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A pesar de la extensión horaria, Gualeguaychú vivió una Navidad con pocas personas en la calle

En estas pandémicas fiestas, lejos quedaron las maratones nocturnas, los boliches bailables y las rondas nocturnas. Nada que ver: este año las personas prefirieron festejar en sus casas, la mayoría con sus círculos más íntimos. El lado bueno fue que, así como las calles estuvieron tranquilas, las guardias y el sistema de salud se mantuvieron igual de inamovibles.

Por Amílcar Nani

Parece mentira que hace tan sólo un año atrás vivíamos un panorama totalmente distinto: tradicionalmente, luego del brindis de las 12, la llegada de Papa Noel y cuando los ánimos comenzaban a caldearse, más de uno decía hasta luego en la mesa familiar y salía en busca de mejores y más divertidos destinos.

Pubs, boliches, bares, cervecerías formaban parte de una gira festiva que, en algunas ocasiones terminaba ya con el sol en alto, durante la mañana del 25 de diciembre, y mejor no hablar sobre los estados a esa hora.

Sin embargo, la Navidad pandémica 2020 ofreció un panorama diferente, y a pesar de que el Municipio permitió que durante el 25 de diciembre y el 1 de enero los comercios puedan estar abiertos hasta las 5 de la mañana, muchos optaron por no abrir sus puertas, tal y cómo lo habían adelantado a ElDía en la previa de las fiestas de Noche Buena.

¿Esto quiere decir que no se festejó? No, no estamos diciendo eso. Pero las celebraciones, este año, fueron puertas adentro: algunas convocaron a pocas personas, entre 10 y 15; mientras que otras fueron más numerosas, pero nada del otro mundo.

Hubo personas que eligieron juntarse en una chacra, en una quinta o en un campo al aire libre para así evitar hacerlo en lugares cerrados o con poca aireación. Los que no pudieron escapar a algún lado, implementaron el viejo método de la mesa y las sillas a la vereda y con un pan dulce y una sidra compartieron buenos augurios con familiares y vecinos.

Pero en lo que respecta a la costanera, tradicional epicentro de festejos desenfrenados, no pasó mucho; o mejor dicho: nada de nada. A las 3 de la madrugada, horario en que años anteriores recién comenzaba a llegar los festejantes, este año el panorama no varió al de cualquier viernes por la madrugada sin motivo aparente.

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Los bares y cervecerías no abrieron, y sólo un restaurante ubicado entre 25 de Mayo y San Martín tuvo atención hasta el horario permitido. La apuesta de este lugar no fue mala, ya que los pocos que salieron a buscar algún festejo fuera de sus casas pudieron recalar en este lugar.

Después, se vieron algunos grupos de adolescentes y veinteañeros que deambulaban por las calles, como no creyendo que al igual que todo durante los meses anteriores, se había “arruinado” por culpa de la pandemia.

Tranquilidad en la calle; tranquilidad en el hospital

Según informó el Hospital Centenario en un parte escueto difundido durante la tarde de Navidad, durante la madrugada del 25 de diciembre no se registró ningún herido por pirotecnia ni tampoco lesiones por descorches.

Además, hubo pocos ingresos por consultas en la Guardia y tampoco hubo personas con intolerancias gástricas, muy habituales en éstas fechas.

Por exceso de alcohol solo se atendió a una persona a las 9 de la mañana, que se encuentra en observaciones y recuperación.

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En cuando al tránsito, no se observó demasiado movimiento. Fue una noche tranquila con una retención de vehículo por parte del personal de tránsito y sin novedades en materia delictiva, con muchos funcionarios apostados en lugares claves de la ciudad, además de los patrullajes que efectuaron los móviles en diferentes rincones de la ciudad.

Si, en cambio, se registró una intervención policial por un problema entre dos grupos de personas en el barrio Munilla, que por fortuna no pasó a mayores. En cuando a violaciones al DNU presidencial, al cierre de esta edición no se había registrado intervención alguna.

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