A un mes de la llegada del Papa, la Iglesia suma focos de tensión y frentes de discusión con el Gobierno
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La Iglesia católica y el gobierno nacional tienen una relación sinuosa, tensa y marcada por las diferencias. Un vínculo distante, que entró en un impass por la visita del Papa León XIV, pero que, desde que comenzó la gestión libertaria, estuvo marcada por las críticas, los llamados de atención y los mensajes públicos con alto impacto político.
Según relatan fuentes eclesiásticas de primera línea, la organización para la llegada del Sumo Pontífice ha encontrado a los representantes de la Iglesia y de la Casa Rosada trabajando en forma armoniosa. Al diseño de esa logística, que tiene como temas centrales la seguridad, el desplazamiento de los fieles y el armado de los eventos, también se sumaron los gobiernos de la provincia de Buenos Aires, Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Hay sintonía fina para la organización.
Esa suerte de tregua que se vive en las mesas de coordinación que han existido en Balcarce 50 y también en el ministerio de Seguridad, son una parte de la historia actual en esa relación. Mientras se acumulan los encuentros organizativos, distintos representantes de la Iglesia le marcan la cancha al oficialismo con mensajes teledirigidos.
Ponen en carpeta temas sensibles como la ley de extranjerización de tierras, la emergencia en discapacidad, el aumento de la pobreza y los mensajes de odio en las redes sociales, donde el presidente Milei tiene una gran presencia, mediante insultos y descalificaciones a periodistas, políticos opositores y artistas que no comulgan con las decisiones económicas de su gestión, ni con sus formas, ni con sus miradas sobre la política doméstica.
Este lunes la Pastoral Social de la Comisión Episcopal emitió un comunicado con el título “Por la defensa de nuestro territorio y el cuidado de nuestra soberanía”, en el que hizo referencia a la decisión de la Corte Suprema de dejar vigente el DNU 70/2023, que en su artículo 154 derogaba la ley de tierras, lo que permitía la venta de tierras a extranjeros sin límites.
“Queremos manifestar nuevamente nuestra preocupación ante la posibilidad de una venta sin límites de tierras a extranjeros”, indicaron en el comunicado, que alcanzó mayor impacto cuando fue publicado en sus redes sociales por el gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Una postura sin medias tintas, dejando en claro su rechazo y preocupación a la iniciativa libertaria.
En el mismo mensaje, advirtieron: “Apelamos a la responsabilidad de nuestros legisladores, autoridades del poder ejecutivo y funcionarios de la justicia para que velen por la defensa de nuestra tierra y el cuidado de nuestra Nación que está en directa relación con el bienestar de la población del país”.
La controversia es clara y marcada. El cuestionamiento expresado al principio de esta semana no fue el único. Un puñado de meses atrás, cuando el gobierno de Milei había impulsado el tratamiento del proyecto de ley, la Pastoral Social ya había marcado su rechazo al considerar que la iniciativa “atenta contra la soberanía de nuestra tierra, de nuestros alimentos, de nuestros bienes comunes y el derecho de los pueblos de autodeterminarse”.
Otro foco de conflicto quedó expuesto este lunes cuando representantes de la Mesa de Discapacidad de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) se reunieron con delegados del Gobierno en el ministerio de Salud con el objetivo de plantear su preocupación por la continuidad de las prestaciones en las instituciones y organismos sociales que trabajan con los discapacitados.
La recepción y el diálogo abierto por parte del gobierno fue una señal positiva para descontracturar la relación. Sin embargo, los representantes de la CEA dejaron en claro que con la buena voluntad no alcanza. “Es un gesto, pero los gestos solos no alcanzan. Los gestos se traducen en realidades. Los gestos no alcanzan, como dice el dicho: ‘De buenas intenciones está hecho el camino del infierno’”, aseguró María Baya Casal, coordinadora de la mesa de discapacidad.
Aún más duras fueron las expresiones del coordinador del Foro de Discapacidad, el sacerdote Pablo Molero, de larga experiencia en ese ambiente. “No tienen que pedir ninguna documentación como pidieron. No tienen que pedir nada. Lo único que tienen que hacer es cumplir con lo que la ley manda y nada más. Entender lo que se está planteando. Uno le lleva la realidad y te piden papeles. Pero después no cumplen. Y saben bien lo que pasa. Ellos generaron la dificultad. No hagan las cosas porque viene el Papa, sino porque la gente lo necesita. Acá el Papa no es el importante, es la gente”, sentenció en una entrevista con FutuRock.
Unos días más atrás, durante la celebración por el día de la Virgen de Luján, el arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dejó un mensaje flotando que pareció estar dirigido a Balcarce 50. “Nuestra Patria tiene muchos abrazos pendientes: abrazos de perdón ante tanta descalificación e insulto; abrazos solidarios ante tanta indiferencia”, expresó en una homilía que tuvo un cotenido político indisimulable.
“Las heridas de la descalificación, de la intolerancia, de la violencia física y verbal supuran y parece que se está infectando el corazón del pueblo”, sostuvo García Cuerva, qué está apuntado por el gobierno nacional debido a sus reiterados cuestionamientos sobre las políticas libertarias. De todas formas, el gobierno nacional habla, mayoritareamente, en off the record sobre lo que le molesta de la Iglesia. No es un rival al que insulte, cuestione o intente vencer. Ni a través de la voz de Milei, ni la de ningún otro funcionario de primera línea. Incluso, el Presidente suele evadir cualquier tipo de confrontación cuando le consultan sobre el tema.
En algunos sectores eclesiásticos creen que esa decisión del oficialismo está atada a que dentro del universo de votantes mileistas, hay una porción importante que es católica y que tiene un respeto especial, además de una identidad marcada, sobre la Iglesia como institución. A la luz de los hechos, es extraño que Milei, que se enfrenta, sin restricciones, contra todo aquel que lo cuestiona, no diga nada respecto a los cuestionamientos de los principales exponentes del catolicismo en la Argentina.
En la previa de la procesión a Luján, García Cuerva había dejado un mensaje destinado a toda la política, porque advirtió que atravesaba los gobiernos, pero que fue imposible no decodificar en clave actual. “Al Papa lo espera una Argentina en crisis, con una gran cantidad de hermanos muy pobres”, indicó.
El mensaje llegó algunos días después de que los datos del INDEC registraran un marcado aumento de la pobreza y la indigencia, números que están en el vértice de la agenda de la Iglesia y que hace tiempo que despiertan una creciente preocupación. En la Casa Rosada están molestos con García Cuerva, pero evitan concretar una avanzada contra la cúpula eclesiástica.
En el último Tedeum García Cuerva fue muy crítico de la gestión libertaria. “Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo, como decía Francisco”. También sostuvo que nadie es “descartable” y llamó a “ser solidarios con el dolor ajeno”. Todos mensajes que fueron generando diferentes picos de tensión en la relación con la Casa Rosada.
En la Iglesia descartan de plano la posibilidad de que el papa León XIV se meta en la política doméstica, pero saben que seguirá la línea de mensajes, sin destinatarios precisos, que han venido dando los sacerdotes con más renombre dentro del esquema eclesiástico nacional.
Fuente: Infobae
