Policiales | Corrupción de menores

A dos meses de la denuncia judicial, repudiaron al abuelo acusado de abusador

Después de años de silencio, Fernanda decidió hablar. Fue a finales de mayo de este año cuando presentó una denuncia en los Tribunales de Gualeguaychú. Luego se sumaron dos denuncias más de personas que señalaron haber sido víctimas del mismo hombre entre 1983 y 1984. Esta semana, la Justicia le realizará pericias psiquiátricas y psicológicas a la víctima.

Mónica Farabello

"El abuelo me toca; la denuncia que despertó silencios de más de 30 años”: bajo ese título ElDía presentó el testimonio de Fernanda, una joven de 18 años que decidió contar los padecimientos que vivió con su abuelo biológico.

A dos meses de aquel estremecedor relato, el barrio donde vive el hombre que recibió tres denuncias en la Fiscalía de Martina Cedrés, amaneció con pintadas y panfletos pegados en las paredes.

“Violín, este es tu reflejo”, decía uno de los carteles pegado en un cesto comunitario de residuos. “¿Querés un dulce? Por macho, te escracho” lanzaba otra de las pintadas en el barrio Plan Alborada ubicado en calle Alsina al norte.

Fernanda tiene 18 años y eligió contar su historia de vida. Primero lo hizo a través de las redes sociales, y apoyada por un grupo feminista de Buenos Aires. Luego brindó su testimonio a ElDía y su denuncia se viralizó.

A los dos días, dos presuntas víctimas también se sumaron a las denuncias en los Tribunales de nuestra ciudad. La causa siguió su curso en los Tribunales de Gualeguaychú y esta semana avanzarán con las pericias a Fernanda. Las mismas serán realizadas por la licenciada María Fernanda Beorda y el médico psiquiatra Simón Ghiglione.

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El caso que conmovió a todos

Fernanda denunció que fue abusada sexualmente por su abuelo biológico: “Antonio Enrique Funes es al único que acuso; mi papá biológico se llama José y él nos maltrataba mucho, tanto a mi hermano como a mí. José nos maltrataba junto a su mujer. Ellos nos dejaron a la deriva… la culpa del abuso la tiene Enrique, pero José nos dejó abandonados cuando murió mi mamá a finales del 2007”, comenzó el relato que se dio a conocer a 11 años del horror y ya instalada en una nueva casa y con su nueva familia adoptiva.

Recordó su niñez como “linda”, porque tenía amigos con los que jugaba en el barrio, aunque no puede dejar de emocionarse al contar que “nos agarrábamos de la mano con mi hermano y salíamos puerta a puerta a pedir algo para comer”.

“Enrique se mostraba amable, generoso y atento con todos, pero ahora se destapó todo y aparecieron nuevas víctimas; no sólo de abuso sino de violaciones. Hay tres víctimas más”, lanzó Fernanda.

La muerte de su madre marcó un antes y un después en su vida. Atravesó por carencias, golpes y abusos. Hoy, resguardada en el núcleo de su familia adoptiva se siente a salvo para seguir luchando y exigir que se haga justicia.

En el video que se viralizó en Instagram, Fernanda le habló directamente al denunciado: “¿Recordás la hora de la siesta, cuando yo estaba en el cuarto jugando y vos entrabas a despedirte porque te ibas a trabajar? Te sentabas en la esquina de la cama y me decías que te de un beso de despedida, y yo te besaba la mejilla. Vos me decías más cerca de la boca apuntándote con tu dedo, y yo te daba un beso más cerca. Entonces me decías: ahora más cerca, besame la boca, y yo te decía que no quería hacer eso porque no me gustaba; y vos me agarrabas de la boca y me obligabas de manera forzada a que te besara. Después te ibas como si nada. Cuando venías de trabajar me sobornabas regalándome dulces para que yo minimizara los hechos y creyera que era lo correcto…"

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“¿O acaso recordás otra siesta, cuando mirabas televisión y yo me quedaba a mirar porque era entretenido lo que veías, y me hacías sentarme en tus piernas. Recuerdo claramente cuando yo tenía una falda puesta. Vos apoyabas tu mano en mi rodilla y me preguntabas intimidándome si me molestabas, y yo te decía que ‘no’. Entonces subías tu mano aún más arriba y me decías: ¿ahí te molesta?, presionando mi pierna. Entonces volvías a decirte que no, por temor. Llegó un momento que tu mano terminó en mi vagina, y vos hacías mucha presión ahí, y yo me quejaba porque me dolía mucho. Cuando me quejé fuerte me sacaste de arriba tuyo porque Celia escuchó mi queja y entonces yo, inmediatamente, me encerraba en el baño hasta la hora que te tenías que ir porque tenía mucho miedo a que me sigas haciendo daño”, expresó en otro de los pasajes más escalofriantes de su denuncia.

A los pocos días de la acusación pública, el hombre intentó quitarse la vida arrojándose de un puente, mientras en la fiscalía de Martina Cedrés se sumaban dos nuevas denuncias por corrupción de menores.

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