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A un año de la quiebra, ex empleados de Cotagú reclaman pagos atrasados

Se cumplió un año de la quiebra de la Cooperativa de Tamberos Gualeguaychú que dejó en la calle a 40 operarios en forma directa y a un número similar de personas que dependían de la fuente laboral.

Si bien el final era anunciado, el golpe fue muy duro para personas que en algunos casos llevaban 40 años desempeñándose en la Tambera. Hoy, de esos 40 trabajadores, unos cinco lograron reincorporarse en el mercado laboral.

Cotagú fue un faro en la producción lechera de la provincia con proyección nacional. Los productos se vendían en buena parte de Entre Ríos y en provincias vecinas, inclusive en Capital Federal y Gran Buenos Aires. En sus tiempos de esplendor llegó a recibir 80.000 litros diarios de tambos de la zona, muchos de los cuales cerraron sus tranqueras, para en los últimos días recibir uno o dos camiones con la materia prima.

La Tambera llegó a tener una proveeduría, donde además de artículos para el campo y el rubro, se comercializaba todo tipo de mercadería.

El 23 de octubre del 2019 las puertas de una cooperativa que fue emblemática y representativa de la ciudad cerró sus puertas para siempre, aunque en enero del 2019, misteriosamente se produjo un robo de maquinaria que nunca fue aclarado. Del lugar faltó una pasteurizadora y una máquina centrífuga. Lo que fue quedando se remató a precios muy bajos.

Ex empleados de Cotagú, entrevistados por ElDía, señalaron que en octubre del 2018, le “reconocieron el 50% de la indemnización”.

Marcelo, uno de los despedidos aclaró que “de ese monto solo percibimos el 6,5 % el 28 de abril del presente año y un 3,5% el 10 de julio”.

Contó que hace poco más de un mes se “remató el predio de la proveeduría por un valor de 3.300.000 pesos, monto que habría sido depositado en un plazo fijo”. Agregó que a “fines de septiembre se efectuó un nuevo remate que arrojó una recaudación de aproximadamente 516.000 pesos”.

Los ex empleados reclamaron que se “distribuyan los fondos de esos remates, primero porque nos corresponde, segundo porque nos encontramos en una situación límite, sin empleo y haciendo changas”. Destacaron que “vivimos en un país con una inflación extraordinaria, y cuando nos pagan es a valores históricos que hoy quedaron sepultados por la continua suba de la canasta familiar”.

Comentaron que quedan máquinas para rematar como “una ultrapasteurizadora de 10.000 litros la hora, además de unas 14 computadoras que no tienen más de dos años de uso y siete controladores fiscales en lo que a elementos de trabajo de oficina se refiere”.

Destacaron que “faltan recuperar dos sachetadoras que se encontraban en reparación en Buenos Aires, además de una serie de deudas de clientes por cobrar y mobiliario de un puesto de venta que se instaló en Urdinarrain y del cual no se tienen noticias”.

Los ex trabajadores cuestionaron el manejo del dinero de “lo rematado y preguntaron dónde van los intereses que arrojan los plazos fijos”. Otra de las preguntas que se formulan es ¿cómo puede ser que no se haya aclarado el robo de maquinaria que estaba en la planta y que se dio a conocer a la prensa por un monto sensiblemente inferior al del mercado?

Finalmente indicaron que “todos: juez, síndico y abogados nos dicen cosas distintas y mientras tanto seguimos remándola como podemos, sin tener repuestas acordes a nuestros reclamos”.

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