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A 17 años de un ascenso histórico: el día que Central llegó a la Liga Nacional

Un 17 de mayo de 2003 en un repleto José María Bértora, el Rojinegro escribió la página más importante de la historia del deporte de Gualeguaychú. Venció en el cuarto juego de la serie a Conarpesa de Puerto Madryn 110-99 en tiempo suplementario para alcanzar la gloria y llegar a la elite del básquet nacional.

Por Daniel Serorena

Pasaron 17 años y las imágenes siguen tan vivas como siempre en las retinas de todos quienes fuimos testigos de esa heroica consagración de Central Entrerriano, que con un equipo sin grandes estrellas, pero que desplegó un básquet por momentos notable, se quedó con el ascenso a la Liga Nacional y coronó una temporada única ganando el título de campeón del TNA 2002/2003.

El equipo de Los Pibes, como rápidamente los bautizó la gente, fue escalando peldaño por peldaño en una temporada rara, que se disputó sin extranjeros y con apenas 14 equipos peleando por los dos ascensos. En la fase regular el equipo fue de menor a mayor, logró clasificar al TNA 1 y se mantuvo expectante en la pelea de arriba, donde Conarpesa y Argentino de Junín polarizaron los dos primeros lugares, aunque detrás se dio una pelea formidable para definir los restantes puestos de clasificación. Echagüe de Paraná con otro equipo juvenil y de buenas figuras, el Central de Los Pibes y un poderosísimo La Unión de Colón, plagado de figuras y con la eterna rivalidad rondando, fueron los que discutieron los puestos intermedios.

Un triunfazo sobre La Unión 91-76 como visitante en la última fecha de la fase regular permitió que el equipo conducido por Fabio Demti avance directamente a cuartos de final, donde volvió a encontrarse con su clásico rival. Dos claros triunfos en el Bértora mudaron la serie a Colón con Central dos juegos arriba y con la chance de cerrar la misma. Se escapó en el tercero pero en el cuarto partido, los Pibes de Demti demostraron una enorme superioridad y vencieron 92-76 a los colonenses para abrochar el pasaje a la semifinal por el ascenso.

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Diego García, figura determinante del Rojinegro.
Diego García, figura determinante del Rojinegro.

Hubo que esperar la resolución de la serie entre Conarpesa de Puerto Madryn y Quimsa de Santiago del Estero, que fueron a quinto juego con victoria de los sureños. Hasta Puerto Madryn fue la ilusión de Central, que en un primer partido magnífico, tomó la primera ventaja ganando 111-104 con un señorial partido de Diego García (39 puntos) y del Gringo Sciutto (34 puntos). En el segundo choque igualaron los de Madryn 107-82 y la serie viajó a Gualeguaychú para la definición.

Central hizo las cosas muy bien y ganó 83-77 para quedar match point y el cuarto partido fue una batalla: emotivo, peleado, cambiante, con un tiro de Pablo Marani que coqueteó con el aro y casi paralizó los corazones centralistas. Hubo suplementario y floreció todo el coraje de Los Pibes, empujados por los más grandes, el recordado Luis Pikaluk, el generoso capitán Leo Segura, un tremendo Diego García (goleador con 29 puntos), más el oficio del Gordo Riolfo y el Gringo Sciutto y un correctísimo aporte de todos quienes pisaron cancha, el base Gustavo Martín, Edu Calvelli y Pedro Franco.

Cuando quedaban 27 segundos y no había más para jugar, Maxi Riolfo se guardó la pelota del ascenso y el Bértora vivió una de las imágenes más emotivas de las que se recuerde en la ciudad. Hubo llantos, hubo gritos, hubo emoción y un festejo interminable que se extendió hasta bien entrada la madrugada.

Los Pibes de Central lo hicieron. Conducidos por un sabio Fabio Demti, que supo ensamblar las piezas hasta conformar un equipo que terminó siendo implacable, corajudo y guerrero cuando debió serlo, pero mostrando también altísimos niveles de juego cuando hubo que jugar al básquet.

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El recordado Luis Pikaluk, Diego García y Maxi Riolfo celebrando el título conseguido tras el ascenso.
El recordado Luis Pikaluk, Diego García y Maxi Riolfo celebrando el título conseguido tras el ascenso.

La historia hablará de un buen paso de Central por la Liga Nacional, luego el declive y el descenso, la torpeza dirigencial de comprar una plaza que derivó inexorablemente en otro descenso. La historia más reciente se remontará a 2014 con el título entrerriano que devolvió al Rojinegro a la competencia nacional, la frustrante noche en Ferro y la gloriosa noche en Lanús del año pasado, hasta encontrar este presente que lo dejó sin competencia cuando lideraba la Conferencia Sur de la Liga Argentina.

Pero para que esta historia tenga valor, hay que retrotraerse a ese 17 de mayo de 2003, a esa noche mágica, inolvidable, cuando toda una ciudad celebró fuerte el título de Los Pibes de Central.

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