A la Presidenta blindada se le retobaron un par de candidatos
Entramos en el túnel que desembocará en octubre. Ya no quedan tiempos para las dilaciones ni las dudas. La gente empieza mañana a acercarse a las urnas en los distritos más grandes, habrá una gran escala el 14 de agosto y todo acabará en el embudo del 23.Por Jorge Barroetaveña Hoy en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires los porteños volverán a votar. Deberán elegir entre continuar con el actual titular de su comuna, Mauricio Macri o empezar a desandar el camino de la oposición, entre los que se destacan Filmus y Solanas que representan cosas distintas. Macri pone en juego su supervivencia política después de haber naufragado su proyecto presidencial. Filmus intenta por segunda vez quedarse con el premio mayor y Solanas peleó hasta el último segundo de la veda por romper la polarización que se insinuó en las últimas semanas. Cualquier escenario desemboca en una segunda vuelta, y allí el juego de las alianzas podría cambiar, aunque nada hace presagiar que haya demasiadas sorpresas. Como en efecto catarata en un par de semanas estarán votando los santafesinos y cordobeses. Paradójicamente, en los tres distritos (incluida la ciudad de Buenos Aires) los candidatos que tienen más posibilidades de triunfar son opositores al gobierno nacional. Macri en la ciudad. Bonfatti por el socialismo en Santa Fe y Juez o De la Sota en Córdoba. En la provincia de Santa Fe el panorama luce oscuro para el oficialismo. Pese a haber sido la fuerza que obtuvo más votos en las internas abiertas de hace un par de meses, el candidato Agustín Rossi no le pudo dar sustento a sus ambiciones. No tuvo en cuenta un fenómeno electoral que asomó, y que en los próximos días empezará a mensurarse, que es el de Miguel del Sel. Con un tenedor en la mano como una única arma para la campaña, el MIDACHI crece en las encuestas y amaga con quedarse arrebatarle el segundo lugar. El de Del Sel es el típico fenómeno de los outsiders de la política vernácula que conoce unos cuantos casos. Scioli, Reutemann, 'Palito' Ortega aunque en este caso el actor no cuenta con el apoyo de una estructura partidaria de envergadura.En Córdoba el panorama luce más denso para el oficialismo porque ni siquiera tiene candidato. Después que José Manuel de la Sota se retobó y rechazó la imposición de su vice y el armado de la lista de candidatos a diputados nacionales, la estrategia oficial quedó pedaleando en el aire. Claro que también ahí la oposición tiene banca porque tanto Juez como Aguad son candidatos de peso. Aunque la provincia mediterránea no es sorpresa por su antikirchnerismo: en el 2009 sacó menos del 10% de los votos y más lejos en el tiempo ni Néstor Kirchner pudo nunca hacer pie. Pese a esto, cualquier encuesta, revela que la Presidenta tiene buenos niveles de imagen en los tres distritos. 'La rebanadora de cabezas', como ella misma se autodefinió hace poco, debió enfrentar una rebelión en parte de la granja. El estilo de imponer el nombre de los candidatos y pedir listas para tachar o aprobar, ofreció resistencias en varios distritos. La peor se verificó en La Pampa y en Córdoba, donde los dos candidatos del oficialismo resolvieron pegar el portazo y no aceptar las imposiciones. Carlos Verna, que iba por otro mandato en La Pampa, se bajó a pocas horas de la confirmación de las listas y dejó en estado de coma al PJ de su provincia. De la Sota en Córdoba hizo lo mismo, con consecuencias más graves porque el kirchnerismo sólo podrá presentar un candidato fantasma en un distrito electoral de peso como ese. En el sindicalismo también hubo conatos de rebeldía aunque la sangre no llegará al río. Moyano cacarea desde los medios pero no se atreve a saltar el charco definitivamente. Acorralado por la indiferencia presidencial, recoge pocas mieles del poder hoy. Y los famosos y eternos caciques del Conurbano Bonaerense también se quedaron fulos pero no tienen mucho margen de maniobra. Su jefe (al menos el que reconocen) Daniel Scioli soportó la imposición del vice y, con su mejor cara, posó para la foto con Mariotto. A esta altura hay algo cierto: la disciplina oficial se basa en la fortaleza electoral que exhibe Cristina Kirchner y no en la pericia de sus operadores políticos. Eso sumado al manejo siempre eficaz de la caja que, si bien ya no tiene a su máximo referente al frente, sigue sirviendo para disciplinar a los díscolos.Lo cierto es que, el período que arranca hoy y finalizará el 23 de octubre (si es que no hay segunda vuelta) servirá para redistribuir el poder en la Argentina y ver hasta dónde se extienden las influencias de unos y otros. La Presidenta luce blindada. Ninguno de los últimos escándalos que salpicaron su administración la han rozado y tampoco ninguno de sus opositores ha podido capitalizarlos. La mayoría sigue enredado en el lodazal de sus propias contradicciones y en personalismos excesivos que facilitaron la fragmentación. A la porción de sociedad crítica del kirchnerismo le cuesta encontrar referentes y conserva en su memoria el fracaso de la Alianza en el 2.001. Aquel experimento sólo nació, vivió y murió para terminar con el menemismo que, como expresión de poder estaba acabado, pero lo que vino después fue mucho peor. Entre estos dilemas se debate el votante. Pero ya no hay más tiempo. Hay que decidirse. Entre lo conocido, con sus defectos a cuestas, y lo que podría venir, que nadie sabe a ciencia bien qué es. Hoy, arranca ese camino.
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