A cada Santo una vela: ¿otra más?
Hemos leído en los diarios de esta semana las declaraciones del Ministro de Economía de la Nación, con referencia a la emisión de nuevos bonos que incrementarán nuestra deuda externa. Según explicó el funcionario, "la lógica económica indica que el aumento del gasto de capital para obras, debe financiarse con créditos, no con recursos del presupuesto, como ocurrió el año pasado". [email protected]ía interesante saber qué libros de lógica económica lee el Ministro. La más antigua, y por la que nosotros nos guiamos, nos viene de Juan Bautista Alberdi, quien sostenía (Sistema Económico y Rentístico de la Confederación Argentina, 1854) que no hay que rehuir al crédito, cuando es para financiar obras públicas que luego reditúan, facilitando su repago. En cambio - decía Alberdi- jamás se debe contraer empréstitos para financiar gastos corrientes.Ahora bien, el Ministro toma al pie de la letra ese concepto, prescindiendo de una circunstancia que, obviamente, no entraba en el supuesto alberdiano. Porque, cabe preguntarse: ¿es correcto contraer más deuda, cuando ya el país está debiendo la friolera de U$S 170.000 millones? Cifra superior al endeudamiento previo al default de 2001, del cual todavía no hemos podido salir. Desde esta humilde columna, nos permitimos decirle al Ministro que nunca es correcto endeudarse aún más, cuando el país le debe a cada santo una vela y por tal razón, se nos ha excluido del circuito internacional del crédito voluntario.Si de lógica se trata, se debería ser coherente con lo que se hace hacia adentro. Porque se pretende ese purismo sobre bases falsas, endeudando al Fisco Nacional para obras, cuando a la vez, se suspende (?) la Ley de Responsabilidad Fiscal para que las provincias puedan sobreendeudarse para pagar sus sueldos y otros gastos corrientes.Menos lógico resulta contraer deuda prescindiendo del Fondo Monetario Internacional. No sólo por ser su crédito el más barato, sino que es el auditor sobre el que descansan los demás bancos para, a su vez, otorgarnos préstamos. En otras palabras: excluyendo al FMI, podríamos captar algunos fondos, pero a tasas impagables. Salvo que esa sea la intención: que el gobierno que venga no pueda pagar, deporte típicamente argentino. Sobre todo, cuando es a tasa variable. ¿NO HABRÁ ALGUNA MENTIRITA?
Por lo demás, nos permitimos dudar de que realmente el endeudamiento sea para financiar obras. Precisamente porque hay otra gran diferencia: cualquier crédito otorgado por un organismo financiero multilateral, implica control de cuentas que hagan viable su repago y control de destino de los fondos acordados. En cambio, la simple colocación de bonos que luego ingresan a la Tesorería y de ahí, a cualquier recoveco fuera de todo control presupuestario, nos hacen sospechar que en el mejor de los casos, el endeudamiento será, no para financiar obras, sino para enjugar déficit.Pensamos eso por cuanto, a partir de que nadie más nos prestó, el Tesoro Nacional empezó a hacerse de los fondos del Banco Central, Banco de la Nación, Pami, Anses y cuanto organismo gubernamental tenía algunos fondos de asignación específica. Luego se incorporó el importante stock que administraban de las ex AFJP y asimismo, el insaciable Fisco no aplaca su sed y esta semana le ha colocado -compulsivamente- bonos a la ANSES por otros $ 1.800 millones.Ello, con la presión impositiva al límite de lo tolerable y contando con recursos que ningún otro gobierno ha tenido en la historia. En este contexto, salir a colocar más deuda, aparece como un signo de peligro.Por otra parte, resulta harto sospechoso que Argentina sea el único país miembro del FMI que rehuye las obligaciones del art. IV de su Estatuto. Por esta norma, todos los países miembros se someten voluntariamente a la periódica revisión de sus cuentas, independientemente de que sean deudores o no. Nuestro país devolvió anticipadamente en 2006 U$S 9.800 millones -que ahora bien le vendrían- sólo para no mostrar más sus cuentas a nadie. Los controles internos, ya antes habían dejado de existir.Y en vista de esos baches numéricos que la ausencia de auditoría favorece, pensamos que la persona indicada para controlar nuestros números no es el chileno Nicolás Eyzaguirre (Director del FMI para la región), sino el cosmólogo inglés Stephen Hawking, quien podría instalarse en el Palacio de Hacienda con su silla de ruedas y la computadora que habla, ya que es el mayor especialista mundial en agujeros negros.
RERUM COGNOSCERE CAUSAS...
.. dice el viejo lema latino que preside la Escuela Normal en la que nos educamos: conocer las causas de las cosas. Y la causa del endeudamiento crónico que desde hace décadas frena el desarrollo argentino, es el exceso en el gasto público. Pues bien, para medirlo con una regla homogénea interanual, vamos a expresarlo en dólares: en los inicios del gobierno de Kirchner, era de U$S 30 mil millones y actualmente es de 120 mil millones de dólares, o sea, se ha cuadruplicado en moneda constante.¿No sería más lógico entonces, controlar alguna vez el gasto? Obsérvese que no somos tan exigentes; no hablamos de reducirlo, que sería lo apropiado, sino al menos, controlarlo nosotros, ya que no dejamos meter la cuchara a los foráneos. Controlar, sería por ejemplo saber en qué se van 10 millones de dólares mensuales de Aerolíneas Argentinas, o con qué criterio se hacen compras de 1.500 millones en locomotoras y vagones que resultan ser chatarra.Por otra parte, no olvidemos que según el art. 75 inc. 7 de la Constitución Nacional, corresponde al Congreso de la Nación arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación. No vemos desde hace varios años que el Poder Legislativo haya tenido intervención en este tema. Talvez se interprete ese inciso en forma literal y se deje en manos del Congreso arreglar el pago de la deuda, reservándose el Ejecutivo, el poder irrestricto de contraerla. Pareciera ser lo que sucede.Nos llama la atención el silencio de los legisladores y en general, el de los economistas. En realidad, dejamos de guiarnos por estos desde que mayoritariamente se encandilaban con los superavit mellizos, sin alarmarse por el gasto desbocado. Desde entonces, nos orientamos por nuestros propios instintos. Y éstos nos dicen que así, vamos mal.Hasta el domingo. Si Dios quiere.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

