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A casi dos años de salvar su vida tras ser baleado, el "Monito" fue condenado

El nombre de Ariel "Monito" García trascendió públicamente en enero de 2018 cuando recibió dos disparos de arma de fuego tras un altercado con un hombre en el barrio de Pueblo Nuevo. Estuvo internado en el Hospital San Martín de Paraná y perdió la mitad de un brazo como secuela. Su vida delictiva continuó y ahora purgará una condena en la Unidad Penal 9.

En la madrugada del 17 de enero de 2018, García ingresó a la Guardia del Hospital Centenario en una situación muy delicada, al borde de la muerte. Fue intervenido de urgencia y quedó alojado en la terapia Intensiva, pero su condición física, su juventud y el rápido accionar médico fueron las claves para salvarle la vida.

El hecho ocurrió en los primeros minutos de la madrugada en la esquina de Belisario Roldán y Chalup. García recibió dos disparos de arma de fuego, pero el que ingresó a la altura del pecho fue el que mayor daño causó. Según contó su padre en aquella ocasión a ElDía, el proyectil destruyó todo a su paso. Pulmones, riñones, y lo más dramático de todo es que perdió mucha sangre. “Sus órganos permanecieron mucho tiempo sin recibir sangre”, contó.

Increíblemente, menos de una semana después, revirtió el cuadro clínico de suma gravedad, pero la falta de irrigación en su brazo derecho preocupaba a los médicos, que decidieron trasladarlo a Paraná. Finalmente perdió todo el antebrazo.

Por el ataque fue imputado un hombre de 46 años que trabajaba como cantinero del bar del club San Lorenzo. Lo extraño del caso fue que un grupo de vecinos salió a respaldar al acusado e incluso hicieron una marcha “para terminar con la delincuencia que nos tiene cansados, y que los verdaderos delincuentes sean los condenados”.

En un petitorio que le entregaron en la mano a la fiscal Martina Cedrés, los vecinos expresaron: “A medida que el barrio creció, maduró y se desarrolló, no pasó lo mismo con la presencia del Estado. Se comenzaron a generar situaciones de violencia, malos tratos, y a cerrar las viviendas de manera cada vez más hermética, porque la seguridad pasó a ser una cuestión central. No podemos deambular por la calle de manera tranquila, tenemos que estar encerrados, tras rejas cada día más gruesas, compitiendo mano a mano con los barrotes de la Unidad Penal N°2, lo que genera que nos preguntemos a esta altura, quiénes son los privados de libertad”.

El tiempo pasó, la causa increíblemente no llegó ni siquiera a remisión a juicio, pero García volvió a ser noticia. Esta vez como responsable de delitos de hurto y robo. A principios de julio, mientras un móvil de la Comisaría Segunda recorría la zona de Siboldi y Belisario Roldán, cruzó a García corriendo mientras lo perseguía una camioneta.

Los uniformados se unieron en la persecución y detuvieron al joven, hallándole entre su ropa un stereo que le había sustraído momentos antes al dueño de la camioneta, que venía en persecución.

Esta semana, en la madrugada del miércoles, García volvió a ser detenido. La Policía lo sorprendió cuando intentaba abrir un Peugeot 504 que estaba estacionado en calle sargento Cabral, en el barrio Yapeyú.

La acumulación de hechos y sus antecedentes obligaron a una pena de prisión efectiva y en un juicio abreviado que se realizó en la mañana de este viernes, García acordó con su defensor y el fiscal Lucas Pascual una pena de prisión efectiva de 1 año y 10 meses que ya comenzó a cumplir en la Colonia Penal El Potrero.

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