trabajadores en general. Es una etapa de mucha migración interna por falta de trabajo en todo el país, en la zona rural hubo sequías, langostas… es una época sumamente conflictiva en la que el trabajador la pasó muy, muy mal.

Entonces, que haya habido una política decididamente a favor del obrero empezó a modificar el paradigma. Y la línea interna del Partido Radical, llamada Irigoyenista, estuvo siempre a favor de la idea de la defensa de lo nacional.

-A 75 años, ¿qué implicancia sigue teniendo en el presente?

-Para mí, el 17 de octubre es un hecho claro de defensa de los derechos de las personas. Ene este caso en particular de los obreros. El no quedarse quietos; la posibilidad de que sea uno el que defienda sus derechos y que ningún pseudo dirigente te pise la cabeza o te oprima, y que cada trabajador pueda hablar, pensar, movilizarse. Hay un acto de conciencia de ese obrero que sale a la calle a lucharla.

pies en la fuente

Los jóvenes y las mujeres

“Al mirar esa foto clásica, la de los obreros y las obreras senados o parados dentro de la fuente de la Plaza de Mayo, se ha podido detectar a muchos de esos personajes. Todos los que se han podido identificar son personas de 15 a 21 años. Empleados de fábrica de pastas, de fábricas de gaseosas, uno, con 21 años, delegado de Sanidad. Pero por la calidad de las fotos, porque eran personas que quizá hace muchos años que estaban trabajando, parecen más grandes. Pero son todos jóvenes”, aportó Henchoz.

“Este no es un dato menor. La parte joven de los obreros protagonizó ese acto de rebeldía de no dejarse llevar por la conducción gremial de la CGT. Esa movilización tuvo que ver con la juventud obrera y con las mujeres”, sintetizó.

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