8va. marcha al puente
Germán MargaratiniSr. Director:
Después de haber participado en la octava marcha Abrazo al Río Uruguay veo la necesidad de hacer algunas reflexiones al respecto.Recién hoy encontré la palabra para definir mi estado de ánimo. Estoy conmovido, como si me hubieran pegado un sacudón. Tengo que confesar que es la primera vez que participo en ella.La magnitud de la marcha fue impresionante, no se calcular la cantidad de personas, pero me aventuro a decir que no existen manifestaciones de esta magnitud sostenida en el tiempo en Argentina. Son 8 años de sostenerla de la misma manera, con la misma fuerza, con la misma convocatoria, pero sobre todo con la misma paz.Esta resistencia pacífica y popular obliga a repensar el discurso y el accionar político. El discurso no es nada más que la intención y la acción es lo que se hace en verdad.Nuestro discurso, me refiero a la totalidad del discurso político argentino está contaminado por los conceptos economicistas, algunos más otros menos. Los que no tenemos intención de contaminarnos con ese discurso nos vemos obligados a responder en el mismo lenguaje que utilizan. Una manifestación como la del domingo nos tiene que hacer llevar a un discurso y acciones más simples, utilizar el lenguaje y la defensa de las cosas simples, esas que tienen que ver con la vida, con el sentido de la vida del hombre en un planeta en riesgo, incluir la palabra amor.La manifestación contrasta con su ausencia en la misma escala en los medios de difusión nacionales. Es así como opera el poder, el verdadero poder, ocultando lo que los pueblos quieren de verdad.Es así como las injusticias se repiten en uno y otro lugar, con diferentes actividades, con diferentes negocios para unos pocos.
Después de haber participado en la octava marcha Abrazo al Río Uruguay veo la necesidad de hacer algunas reflexiones al respecto.Recién hoy encontré la palabra para definir mi estado de ánimo. Estoy conmovido, como si me hubieran pegado un sacudón. Tengo que confesar que es la primera vez que participo en ella.La magnitud de la marcha fue impresionante, no se calcular la cantidad de personas, pero me aventuro a decir que no existen manifestaciones de esta magnitud sostenida en el tiempo en Argentina. Son 8 años de sostenerla de la misma manera, con la misma fuerza, con la misma convocatoria, pero sobre todo con la misma paz.Esta resistencia pacífica y popular obliga a repensar el discurso y el accionar político. El discurso no es nada más que la intención y la acción es lo que se hace en verdad.Nuestro discurso, me refiero a la totalidad del discurso político argentino está contaminado por los conceptos economicistas, algunos más otros menos. Los que no tenemos intención de contaminarnos con ese discurso nos vemos obligados a responder en el mismo lenguaje que utilizan. Una manifestación como la del domingo nos tiene que hacer llevar a un discurso y acciones más simples, utilizar el lenguaje y la defensa de las cosas simples, esas que tienen que ver con la vida, con el sentido de la vida del hombre en un planeta en riesgo, incluir la palabra amor.La manifestación contrasta con su ausencia en la misma escala en los medios de difusión nacionales. Es así como opera el poder, el verdadero poder, ocultando lo que los pueblos quieren de verdad.Es así como las injusticias se repiten en uno y otro lugar, con diferentes actividades, con diferentes negocios para unos pocos.
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