¿A un paso de la "nueva normalidad"? Así fue el primer día de la Fase 4

Hubo largas filas en bancos, centros de pago y en el correo. Durante la mañana la 25 se transformó en peatonal desde Rocamora hasta Italia. Una cuadra de Angel Elía (desde L.N. Palma hasta Urquiza) fue vallada.

La Fase 4 del aislamiento (de "reapertura progresiva") empezó con novedades en el centro de la ciudad. La 25 de Mayo fue de uso exclusivo de los peatones durante la mañana, entre Rocamora e Italia. Las calles transversales no sufrieron cortes y siguieron habilitadas para el paso de los vehículos.

La circulación de vehículos, en los puntos más neurálgicos, fue controlado por personal de la dirección de Tránsito.

El lugar donde se concentró mayor cantidad de gente fue entre calles España y Alberdi, donde se encuentran dos bancos estatales y uno privado. En los tres, la cola para usar los cajeros externos fue considerable.

peatonal
Debutó la peatonal en 25 de mayo y Urquiza. Permanecerá cortada de lunes a viernes de 7 a 13 hs.
Debutó la peatonal en 25 de mayo y Urquiza. Permanecerá cortada de lunes a viernes de 7 a 13 hs.

Cabe señalar que en el banco privado, los que esperaban su turno para realizar diferentes trámites se ubicaron en el medio de la calle, cumpliendo con el distanciamiento social que se pide desde el estado.

También se conformó una larga fila en una entidad crediticia. En los restantes bancos que se encuentran en 25 y los que funcionan en Urquiza, la cola era menor.

A lo que no se le encontró solución es al aglomeramiento que en un momento llegó a rodear una manzana entera en torno al Correo, para cobrar los 10.000 pesos del Ingreso Familiar de Emergencia.

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Gente de todas las edades, unos pocos con termo y mate, aguardaron ser atendidos por los empleados del correo en una cola que llegó, a las 9 de la mañana, hasta las calles Luis N. Palma e Irigoyen. En la esquina de Luis N. Palma y Ángel Elías se colocó una valla que custodiaban dos uniformados apostados en el lugar.

Los comercios minoristas y diferentes oficios se empezaron a acostumbrar a los nuevos cuidados, y exigen el uso del tapaboca para entrar. Los centros de pago también funcionaron normalmente, cumpliendo con las medidas de seguridad.

Por la tarde, se redujo el caudal de personas circulando y el tránsito en el microcentro fue normal. Por las noche, solo se vislumbraron los cadetes trabajando. Cuando se apaga el sol y se encienden las luces, la ciudad se torna un desierto.

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