"A Macri no debiera molestarle los informes de la Iglesia"
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/337/0000337473.jpg)
Lo señaló el arzobispo de la ciudad de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Defendió los informes de desempleo y pobreza de la Iglesia. "El Papa no se mete en esto", aclaró Arancedo.El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, señaló que al Gobierno nacional no debiera molestarle los informes que la Iglesia publica por el desempleo y la pobreza en el país."La Universidad Católica va publicando sus informes por una necesidad académica. No es una instancia política, sino de servicio", aseguró en diálogo con Cadena 3.Aclaró, en ese sentido, que "el Papa Francisco no se mete en esto". "No deberían enojarse", agregó en alusión al presidente Mauricio Macri.Estas declaraciones fueron formuladas por Arancedo, luego de su homilía en la Catedral Metropolitana de Santa Fe, la que fue presenciada también por el gobernador Miguel Lifschitz.El arzobispo pidió que "la sabiduría del diálogo y el compromiso con el bien común" sean un puente para "vincular la vida social y política con la exigencia de los valores" y exhortó a la población a "la cercanía con el que sufre para escuchar sus justos reclamos".En el Tedeum, al que asistió el gobernador santafesino Miguel Lifschitz, miembros del gabinete provincial y municipal, el prelado puso de relieve que es necesaria "la cercanía con el que el sufre para escuchar sus justos reclamos" y destacó que "la creación de un trabajo digno sigue siendo una deuda social"."La invocación religiosa es también un llamado a la responsabilidad cívica", consignó luego y puntualizó que "Dios no sustituye al hombre, sino que cuenta con él"."La democracia como una libertad sin valores nos empobrece, y castiga a los más necesitados. Triunfa el poder del tener y del éxito, a cualquier precio, sobre la dignidad del ser y el respeto hacia las personas", aseveró."Es por ello que las conductas de una comunidad siempre necesitan de docencia y ejemplaridad en todos sus niveles, como de una justicia independiente que las acompañe", agregó."Hay que mantener viva la conciencia del bien común, que no siempre es fácil en una sociedad donde el individualismo genera indiferencia y quiebra lazos de solidaridad. Sabemos que el bien común exige dejar de lado actitudes que ponen en primer lugar las ventajas que cada uno puede obtener, porque impulsa la búsqueda constante del bien de los demás como si fuese el bien propio. Todos tienen derecho a gozar de condiciones equitativas de vida social", indicó.El prelado dijo luego que "es necesario mantener los valores de la honestidad y equidad, como del trabajo y la inclusión social, sean la base de una cultura del encuentro y la solidaridad, del desarrollo integral del hombre y la amistad social. La creación de un trabajo digno sigue siendo una deuda social y un justo reclamo".Finalmente, Arancedo manifestó que "la tarea de saldar la deuda social del empleo digno es una tarea que nos compromete a todos, pero adquiere en ella un lugar destacado el rol del Estado" y aseguró que "el gobierno de cada país tiene el deber específico de armonizar con justicia los diversos intereses sectoriales. Un gran flagelo en contra de la construcción del bien común es el de la corrupción, en los ámbitos privados y públicos".
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


