50 años de la Escuela 89: “más que simples vivencias, todo un aprendizaje de vida”
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A los humanos Dios nuestro señor nos dotó de diferentes virtudes, entre ellas la memoria como posibilidad de recordar y qué bueno traer a la realidad todas las cosas vividas, y si son lindas, mejor. Oscar ÁvilaOpinión Recuerdo el final de mi escuela secundaria con los monjes Benedictinos y mi anhelo de joven de poder ser útil a los demás, había recibido tanto que quería compartirlo, desparramarlo darlo gratuitamente como me lo dieron a mí y como joven buscaba canalizar esas energías, ni se me ocurría ser docente, pero por consejos de un amiga (que recuerdo con mucho amor Oly) me hice docente, dos años en Formosa, un año en un centro de Alfabetización y con toda la Democracia encima.Vaya si había y hay sueños, teniendo como eje central que la escuela ayudara a los que menos tienen a sentirse entre los demás como un igual. Fue Dios el que me llevó a conocer personas que me ofrecieron venir a trabajar en Gualeguaychú a la Escuela N° 89 Horticultura. Llegué, me presenté había tantas dificultades que la entonces Secretaria a cargo Rita Meggiolaro me dijo "¿usted va a ser el Director? Mirando mí cabeza llena de rulos. A lo que respondí convencido "sí". Y me retrucó: "le van a quedar los pelos lacios de los problemas que hay aquí".Estaba ante mí un gran desafío, pues la escuela tenía toda una carga emocional y estructural del tiempo ya pasado que era la dictadura militar. Recuerdo organicé los horarios y los tiempos para que los chicos comenzaran a vivir su tiempo de niños, sorprendido quedé cuando los chicos trabajaban en la huerta y no volvían a hasta que no terminaban el trabajo encomendado, llegaban tarde a la merienda, al almuerzo y se quedaban sin tiempos para jugar que es lo esencial para un niño. Al llegar a tomar la merienda formaban uno detrás del otro con su jarrito en la mano y el encargado les servía la leche la que tomaban de parado.En mi condición de persona nacido y criado en un humilde hogar, me remití a las vivencias con mis hermanos en mi época de niño "nosotros nos sentábamos en una precaria mesa a tomar la leche, pero sentados y conversando". A partir de ese momento se hizo así. Había nenes chiquitos, que en las precarias sillas plegadizas de madera hasta corrían el riesgo de quemarse con la leche o la comida. Había que cambiar el mobiliario. Muchos relatos muchas anécdotas del pasado, en fin pero yo tenía claro mi objetivo enmarcar la institución a los nuevos tiempos democráticos, eso era lo que con alegría me movilizaba.El edificio un viejo galpón, de donde teníamos que sacar los chicos cuando había tormentas por el vaivén del techo que parecía se iba a volar, dos aulas con cielorrasos de chapadur con aislante de paja de lino con los riesgos que ello significaba, de igual construcción el comedor y la cocina.Lo que me marcó profundamente el albergue funcionaba de 1 de enero a 1 de enero, muchos niños permanecían todo el tiempo en el albergue esperando que alguien (de su familia) apareciera a llevarlos a compartir otro espacio. Eso me alentaba porque en mi Interior me decía: "qué hermoso que no hayan perdido esa visión de que tienen una familia y la busquen".Muchas veces con Daniel con permiso de la bien recordada Dra. Luisa Gugliermetti, la conocíamos como la Dra. Castellini, se les daba permiso a los niños para que fueran a pasar Navidad y fin de año con nuestras familias. Trabajábamos en forma conjunta con la Defensora de Pobres y Menores Dra. Estela Carlés y la Coordinadora del CPM, Leticia Angerosa, para conseguirles a los niños un referente familiar donde ellos pudieran ir a pasear para que no perdieran el hilo de sus vidas.Cada tiempo de vacaciones teníamos siempre ayuda para llevar a los chicos de campamento o a pasear algún lado. Una vez de campamento nos llevaba y nos traía gente del regimiento, y se hacia la noche y no nos iban a buscar, fueron a una hora diferente a la convenida ahí nos enteramos del intento de la toma de La Tablada, por eso era que se demoraban en buscarnos.Trabajamos mucho los derechos del niño, era otro objetivo que los niños por pobres y desdichados que fueran se merecían y merecen el mejor de los respetos. Cuando nos reuníamos evaluar la marcha de la escuela en las reuniones de personal. Me acuerdo decían que la indisciplina era "culpa del Director, que escucha mucho a los niños y les daba demasiada libertad". No me afectaba yo disfrutaba, valoraba y disfruto y valoro mucho la Democracia.Se me ordenó disolver la Comisión de la Organización con personería Jurídica escuela de Horticultura. Tamaño desafío poca gente me conocía y tenía que armar una asociación Cooperadora en la que el Director es el asesor conté con la generosidad de Matilde y José Bahillo, Susana y Manuel Almeida, Elsa y Ángel Boari Ricardo Taffarel para que me vincule con gente. Ángel Boari, Hipólito Romero, Elsa Becker, Ana Pérez fueron los primeros integrantes de la Asociación Cooperadora.En la tarea pedagógica siempre acompañando y enseñando con humildad y sabiduría la Supervisora Escolar de entonces, Lucia Lamboglia Negucha como cariñosamente le decíamos. Para ella por ser la gran maestra el mejor de los recuerdos.Y así luchando y luchando no en soledad con otros actores sociales, la cooperadora, los padres, los docentes, los vecinos, los dirigentes políticos de entonces fuimos dándole forma a lo que hoy esta.Después de llegar y expresar en el CGE "quédense tranquilo sino puedo me voy en 6 meses" me quedé 20 años.Todo esto fue posible gracias a Dios que me ayudó a encontrar el lugar que yo buscaba en mi vida, ese lugar era la escuela de Horticultura, ella fue la que me motivó a venir a Gualeguaychú y por la que pasé para formarme y proyectarme para incursionar en otros ámbitos.Esa es mi escuela, no porque la posea sino por todo lo que me enseñó, por todo lo que aprendí, y a quien hoy en sus 50 años le digo gracias, gracias, estas en mi corazón y estás tanto en mi corazón que cuando me fui a cumplir otras tareas encomendada por mis compañeros llore a mares.Hoy te veo a la distancia pero te siento como parte de mi vida y lo sos porque por permiso del actual Director soy tu embajador.
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