A fuego lento y con el sabor de mamá
Alejandra Juárez tiene 37 años y es cocinera. Hace cuatro años le sirve la comida a treinta chicos del barrio "La Tablita" y el Arroyo Gaitán. Una mujer que le pone sabor y amor a las comidas.La Parroquia San Francisco, su escuela y su salón comunitario "Esperanza", reciben a cientos de familias de los barrios más humildes de la ciudad. En un clima de organización y en pleno crecimiento, la escuela cuenta con un amplio salón donde concurren unos treinta chicos a comer todos los días de la semana.La radio de fondo y las risas de los chicos que juegan en su recreo, mientras que Alejandra Juárez, la cocinera del salón, no para de cortar zanahorias para el almuerzo.El calor de la cocina parece no molestarle. De voz suave y palabras pausadas, Alejandra cuenta que cocina para treinta chicos, y que espera que se sigan sumando."Hace cuatro años que estoy trabajando en la cocina y en este momento cocino para treinta chicos, (por ahora) pero espero que se sumen muchos más".No todos los chicos que cursan en la escuela almuerzan en el salón. Alejandra explica que "generalmente lo hacen los que los padres trabajan todo el día y no tienen ese momento para reunirse con la familia, o también muchos chicos que realmente lo necesitan porque la mayoría es por necesidad".El trabajo de Alejandra en la cocina, es igual de valioso que el de las demás mujeres que hacen que el salón "Esperanza" sea uno de los centros comunitarios más importantes del barrio de la Parroquia San Francisco,"Hay muchos chicos que vienen del barrio 'La Tablita' y del Arroyo Gaitán, así que son chicos que lo necesitan", contó la cocinera que además es madre de cuatro mujeres."Yo soy cocinera y llegué acá medio de casualidad, porque le hice la suplencia a una señora que se enfermó, y después ella no pudo venir más, así que quedé yo fija en el puesto desde hace cuatro años", relató.Además de cocinar, ella es la encargada de servirles la comida a todos los chicos. En la mesa, "decimos unas palabras de agradecimiento, y almorzamos". Alejandra resaltó que su "relación con los chicos es muy buena porque son chicos muy educados, que nunca me faltaron el respeto".Guiso, pastel y ensaladasEl menú tiene que ser variado para ganarse la sonrisa de los chicos. Por eso, Alejandra cocina variado y asegura que trata de no repetirles el menú. "No hay una lista exacta de comidas según el día; yo entro a la cocina y digo: '¿el viernes que comimos? ¿Guiso? Entonces hoy vamos a hacer un pastel de papas".Los treinta chicos que concurren diariamente al salón "Esperanza", sólo almuerzan allí, mientras que por la tarde en la escuela les sirven la merienda.El salón recibe la ayuda de algunas personas, aunque aseguran que el presupuesto con el que cuentan les alcanza para la mayoría de las cosas. "No nos alcanza el presupuesto para comprar carne, pero por suerte hay una persona que nos dona dos veces por semana para que los chicos coman", contó Alejandra.Ser mamá en casaAlejandra es mamá de cuatro niñas: la mayor es de 17 años y la más chica de 8 meses. Por la mañana, mientras ella trabaja, su beba queda al cuidado de su hermana mayor.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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