“A los 13 años trabajaba entre 10 y 12 horas, porque quería independizarme”
Un Licenciado en Comercio Internacional quiere ser intendente. Mediador judicial y con algunos temas pendientes como estudiar piano. Juan Carlos Quinteros, con cuatro hijas, contó aspectos de su vida. GALERÍA FOTOGRÁFICAPor Rubén Skubij Juan Carlos Quinteros tiene 42 años, es licenciado en Comercio Internacional y sueña con conducir los destinos de Gualeguaychú. Por eso se presentará a las elecciones del 23 de octubre, con el respaldo del GEN y Proyecto Sur.Apenas amanece, el candidato recibe a elDía en su casa. "Me levanto a las 5.50 para bañarme y preparar el desayuno a mis hijas, pongo todo en movimiento", dijo sonriendo. "Me gusta el café con leche y lo tomo con mis dos hijas más chicas y mi esposa antes de ir al trabajo (los dos prestan servicio en Rentas).Juan Carlos se define como un hombre muy activo y familiar. Está casado con Nidia Barrios Martínez y tiene cuatro hijas: María Camila, María Julieta, María Constanza y María Renata. "Lo de María, obviamente, por la Virgen", aclara.Quinteros no puede esconder su felicidad cada vez que habla de sus hijas. "Camila, la mayor, se recibió de licenciada en Obstetricia. Julieta tiene 21 y estudia Ingeniería Industrial en la UTN de Buenos Aires. Constanza -de 13 años- concurre a la Villa Malvina en segundo CBC. Renata tiene 11 y está en sexto grado en la escuela de Racing Club".Una de las primeras actividades de la mañana es leer los dos diarios e ingresar a la computadora. "Ahora tengo más tiempo porque pedí licencia por la actividad proselitista", enfatizó y comentó que la política es su vida, "ha sido una consecuencia de algo que creí desde muy chico".Quinteros es el mayor de seis hermanos, cinco varones y una mujer "que es la más chica y mimada". A los 13 años se quería ir de su casa, independizarse "porque quería hacer mi vida".-¿Y tu papá cómo reaccionó?Gracias a Dios mi papá con un poco más de cordura que la mía, a esa edad, siempre me inculcó el tema del estudio y el valor del trabajo. Me tranquilicé y continué en el Colegio Nacional Luis Clavarino, recibiéndome de perito mercantil en el 86.Pero, como siempre fui inquieto, a los 13 salí a trabajar. Como me quería ir, papá me sentó a hablar y me dijo: 'bueno, te doy permiso para irte pero no tengo plata'. Sabias palabras, me ubicó.Conseguí trabajo en una panadería, de peón, entre 10 y 12 horas. Estaba feliz porque con ese dinero me iba a ir con mis amigos a Las Cañas (Fray Bentos) a acampar, y lo logré.Juan Carlos siguió trabajando. "En lo que podía me la rebuscaba, papá era el único que trabajaba en mi familia, se hacía muy difícil estudiar, tener plata para salir y comprar ropa. Era un sacrificio muy grande pero siempre asumí todo con mucha responsabilidad".-¿La muerte de tu papá modificó la vida de todos?Sí, yo tenía 17 años y había empezado a estudiar en la UTN de Concepción del Uruguay. Él murió joven de cáncer de pulmón, por el cigarrillo. De allí que ninguno de mis hermanos ni yo fumamos, tengo un rechazo por el cigarrillo muy fuerte. En mi casa no se fuma y si viene algún amigo que lo hace, tiene que ir afuera.Mi hermana más chica tenía 4, frente a esa situación dejé el estudio y salí a trabajar. Engañado con una carreraJuan Carlos Quinteros no olvidó su mirada por los libros y la capacitación. "De grande e ilusionado inició una carrera de comercio exterior que resultó ser un famoso engaño. Muchos recordarán al doctor Emilio Manuel Fernández que vino a la ciudad y nos dejó a 130 personas como quien dice a la deriva porque los títulos que otorgaba no eran oficiales".Cursaban el tercer año cuando descubrieron "esta mentira. Teníamos dos caminos: el de la desilusión, intentar otra cosa o pelear y nos decidimos por la última, la más dura difícil, a los 21 años".-¿Les abrieron las puertas en la Universidad de Concepción del Uruguay?Encontramos una excelente predisposición, recuerdo al profesor Díaz Vélez -una eminencia-, una de esas personas que no olvidás nunca más.En Gualeguaychú cuando pedíamos recrear una carrera y decíamos que teníamos una universidad que nos daba el marco institucional, mucha gente nos dio la espalda, pero otra nos alentó. Gracias a Dios hoy la UCU es una realidad en la ciudad.Algunos concretamos el sueño de ser Licenciado en Comercio Internacional. Una carrera durísima porque el plan contaba con más de 45 materias y la mayoría por finales.-¿El trabajo seguro era lo prioritario para mantener tu familia?Había que conseguir algún trabajo que nos diera cierta estabilidad económica en la familia; mis hermanos eran muy chicos, yo intentaba conseguir el trabajo que tenía mi papá en Rentas. Afines de diciembre del 89 entré a esa repartición y en abril del 90 me nombraron.Si bien el sueldo no era muy alto me dio estabilidad y pude pagar la carrera porque es una universidad privada. Me quedaba muy poquito del sueldo pero tenía claramente el objetivo del estudio. El recuerdo del padreQuinteros tiene muchos amigos. "La vida y el trabajo de las instituciones me dieron esa posibilidad. Colaboré con el Centro de Defensa Comercial, Centro de Almaceneros, creamos la Cámara Juniors siendo el primer presidente ahí. Y desde hace 11 años en el departamento Pymes de Corporación".No olvida el tema de la Asamblea Ambiental. "Creo que hemos dejado ahí parte de nuestra vida, por eso me duelen ciertas solicitadas que solo destruyen", precisó.-¿Cómo fueron los años de tu niñez?Tengo recuerdos lindos, vivíamos en la casa muy grande de mis abuelos paternos a una cuadra de Plaza Ramírez, en Ayacucho y Doello Jurado. Hasta los 12 años mi infancia fue en la zona la Escuela Rocamora, luego nos fuimos al Plan Alborada donde pasé toda mi adolescencia.Con la muerte de mi papá nos cambiamos a una casa en Brasil y Rivadavia donde estuve hasta que me casé. El barrio 338 me recibió y luego el CGT -en calle Gervasio Méndez-.Allí criamos a las chicas hasta adquirir una propiedad en calle Franco. En todos los barrios he podido conservar las amistades.-¿Qué recuerdos tenés de tu papá?Muchas historias. Buscaba lo mejor y nos inculcaba el estudio, tanto que me quiso mandar a piano como lo hacía un primo que hoy es un excelente profesor. Pero como era un poco caprichoso no insistió, me hizo caso.Tengo un recuerdo muy grande de mi papá, sus enseñanzas quedaron en la retina y son las que me guían. Sus palabras eran estudiar y trabajar. Él no pudo estudiar, por eso lo recalcaba todo el día.Como no le hice caso con el piano terminé yendo a ajedrez al que le dediqué mucho tiempo. También deseaba que fuera a baile, le dije que no.-¿Hacés lo mismo con tus hijas respecto al piano u otras actividades?¡Cómo son las cosas!. A una de mis hijas la quiero hacer estudiar guitarra, a la otra la quiero mandar a canto. Me doy cuenta que si no hubiese sido tan caprichoso hoy estaría más relacionado con la música. Hay una parte de mi vida en la música.- Y lo trasladás a tus hijas. ¿Te hicieron caso?No, ahí van -se ríe-. Siento como una cosa pendiente que da vueltas. Me hubiese gustado mucho tocar algún instrumento pero como estoy en tantas cosas, por ahora no puedo.Tiempo para la familiaJuan Carlos Quinteros no descuida a su familia y le dedica "la mayor cantidad de horas posibles". "Para la familia sí tengo tiempo, trato de darle todo lo que puedo. He dejado de lado algunas cosas personales como por ejemplo el inglés, lo estudié mucho. Muy poca gente sabe que hice el curso de Mediación y de Resolución Alternativas de Conflictos".Pero cuando una de sus hijas empezó inglés tuvo que dejar. "Hace unos días fui a una reunión del colegio, voy a buscar informes y libretas o a hablar con las docentes. El rol de padre lo cumplo con todo", comentó.- ¿Cómo es la relación con tus hijas?Buena aunque es un tema de todos los días. Cuando era chico, mis padres me tuvieron mucha paciencia porque tenía carácter, sabía lo que quería o consideraba saberlo.Hoy, cuando te encontrás con alguien así y sos padre, muchas veces es complicado, sobre todo porque un padre te quiere marcar rumbos y a esa edad no se pueden entender ciertas cosas.Le digo a mi hija que hoy tiene 13 años 'vos sos muy chica para mandarte sola, para hacer esto, ya tendrás tu tiempo'. Con mi esposa intentamos marcarle no el camino, sino el rumbo. Le decimos 'mirá, es por este lado'.-¿Y obtienen las respuestas como padres?Obviamente ya tiene decisión y voluntad para sus cosas, nosotros intentamos estar. Ella va a danza, yo la acompaño. Al paseo de estudiante fuimos porque ella lo deseaba.Tengo una cuestión muy fuerte. Mi viejo me inculcó mucho esto de compartir mucho en la casa. La casa donde me crié en la adolescencia era muy chica pero él prefería que permaneciéramos allí con todos los amigos, los míos y los de mis hermanos.Yo con mis hijas hago lo mismo, en casa. Que vengan sus amigas, me gusta mucho conocer con quien están. Intento hacerme la mayor cantidad del tiempo posible para estar en todos los lugares. La prioridad número uno para mí es la familia. Pasiones y gustosJuan Carlos Quinteros tiene aspectos marcados en su vida y los menciona continuamente. Los consejos de su padre y el amor por su familia. - Cuadro de fútbol: Boca Juniors.- Comida preferida: asado- Una película: miro de distintos géneros, por distracción.- Música que escucha: de los ochenta.- Un libro: leo títulos de actualidad económica y política. Ahora "En la huella de Alberdi", de Osvaldo Magnasco- ¿Qué le da bronca?La mentira.-¿Qué lo hace feliz?Mi familia. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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