A un año del asesinato de Abelleyra, el caso parece estar condenado a la nada
El próximo mes se cumplirá el primer aniversario del fallecimiento de Rosalía Delia Abelleyra, la anciana que fue hallada maniatada en su casa de Luis N. Palma, el 1 de octubre, que murió por deshidratación cinco días después. Hasta el momento no hay elementos que dirijan la investigación a un sospechoso.Es un caso sumamente extraño, porque finalmente se constató que no existió ningún robo. Este dato agranda el interrogante sobre los motivos que originaron la agresión a la mujer de 76 años y su encierro en el baño, atada de pies y manos, que le terminó costando la vida a raíz del cuadro de deshidratación que no se pudo revertir en el Hospital Centenario.Te puede interesar: Crímen de Acevedo: Con la declaración de más testigos, continua el debate Con el fallecimiento de Abelleyra, los investigadores perdieron la principal fuente de información sobre lo ocurrido. A pesar que antes de su muerte alcanzó a brindar dos testimoniales en donde aseguró que la atacaron varias personas y no reconoció a ninguno. Su declaración en el Hospital fue algo contradictoria y no aportó nada que pudiera encarrilar la investigación hacia una persona determinada.Declararon más de 30 personas en la investigación y desde la fiscalía se evaluaron todas las posibles pistas que podrían llevar al responsable del ataque, pero ninguna de ellas fue lo suficientemente fuerte para que se descartaran las demásCon el correr de las horas se fue cayendo la hipótesis de una agresión en ocasión de robo, lo cual a estas alturas ya es solo algo anecdótico porque nunca se constató alguna faltante dentro del domicilio de la mujer. Qué necesidad de golpear y maniatar a una mujer de 76 años, que vivía sola, si de la casa no se llevaron elementos de valor, a pesar de que en el interior había muchos bienes costosos.Declararon más de 30 personas en la investigación y desde la fiscalía se evaluaron todas las posibles pistas que podrían llevar al responsable del ataque, pero ninguna de ellas fue lo suficientemente fuerte para que se descartaran las demás.El único elemento clave con el que contaba el fiscal Lisandro Beherán eran los precintos con los que maniataron a la víctima. Estos fueron secuestrados y remitidos al Departamento de Genética Forense para ser analizados y con ello obtener patrones de ADN que posteriormente permitieran el cotejo con las muestras de las personas sobre las cuales había ciertas dudas, pero los resultados no fueron los esperados y la prueba más importante cayó en el olvido.Incluso llegó personal policial de Investigaciones de Paraná para ayudar en la investigación. Fueron ellos los que recomendaron la realización del estudio de ADN sobre los precintos, y tras permanecer varios días en la ciudad, no pudieron ubicar otro elemento conductor a los autores del hecho.
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