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A 27 años del título de Pueblo Nuevo que rompió un cuarto de siglo de sequía

El plantel dirigido por Andrés "Uruguayo" Ojeda quedó en la historia por terminar con un cuarto de siglo sin conquistas en la máxima categoría. En la última fecha del Clausura del 93 venció a Independiente por 3 a 1 y pudo dar la vuelta olímpica en el estadio Sabalero.

Por Fabián Miró

Pueblo Nuevo paso 25 años de sequía en títulos locales, desde el año 1968 hasta 1993, cuando ganó el Torneo Clausura y pudo cortar esa racha increíble de entender en un club que respira fútbol por sus poros y de donde han salido glorias del balompié local.

Los campeonatos se fueron postergando hasta que en el Clausura del 93 se terminó la racha maldita de resultados adversos. Fue un domingo soleado y con una temperatura agradable. Al Sabalero le bastaba con derrotar a Independiente para no depender de ningún otro resultado.

La previa del partido se vivió a pura emoción y colorido en el barrio de Pueblo Nuevo. Los jugadores se cambiaron en la sede del club, a tres cuadras de la cancha, y cuando fueron llegando a la misma fueron acompañados por hinchas, socios, familiares, todos vestidos de verde y blanco. Nadie quiso perderse la fiesta y en la cancha no entraba ni un alfiler: gente con los colores verde y blanco en cada rincón de la cancha que da espaldas al Frigorífico. En aquel año no estaban las tribunas en donde se ubican los parciales visitantes y tampoco se habían realizados las modificaciones que dejaron al sector que da al viejo Frigorífico sin acceso a los hinchas.

El partido fue transmitido por las radios locales y por la TV local con tres cámaras, algo inédito para el momento. Al momento del juego, el encuentro comenzó con un claro dominio de Pueblo Nuevo, que se puso en ventaja con un derechazo de Cristian Fernández.

El tanto se gritó con ganas y no era para menos. En el segundo tiempo, el mismo Gringo Fernández, desde una posición sesgada anotó el segundo y poco después, Roberto Moreyra con un zurdazo puso el tercero que aseguraba el título. Para la estadística quedó el descuento por intermedio de José Luís Alfaro, paradójicamente, surgido de las inferiores del Sabalero.

Palabra de DT

Andrés Ojeda, el Uruguayo, vecino del barrio, amante del fútbol, que nunca jugó en la Primera del club, se hizo cargo de la dirección técnica acompañado de una leyenda de la entidad, Adrián “Ollita” Álvarez.

Ojeda desde hace un tiempo se alejó del fútbol. “Uno se va haciendo grande y asoman otras obligaciones. La familia demanda más tiempo, también el trabajo, razones por las que me fui alejando de la actividad, a tal punto que hoy casi que no voy a los partidos. De vez en cuando me prendo en algún partido de veteranos cuando encuentro una ventanita de tiempo”, dijo a ElDia.

Ojeda recordó que “el plantel del 93 tuvo muchos chicos que eran hijos de jugadores que se habían consagrado en el 68, tales los casos de Daniel Mugica y Marcos Rébora”, añadiendo que “para los chicos del barrio, vestir la casaca con la Banda Verde era todo un honor, también para las familias que se preparaban el domingo para ir a ver a Pueblo Nuevo. Lo demuestra la caminata, en la jornada de la consagración, que emprendimos desde el taller de Racca, con todo el plantel hasta la sede del club en donde nos juntamos con la barra y familiares que para acompañar a los jugadores y quitarles un poco de nerviosismo. Cuando llegamos a la cancha, nos encontramos con gente que vino de Buenos Aires y de distintos puntos del país para ver a su club de toda la vida campeón después de tanto tiempo. Nadie quería perderse una jornada que terminó siendo inolvidable”, rememoró emocionado.

La formación

Ojeda contó que en el partido definitorio, la Banda formó con Carlos Galia en el arco; Gonzalo González, Horacio Rey, Ramón Calatayud y Juan Melgar en el fondo; Sergio Martínez, Leonardo Martínez, Daniel Mugica y Mario López como volantes; Roberto Moreyra y Cristian Fernández de delanteros. La mayoría de esos jugadores salidos de la cantera Pueblerina, recordando que una de las piezas claves, el recordado centrodelantero Darío Irigoytía, no pudo ser parte del juego final porque estaba suspendido.

Partido clave

El entrenador del equipo campeón señaló como “clave y fundamental”, el triunfo alcanzado de visitante ante Juventud Urdinarrain. “Fue el partido más increíble que vi en mi vida, perdíamos 4 a 0 y terminamos ganando 7 a 5. Ese día nos sentimos campeones pese a que faltaba una fecha y teníamos el mayor de los respetos por Independiente”, recordó Ojeda, que también señaló que “luego del épico triunfo en Urdinarrain, llegamos a la ciudad y nos bajamos en la Avenida Del Valle y desde allí nos vinimos caminando a la sede del club”.

Finalmente, Ojeda expresó que “salir campeón con Pueblo Nuevo fue haber cumplido con un sueño, máxime después de tantos años de postergaciones. No quiero olvidarme de Adrián Álvarez, que estuvo al pié del cañón desde el principio. Primero luchando contra el descenso y luego trabajando en todos los detalles. Fue preparador físico, entrenador de equipo, colaborando en la formación del equipo, un hermano del fútbol y de la vida”.

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