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4 años de cárcel al hombre que mató a golpes a Benítez en Camino de la Costa

Los tres jueces de Gualeguaychú convalidaron que "los hechos acontecieron de la forma en que fueron relatados por el acusado" y por ello consideraron aplicable el exceso de la legítima defensa. La fiscal Martina Cedrés había pedido 12 años. El condenado sigue con prisión preventiva hasta la firmeza del fallo.

El homicidio de Dionel Benítez, ocurrido en la madrugada del 3 de abril pasado en un complejo de boungalows ubicado en Calle 2, a pocos metros del Camino de la Costa, tuvo su capítulo final en la mañana de este jueves en los Tribunales de Gualeguaychú.

El juez Arturo Dumón leyó el adelanto de veredicto contra Rubén Da Silva, el joven de 28 años que se encuentra detenido desde el día del hecho bajo una prisión preventiva. El magistrado consideró que la imputación de la Fiscalía no era acorde al hecho acontecido y al accionar del acusado, y por ello se lo condenó a solo 4 años de prisión efectiva bajo el delito de homicidio simple en exceso en la legítima defensa.

La palabra del acusado

Da Silva no declaró en la etapa de investigación y dejó la oportunidad para el inicio del juicio. Allí relató lo sucedido entre la noche del 2 y la madrugada del 3 cuando concurrió a comer al complejo donde trabajaba como sereno Benítez.

“Eran las 00.30, casi la 1 de la madrugada, cuando me pregunta ‘¿cuánto salió la comida así te doy mi parte?'. ‘No dejá, vos ya pagaste como tres veces, hoy pago yo, quedate tranquilo', le contesté y me respondió: ‘'tenés plata y te hacés el agrandado, negro de mierda'. Yo lo miré y me reí pensando que me estaba cargando, pero me dice: 'de qué te reís, encima te reís, te burlás, negro de mierda. Te cago a trompadas y no te cobro nada”, relató Da Silva sobre el inicio del conflicto que culminó con Benítez muerto.

“Vos no sos un hijo de puta, sos un hijo de re mil puta', me dice, y en eso agarra el cuchillo que estaba en la mesa y me empieza a amenazar: 'movete que te degollo acá mismo, te mato ya mismo’, yo le digo que se tranquilice. Lo miro y me entró mucho miedo, le digo 'sabes qué, yo me voy y otro día hablamos'; pero cuando me levanto de la silla y salgo él me ataca con el cuchillo”. Luego de eso fueron empujándose hasta la tranquera del frente del complejo y se tranzan en una lucha que termina con la muerte del hombre de 51 años a golpes de puño.

Según detalló el médico forense Marcelo Benetti cuando realizó la autopsia al cuerpo, Benítez presentaba una desfiguración del rostro, con hematomas, múltiples heridas, los huesos fracturados y pérdida de piezas dentarias. Incluso en un primer momento se estimó que se había utilizado un palo por las condiciones que presentaba el cuerpo, pero eso luego de la autopsia se desestimó.

La objetividad

Los jueces del Tribunal, Arturo Dumón, Mauricio Derudi y Alicia Vivian, vertieron críticas al accionar de la Fiscalía en su deber de objetividad y que en este caso “ha hecho caso omiso a los datos que fehacientemente surgieron de los elementos probatorios de carácter objetivo que se introdujeron en el debate, aferrándose a conclusiones basadas en meras conjeturas y prejuicios carentes de todo sustrato fáctico”. “Y contrariamente a lo pretendido por la Fiscalía, la versión de los hechos que brindó Da Silva encuentra correlato en los elementos y aspectos relevados en el lugar del hecho - incluyendo el cadáver del occiso en el lugar - constituyendo el mismo un escenario primario rico en información útil y conducente para el esclarecimiento de lo acontecido y que la Fiscalía omitió evaluar”.

“Tampoco valoró objetivamente otros elementos que integran el plexo probatorio colectado, ni tampoco el cúmulo abundante y complejo de indicios que se alzan en apoyo de la verosimilitud de la versión brindada por el acusado”, argumentaron los magistrados.

En definitiva, el tribunal creyó en la palabra de Da Silva y lo dejó en evidencia al admitir que “los hechos acontecieron de la forma en que fueron relatados por el acusado”. La muerte de Benítez “ocurrió en las circunstancias modales recreadas en base a los elementos probatorios analizados”, y falleció “a causa de las lesiones sufridas como consecuencia de la cantidad e intensidad de los golpes de puño que le propinó el acusado, que reaccionó en respuesta de las previas agresiones verbales y físicas que recibió de parte de Benítez”.

Un exceso de la defensa

Para la Justicia, Da Silva actuó en defensa propia y por estrategia de su abogado defensor, se planteó considerar el caso como de exceso en la legítima defensa. En el veredicto se le otorgó el grado de “verosimilitud suficiente” al relato del acusado que permitió tener por recreado el hecho de acuerdo a la versión que brindó.

“Se ha podido corroborar que Da Silva fue ilegítimamente agredido verbal y físicamente por el fallecido Benítez, quien acometió contra el primero utilizando, incluso, un cuchillo”, esgrimió la Justicia, en tanto que se comprobó Da Silva accionó obligado por la situación.

No obstante de reconocer una acción defensiva en el imputado, también se tuvo acreditado que la muerte de la víctima a causa de la gravedad de las lesiones ocasionadas, y que fueron descriptas en el informe autópsico, son demostrativas de una golpiza que refleja claramente un exceso intensivo en la defensa, que sobrepasó los límites del amparo justificativo invocado.

Se utilizó el principio in dubio pro reo, una expresión latina que significa que en caso de conflicto o de duda, el juez debe apoyarse por la norma que sea más propicia para el culpable. Por ejemplo, por falta de evidencias, se beneficiará al acusado o imputado. Ante esto, la solución propiciada fue calificar el hecho como un homicidio simple cometido en exceso de legítima defensa.

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