A pagar se ha dicho
Mediante un conciso mensaje el gobernador Urribarri inauguró el miércoles último el período ordinario de la Legislatura. Sobrevoló asuntos importantes: economía, producción, crecimiento, obras públicas, educación, salud y política tributaria. Todo en un mensaje que rondó la media hora.Mario Alarcón Muñiz La brevedad no es una virtud de los políticos, menos aún si son funcionarios. Salvo alguna que otra excepción cree que a la necesaria explicación de ciertas cosas hay que añadirle otras, atajarse, contestar críticas reales o supuestas y dar vueltas y revueltas en las que suelen terminar enredados.Este caso se presentó distinto. Cabe tener en cuenta que sólo han transcurrido dos meses desde que Urribarri pronunció el mensaje inaugural de su segunda gestión. Nadie pensaba en un planteo diferente. Ni siquiera en anuncios resonantes. Y así fue nomás. Vale decir una formalidad. Que no está mal cuando, pese al protocolo y las etiquetas, admite margen para algunas consideraciones. CoincidenciasInevitable es la cuestión impositiva. Sin entrar en detalles el gobernador comentó que se propone "ganar terreno y recuperar el tiempo perdido". Esta parece ser la idea central de la reciente actualización, sancionada por la Legislatura en la tercera semana de enero a toda velocidad y sin hacer ruido, según comentábamos en esta columna el domingo pasado.El primer mandatario consideró que los impuestos provinciales "son bajos, muy bajos" y por lo tanto "la recaudación es modesta". El crecimiento de la economía privada -según el gobernador- demanda al Estado mayores gastos, que terminan presentando "una combinación negativa".En síntesis, el Estado no recauda lo suficiente. En consecuencia, la primera medida consiste en tomar la calculadora y subir los impuestos. Todos los gobiernos de las últimas décadas, sin distinción de color político, han coincidido en el mismo procedimiento.Lo curioso es que también todos han pronosticado que "esta será la última vez" porque "es necesario implementar una reforma tributaria". Así ha sido por lo menos en los últimos cuarenta años. Antes era con el lápiz. Hoy con la calculadora. Pero siempre igual. A nadie se le cae una idea renovadora que termine con los gravámenes distorsivos y retrógrados vigentes en nuestra provincia y en el país. Los discursosHace exactamente dos años lo comentábamos en esta columna, a propósito del mensaje del gobernador a la Legislatura. En esa ocasión, el 15 de febrero de 2010, el primer mandatario habló también de la reforma tributaria, manifestando su disposición de trabajar en tal sentido, propiciando una política impositiva más equilibrada y moderna. Hasta hoy nada ha ocurrido, fuera de los discursos. El último 4 de diciembre Urribarri volvió a referirse al tema expresando su convicción de "revisar la vigencia de impuestos provinciales distorsivos". Comentó que "el impacto de los impuestos distorsivos es enorme y es un asunto de las provincias".La modificación del Código Fiscal y de la ley de Ingresos Brutos dispuesta hace poco menos de un mes por la Legislatura a propuesta del Poder Ejecutivo, se agarra a las trompadas con aquellos razonables conceptos del gobernador. ¿Cuál es la verdad?, se pregunta el contribuyente. Y respuestas no hay. Al menos por ahora. Sólo le contestan los números de la boleta del impuesto. A pagar y disculparse.De todos modos sería injusto cargar todo el peso de la cuestión en el actual gobierno porque todos -inclusive la oposición- han hablado de reforma impositiva (nacional y provincial) desde que se restableció la democracia y nadie le ha puesto el cascabel al gato. Una propuestaAdemás la reforma es reclamada por los que pagan impuestos. En junio del año pasado 36 entidades empresarias de la Región Centro (Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba), presentaron ante el Congreso de la Nación un anteproyecto de nuevas leyes impositivas en reemplazo de las vigentes. El trabajo, titulado Propuesta de Reforma Tributaria Integral, consta de 50 páginas y en líneas generales, consiste en reducir la cantidad de impuestos, eliminargradualmente aquellos de naturaleza distorsiva, reemplazar los ingresos brutos y todo tributo que se base en el monto de las ventas, implantar un nuevo régimen de ganancias cargando sobre las más voluminosas, revisar el IVA en su concepción actual porque grava de igual manera los artículos de consumo y los suntuarios, implantar un nuevo régimen de coparticipación federal, en fin, una serie de puntos que merecen ser atendidos y debatidos, no sólo por el Parlamento, sino también por las provincias en lo que a estas les atañe.No estamos hablando de un mundo desconocido al que entramos en tinieblas. Sólo se requiere dedicarse un buen tiempo a estudiar, trabajar y debatir el tema.
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