82% móvil para los jubilados: faltó madurez, grandeza y espíritu de Nación
La historia parece empeñada en ponerlo a Cobos en el mismo lugar de siempre. En esta ocasión ya había adelantado su opinión. Sí hubo traición y enojos. Y el amargo reproche de la Presidenta. Claro, ella no lo eligió. Los jubilados, bien gracias.Por Jorge BarroetaveñaEl Día de Gualeguay Como se preveía el 82% móvil quedará en la historia, al menos por ahora. Fruto de las feroces pujas en lo más alto del poder, la posibilidad concreta de llegar a esa mágica cifra, volvió a ser una quimera en menos de 24 hs.Sin darle tiempo al costo político, la Presidenta firmó el veto de lo aprobado por el Senado la madrugada del jueves y aprovechó cuanto micrófono se le cruzó para embestir contra Julio Cobos.El Vicepresidente, por esos caprichos de la historia y la forma de votar de la gente, quedó otra vez entrampado en un desempate. La votación, que quedó 35 a 35 fue nominal, estuvo cargada de tensión y tuvo un final de novela. Pichetto pareció recorrer los mismos caminos que en aquella noche trágica de 2.008 cuando tenía la sensación que la gobernabilidad se le escurría entre los dedos. Esta vez, decidido, Cobos tomó el micrófono y explicó su voto. De nada serviría, ni para explicar su enésima traición a la Casa Rosada, ni para dar argumentos de peso sobre la viabilidad de financiamiento del aumento para los jubilados.El resto del devenir se esperaba sin sorpresas, aunque no tan veloz. Para evitar mayores desgastes, en un puñado de horas la Presidenta firmó el veto y arrojó al cajón de los trastos viejos la iniciativa. Es imposible que el Parlamento pueda juntar dos tercios de los votos para insistir en la aprobación. Otra vez se perdió una buena oportunidad para dar debates de fondo. ¿Son los fondos jubilatorios usados para lo que realmente corresponde? ¿Todos los fondos del ANSES van a parar a manos de sus jubilados? ¿Es políticamente correcto utilizarlos para financiar obra pública o pagar la Asignación Universal por Hijo? ¿Es justo que los jubilados no puedan cobrar el 82% móvil y las empresas mineras y la renta financiera paguen exiguos impuestos? ¿No hubiera sido esta, acaso una oportunidad de oro para seguir justificando las retenciones agropecuarias? Nada de eso se debatió.Para el gobierno fue una ley de quiebras, cuyo único objetivo era provocarle un desgaste al kirchnerismo y perjudicarlo electoralmente. Para el grueso de la oposición fue el motivo ideal para juntarse y golpear donde le podía doler al oficialismo. Salvo excepciones, la mayoría obvió el financiamiento, aunque en esto nadie puede arrojar la primera piedra. La Asignación Universal por Hijo es una iniciativa que nació en los '90 del CTA. Después de la derrota electoral del 2.009, apareció el consenso para impulsarla. Cristina y Néstor se resistieron. Es más, acusaron públicamente que no había cómo financiarla. Apurados por las circunstancias y para retomar la iniciativa, la terminaron poniendo en marcha. ¿No era que no había fondos para financiarla? Las urgencias políticas pudieron más y como políticos tradicionales terminaron acomodando el discurso y sus actos.Lo cierto es que los jubilados seguirán percibiendo los mismos ingresos, corriendo de atrás a la inflación. Se perdió una gran oportunidad. Por las mezquindades de siempre y la falta de grandeza de quienes circunstancialmente detentan el poder en la Argentina, en el gobierno y en la oposición.Pero si los jubilados perdieron, el gobierno sufrió un desgaste innecesario aunque acotado. Para el que fue pura ganancia es para el Vicepresidente Cobos. El radical volvió a quedar en el centro del escenario y fue objeto de las diatribas más duras que se recuerden por parte del oficialismo. A esta altura, el mote de traidor que le endilga desde la Presidenta para abajo es casi un elogio. Es que a la imagen desdibujada del Vicepresidente en los últimos meses, eclipsada por el crecimiento de Ricardo Alfonsín, le viene como anillo al dedo la polémica, que tiene un efecto doble: lo sube otra vez al escenario y lo moldea como opositor, capaz de ponerle algo de freno a las ambiciones kirchneristas.El viernes, en el Coloquio de Idea fue el centro de todas las miradas. Es más, un par de horas después de sus declaraciones, Aníbal Fernández salió a responderle a través del Twitter con su habitual verborragia y crudeza. Un rato antes, en el acto que encabezó Hugo Moyano en River, la Presidenta le apuntó también cuando recordó que ella ha conocido, en ejercicio de sus funciones, 'las más profundas traiciones'. No era necesario ponerle nombre y apellido, pero quedó claro a quién apuntaba.Cada uno atiende su juego. El gobierno buscó evitar mayores costos sacando un veto rápido y furioso. Le pasó facturas a Cobos y de paso al resto de la oposición. "Dios nos libre y nos guarde que vuelvan", disparó sorprendentemente religiosa la Presidenta. Cobos sacó réditos porque tuvo que desempatar, desempolvó un poco su imagen opositora, y se volvió a ganar después de un tiempo la tapa de los diarios. En el medio quedaron los jubilados, objeto de todas las miradas pero no de todos los actos. Las sociedades suelen medirse por cómo tratan a los extremos de sus cuerpos: los chicos y los ancianos. En la Argentina todavía tenemos una deuda grande que esta semana podría haber empezado a saldarse. Faltó madurez, grandeza y espíritu de Nación. Y en esto no se salvó ninguno de los que dicen pensar en la gente cuando en realidad sólo piensan en su futuro. Y en cómo conservar la cuota de poder que detentan.
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