“A la historia la construyen todos, no sólo las clases dirigentes”
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/712/0000712313.jpg)
Lo familiar, lo doméstico, las prácticas sociales de los actores que en apariencia viven en la orilla. Hacia allí dirige la lupa la llamada "historia social y cultural". Eso le dijo a ElDía uno de sus principales referentes argentinos, Ricardo Cicerchia, quien acaba de dictar un seminario en Gualeguaychú.Marcelo Lorenzo- Al referirnos a la historia social, ¿de qué estamos hablando?Ricardo Cicerchia:- Es una corriente historiográfica. Una corriente muy importante desarrollada sobre todo a partir de los temas relacionados con la cuestión social. Cuando la cuestión social ha sido una problemática tanto del Estado como de la sociedad aparece una necesidad por tener diagnóstico, por realizar ciertas mediciones que van en muchas direcciones: el cálculo demográfico, las prácticas sociales, la relación entre las clases sociales, o los procesos migratorios.- Tópicos que provienen más bien de la sociología o la antropología...- Es cierto. Es una combinación. Hay un origen sociológico alrededor de la teoría social, de las grandes teorías sociales. Y está muy vinculado con la antropología. Porque en el caso de la historia hay una búsqueda no solamente de una lectura de la sociedad del pasado, sino de sus hábitos, de sus costumbres. E incluso también de dinámicas más profundas que van más allá de la política y la economía y que tienen que ver con la subjetividad. Es decir, por esta relativa autonomía de los actores sociales en proponer estrategias, formas de comportamiento, performance.- ¿Es una apuesta a lo privado y a lo subjetivo? ¿Ahí esté el cambio en el eje investigativo?- Yo diría que es un cambio de escala. La visión está preocupada por la dinámica social pero al mismo tiempo por la propia acción de las personas que siempre se mueven en redes, grupos, sectores. Hay una corriente historiográfica que se desarrolla en esta dirección para 1930-1940. Y esto tiene una matriz básicamente europea. En el caso de América Latina es un recorrido historiográfico un poco más tardío. Y en el caso de Argentina todavía más, porque aquí existe una matriz historiográfica basada en la historia política y en la historia económica. Y que ha dado grandes historiadores.- ¿Por qué razón prevaleció este paradigma? ¿Acaso está vinculado al hecho de un país nuevo obsesionado por el Estado?- Hay algo de eso. Digamos que el modelo de desarrollo y de modernización de nuestros países latinoamericanos, y de Argentina en particular, ha sido diferente al modelo clásico europeo. Entonces en Europa uno puede decir con cierta tranquilidad que la sociedad produce al Estado. En el caso de nuestros países uno debería decir lo contrario, que el Estado produce a la sociedad. En el caso de Argentina esto es bastante evidente. Pero esto a su vez tiene otra vuelta. Porque pensar que el Estado constituye la sociedad también es volver a pensar el Estado en Argentina. Su formación. Cuando uno analiza los estudios sobre este tópico, aquí el Estado se constituye a partir de alianzas de sectores, de grupos, de estrategias familiares, de alianzas matrimoniales, que conforman elites, las cuales van a liderar un modelo de relación entre el Estado y la sociedad y también la economía.- De lo que se trata, en suma, es de interrogar al pasado desde otro lugar. ¿Es correcto?- Sí, cambia el eje, cambia la escala y cambia el instrumento. Para hacerlo gráfico: se reemplaza el telescopio por el microscopio. Por un lado están los grandes modelos explicativos, que son muy útiles en la producción de conocimiento histórico, como el estructuralismo, el marxismo o el funcionalismo, que miran los grandes procesos. Aunque esta mirada en un sentido es unidireccional. Por ejemplo: están explicando la modernidad, y cómo nos ajustamos todos al desarrollo capitalista. Por otro lado, está esta forma de mirar más íntima, más privada, que no desconoce esas grandes tendencias sino que les da un papel más importante a los propios actores. Hay dos conceptos muy importantes. Uno es el de la experiencia. La idea de que los actores sociales individualmente o en grupos producen experiencias en el sentido que van construyendo formas, hábitos, costumbres, a veces en consonancia con los mandatos culturales, a veces en disonancia, y muchas veces en rebeldía hacia estos mandatos. Eso también produce sociedad. Y la otra idea importante es la idea de performance, que es la propia actuación, lo que produce la actuación en las relaciones sociales (...) Existen las clases dominantes y las clases dominadas. Eso es cierto. Pero eso oscurece esos intersticios más pequeños, e invisibles, que dan riqueza a la vida social. Y que hacen más democrática la lectura histórica. Porque a la historia la construyen todos, no solamente las clases dirigentes. Teniendo en cuenta que siempre hay asimetría de poder, que hay explotación, que hay violencia, también las clases populares o los sectores bajos en todas las épocas históricas construyen la dinámica social.Otra mirada de Rosas- Hagamos un pequeño ejercicio intelectual. ¿Cómo podríamos leer a Juan Manual de Rosas, por ejemplo, en clave de historia social?- Rosas culmina un proceso histórico, que es muy complejo y violento, que es el proceso de las guerras de independencia y las posteriores guerras civiles. Con él culmina una época turbulenta con la necesidad de crear cierto orden. Algunos hablan de disciplinamiento social (...) El otro punto es el liderazgo. Y aquí quienes trabajan en la historia política hablan mucho de este fenómeno del caudillismo, como un fenómeno propio de América Latina. Se refiere a estos líderes un poco carismáticos que conducen masas populares o campesinas. Tratar de armar una especie de orden institucional pero muy personalizado. Esto es bastante discutible porque también se discute cuál es la base social de este movimiento.- Se ha hablado mucho del protagonismo de los negros en el régimen rosista...- Están incluso desde la revolución de mayo.La participación de los negros en las milicias implica la libertad en la mayoría de los casos. O sea que hay una población negra libre muy temprano. Y estos sectores populares estaban ubicados en ámbitos rurales. Pese a la imagen literaria de que ahí sólo estaba el gaucho. Esta gente de color, ya en el ámbito urbano, se los observa como trabajadores domésticos, artesanos, pulperos. Y efectivamente estos sectores apoyan al régimen rosista. Esto es interesante porque además es bastante obvio que hay sistemas electorales que funcionan. Entonces esto matiza un poco la idea del caudillo como máxima autoridad (...) El otro aspecto es Rosas como sujeto económico. Él es un hacendado. Esto lo que está indicando es una transición en el sentido que comienza a haber una valorización de la tierra. No es un mercado de tierras todavía, pero comienza a valorizarse algo que es muy abundante y casi infinito en nuestro país. Entonces de los grandes comerciantes se pasa a otros actores económicos y políticos importantes, que son estos hacendados. Muchos de los cuales van a terminar conformando la oligarquía de los años '80.El presente, en la pregunta histórica- Las distintas visiones historiográficas, que en un punto no son inocentes, ¿son antinómicas entre sí?- La historiografía en Argentina tiene visiones muy ricas. Incluyo a los historiadores liberales o a los padres fundadores. Por supuesto que han volcado mucha ideología en sus producciones. Pero ha habido una preocupación por la historia y ha habido una especie de modelo alrededor del trabajo en los documentos. Hay que decir que las escuelas historiográficas en Argentina son muy importantes y han sido muy distinguidas en el mundo. La discusión es más de carácter conceptual o teórico. No es que se contraponen con otras visiones, sino que iluminan otros aspectos. Y eso enriquece para entender mejor el pasado.- Existe la tentación, de todos modos, de construir un relato de la historia para justificar el presente. ¿En qué medida esta politización no mina la credibilidad de la historia?- Bueno, puedo opinar como historiador y como ciudadano. Como ciudadano diría que eso es una manipulación. Similar a la que se puede hacer en el mundo de la química o de las estadísticas. Esta manipulación está vinculada a un tipo de discurso político que tenemos en la actualidad, donde el deseo de adulterar se impone a una vocación de verdad, conocimiento y saber. Ahora como historiador esto afecta poco en realidad. Uno recorta el pasado, pero trata que esa influencia contemporánea no afecte el trabajo. Pero hay otras influencias del presente. Y son de otro carácter. Algunas inspiradas en los temas de la sociedad civil. Yo trabajo, por ejemplo, en el tema de la historia familiar. Analizo cómo se casaron las parejas, cuántos hijos tenían, cómo se distribuía el patrimonio, cuáles eran las leyes de herencia, cómo se vinculaba familia y proceso migratorio. Hay que pensar que la cadena de tránsito de los migrantes en Argentina es muy importante. Ya que ha definido desde el número de la población hasta los rasgos culturales. Yo trabajo estas cuestiones del mundo doméstico pero siempre en conexión con lo público, con las leyes, con las relaciones entre la familia y la religión. Entonces en este campo, lo contemporáneo me interpela como historiador, hace que mejore mis preguntas cuando miro el pasado. En una época, por ejemplo, se habló de la crisis de la familia o de que no tenían capacidad de reproducción biológica. En los ochenta se instaló el tema de las estrategias de las mujeres en las familias populares. En los noventa estuvo presente la violencia doméstica. Todos estos conflictos me interpelan como historiador.- Esa es una influencia positiva del presente en la labor historiográfica. ¿Es así?- Absolutamente. Porque además esto indica que la historia es una historia de los cambios pero también de las continuidades. He trabajado, por ejemplo, el tema de la mujer y el espacio judicial alrededor de pleitos familiares, violencia doméstica, malos tratos, abandono, alimentos, en 1780. He hecho análisis de todos los juicios, desde la primera instancia que es el juez de paz hasta las audiencias, la última instancia. Además, cómo intervienen los tribunales religiosos en estos temas. Y uno ve situaciones bastante parecidas con el presente. Ve por lo pronto que la familia es un grupo muy complejo de relaciones de poder. Y detecta en las familias populares de entonces un rasgo muy moderno: la mujer, sin tener derecho a reclamar, porque no le estaba permitido, reclama igual. Hablan en primera persona. Y se les otorgan alimentos, y se castiga a los maridos. Estamos hablando de mulatas, pulperas, mujeres del mundo campesino. Lo que el presente me indica, así, son más bien estas problemáticas contemporáneas. La cuestión de los estudios de género relacionados con el tema de la familia es fundamental. A partir sobre todo de la visibilidad de la mujer en el espacio público, tras la Segunda Guerra Mundial (...)El retrato de una época- El género de la biografía, hoy en alza, rescata también lo doméstico. ¿Sirve para tomarle el pulso a una época?- Sin duda. Estamos hablando de las biografías culturales de las personas. El personaje y su contexto. Efectivamente hay una revalorización de este tema biográfico. Y yo lo hago con mucho placer porque hay una línea de biografías culturales muy interesantes. Algunas son mis modelos, como la biografía de Stach sobre Franz Kafka, donde se muestra la Viena de esa época y a este personaje tan conflictivo, como expresión de un momento particular previo a la crisis europea. Otro de los temas que trabajo dentro del campo de la historia social y la historia cultural, que están bastante hermanadas, es la narrativa de los viajeros. Y ahí hay relatos fundamentales para la historia de la modernización de la sociedad, por ejemplo Alexander o Alejandro Humboldt. En este sentido, es muy importante saber que Humboldt sabía mucho de minería. O que venía de Baviera. No son datos biográficos menores. Ya que ayudan a entender más sus inquietudes, lo que produce, cómo socializa esa información en función de su propia formación, y la idea que él tiene de la ciencia (...)- ¿No cree que hay una búsqueda del sentido de pertenencia y de lo local, como reacción a la globalización?- Porque hay un problema de la identidad. Porque el mundo ha estallado, las ideologías se han confundido. Porque ya no es un mundo bipolar con grandes relatos. Porque los países han roto sus fronteras territoriales. Y en este proceso de globalización uno no sabe bien a dónde pertenece. Se trata de un problema más bien antropológico. ¿Qué pensamos nosotros que somos? De última, ¿cuál es mi identidad? (...) Diría que detrás de esto hay una especie de angustia casi existencial. El concepto de consanguinidad está muy afectado también por todos los procesos de fertilización artificial. Por ejemplo, ¿qué significa hoy ser padre o qué significa tener un hijo cuando hay mecanismos totalmente artificiales para la reproducción de la especie? Hoy hay una zona de conflicto en nuestro mundo contemporáneo donde el tema de la identidad hay que estudiarlo en clave de microscopio.Ficha técnicaRicardo Cicerchia terminó de dictar ayer en Gualeguaychú un ciclo de conferencias sobre "Representaciones, ciclos de vida y formas familiares". Invitado por la municipalidad -a través del programa de Rescate Histórico y Cultural del Cementerio Norte-, las charlas tuvieron lugar en el salón del Concejo Deliberante.Cicerchia es especialista en Historia Social y Cultural, y en Historia Latinoamericana y Argentina. Es doctor en Historia y master en Sociología. Es profesor de la UBA e investigador del Conicet. También es Coordinador General de la Red Internacional de Estudios de Familia (REFMUR), desde 2009.Ha sido profesor e investigador en universidades del exterior. Por otro lado, el entrevistado tiene una vasta obra publicada. Entre sus libros se encuentran "Historia de la vida privada en la Argentina" e "Identidades, Género y Ciudadanía. Procesos históricos y cambio social en contextos multiculturales en América Latina".
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


