A dos años del voto no positivo, unos y otros especulan con las debilidades ajenas
Las encuestas marcan que Julio Cobos aún no pudo capitalizar la decisión del voto no positivo. Acosado por un gobierno que lo quiere expulsar y agobiado por sus propias indefiniciones, todavía busca el rumbo que lo deposite en la Casa Rosada. Por Jorge Barroetaveña El Día de Gualeguay Aquella noche quedará en la historia argentina, no sólo por el impacto político que la decisión del Vicepresidente tuvo y por el alivio que causó, sino porque nunca nadie, con apenas un puñado de palabras, se hizo tan repentinamente conocido en la política argentina.Julio Cobos, un pulcro administrador de Mendoza, con más pinta de ganso conservador que de radical, había pegado el portazo de la UCR el día que resolvió juntarse con Néstor Kirchner. Quizás seducido por las luces de Buenos Aires y las promesas de un futuro político nacional, resolvió aliarse con el kirchnerismo, provocando una fuga dirigencial en la UCR. Casi sin conocer a su compañera de fórmula, participó de la campaña y arribó a la vicepresidencia sin despeinarse. ¿Podía ignorar en aquellos días el particular manejo del poder que hace el matrimonio presidencial? ¿Podía desconocer el descarnado entramado de la interna peronista y hasta dónde Néstor Kirchner llega para preservar su espacio?En marzo del 2008 empezó el conflicto con el campo. Una audaz resolución del por entonces Ministro Loustau provocó el estallido. La ceguera política del gobierno nacional, provocó como acto reflejo el endurecimiento de la protesta. La ignorancia sobre la esencia del reclamo y quiénes lo protagonizaban, fue nafta que avivó el incendio. La imagen de la Presidenta y del propio Néstor Kirchner cayó abruptamente y el escenario se fue caldeando peligrosamente. Actos multitudinarios de un lado y de otro, llevaron el entuerto a un callejón sin salida. Hasta que llegó aquella madrugada del 17 de julio. Un Cobos tembloroso, con voz apenas audible, buscó argumentar su decisión. Su voto 'no positivo' fue el primer gran golpe político que recibió el todo poderoso kirchnerismo. Y marcó el definitivo alejamiento de su compañera de fórmula, con quién se juntó algunos días más tarde, sin resultados. Ese encuentro fue el último diálogo a solas con la Presidenta. Hubo reproches y pases de factura. La rotura quedó sellada. Ha fallado en el intentoCon sus palabras, el Vicepresidente se convirtió en el político más influyente de la Argentina. Creció vertiginosamente en las encuestas y fue catapultado como principal candidato presidencial para 2011. El desafío era sostener semejante rótulo y darle contenido. Pero Cobos, hasta ahora, y así lo revelan las encuestas, ha fallado en el intento. Su doble condición de Vicepresidente y opositor ha acabado por ser inentendible para la opinión pública. La alternativa claro, de renunciar, tampoco parece ser un mejor camino. El antecedente fresco de "Chacho" Álvarez aún sacude la mente de los argentinos. Álvarez terminó convertido en un 'paria' político que no estuvo a la altura de las circunstancias: prefirió la huída antes que la pelea. Y Cobos ha estado todo este tiempo en esa disyuntiva.Con su decisión ocupó abruptamente un espacio que estaba vacío: el de la oposición. Tanta falta hacía que un grupito de palabras alcanzaron. Pero sus vaivenes posteriores no le han salido baratos. El gobierno lo sabe y ha optado por golpearlo cada vez que pudo en esa herida sangrante. A partir de esto, se explica la irrupción de Ricardo Alfonsín como potencial candidato a pelearle el puesto. El hijo del ex presidente, quedó impensadamente arriba del escenario, luego del fallecimiento de su padre. El gran golpe lo dio hace algunos domingos, ganando una interna en la estratégica Provincia de Buenos Aires. El mendocino nunca puso la cara, pero su figura igual quedó golpeada. En la UCR siempre existió también cierto sentimiento de revancha: en privado, no pocos no le perdonan a Cobos su viaje kirchnerista y no dudan en pasarle facturas por eso. El riesgo es que Alfonsín, crece a costa de Cobos, no del resto de los posibles candidatos de la oposición. Este corrimiento revela la crisis que envuelve a buena parte del arco opositor. Hasta ahora ninguno de los potenciales candidatos a la Casa Rosada ha podido cortarse solo, ni la gente lo percibe como el aspirante natural. Hay muchos coroneles pero ningún general. Y los dos radicales quedan incluidos.Pese a los vientos contrarios que soplan para el Vicepresidente, todo indica que aún tiene tiempo para recuperarse. Deberá lidiar con Alfonsín, hasta acordar una fórmula común, aunque dejar afuera del armado a Hermes Binner sería una pérdida importante para los radicales. De lo contrario no quedará más alternativa que una interna para definir los roles. Aunque hay algo que favorece a todos los que se planten delante del matrimonio que vino del sur: la forma en que se definirá la elección establecida por la Constitución reformada de 1994. ¿Por qué? El ballotage. Un pequeño gran detalle.Néstor Kirchner sabe más que nunca que si quiere volver a la Casa Rosada, no como 'primer damo' (como él mismo se define) sino como Presidente es imperioso ganar en primera vuelta. O al menos quedar muy cerca. Cada punto que Kirchner se aleje del mágico 40%, será una puñalada para sus intenciones. El fantasma de Menem en el 2003 lo sobrevuela desde hace tiempo. No sólo por una eventual derrota en la segunda vuelta, sino porque una situación de debilidad lo obligará a sellar alianzas con sectores a los que hace tiempo les ha cerrado la puerta y combate abiertamente. Kirchner especula con la desorientación de sus opositores. La oposición especula con la debilidad oficial y el malhumor social. Un juego peligroso que sólo se definirá con el voto de las urnas. Menos mal.
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