A una semana, Cristina espera tranquila y la oposición patalea en el aire
Debe ser la campaña con menos temperatura desde el retorno de la democracia. Ni la de Alfonsín con Luder, menos la de Menem con Angeloz o la de De la Rúa con Duhalde, tuvieron tan poca expectativa.Por Jorge Barroetaveña La Presidenta de la Nación se encamina sin sobresaltos a su reelección. Hace un año, poco antes de la muerte de Néstor Kirchner el panorama pintaba diferente, aunque hacer hipótesis sobre lo que hubiera pasado si él viviera es inútil. La desaparición física del ex presidente representó un combustible espiritual para el kirchnerismo y provocó un cimbronazo en la sociedad. En ausencia, se descorrió el velo y todo quedó expuesto. Cristina con su dolor, los jóvenes con su rumbo y la sociedad conmovida. Kirchner tenía un estilo que no le podía ser indiferente a nadie y tuvo un mérito clave: reconstruyó la autoridad presidencial. Esa que De la Rúa había dejado por el piso y Duhalde no llegó a recuperar completamente. Los libros de historia y el tiempo darán el veredicto final sobre hasta dónde influyó en la economía y sólo se limitó a conducir el despegue después de la debacle. O su apego por las formas institucionales o su estilo autoritario para ejercer el poder. Pero su desaparición física fue clave para que el proceso no cambiara de rumbo. Aunque parezca difícil de entender, su influencia se volvió incontenible desde su muerte.Y esa situación también se volvió inmanejable para el resto del arco político. Sin Kirchner arriba del escenario, se quedaron sin adversario a quien golpear o zarandear. El ex presidente era además alguien a quien le gustaba ese estilo confrontativo y lo disfrutaba, aún a sabiendas que podía perjudicarlo. No en vano Kirchner perdió su última elección en 2009 y nunca admitió esa derrota. Pero los meses posteriores le alcanzaron para sembrar el período de su esposa. Y nunca perdió la iniciativa política. La oposición jamás consiguió marcarle el paso o imponerle la agenda. Y lo que sucede hoy tiene mucho que ver con eso.Cristina tiene otro estilo pero ejerce el poder de la misma manera. No en vano sostuvieron un matrimonio político durante tantos años: eran demasiado parecidos como para estar separados y hacer política cada uno por su lado. Kirchner imponía, Cristina aconseja, Kirchner era brutal para marcar la cancha, Cristina lo hace desde el convencimiento. Pero los dos exigieron y exigen lealtad absoluta.Esa voracidad por el poder es lo que les ha permitido sobrevivir, pese a los golpes de los últimos años. Fueron inteligentes además impulsando medidas de alto impacto social. La implementación de la Asignación Universal por Hijo es un mérito que la sociedad reconoce. Con un detalle: fue una iniciativa que nació en los '90, en el seno del CTA, impulsó Carrió y puso en marcha Cristina. La Argentina de estos años es distinta a la de 2003. Le falta desarrollo y acortar la brecha entre ricos y pobres pero creció y las expectativas de movilidad social se han recreado. Ese puerto, al que cientos de miles de argentinos han llegado, no lo quieren poner en riesgo. Y el kirchnerismo es, mal que le pese a los dirigentes opositores, el único que se muestra en condiciones de garantizarlo. Pese a su desprecio por la calidad institucional, su visión corporativa de los medios de comunicación o sus dificultades para establecer diálogos eficaces con los sectores de la sociedad que no le responden, supo construir una fortaleza de debilidades, sobreponerse a las adversidades y 'leer' lo que votó el grueso de la sociedad en 2009. Y está cerca de romper un dato estadístico histórico: nunca en la historia argentina un gobierno que perdió la elección de mitad de mandato, pudo recuperarse y ganar la siguiente. Cristina está a punto de conseguirlo.Las migajas electorales que se disputa la oposición sabe a poco. Pero hay mucho de mérito ajeno y falencia propia. En 2009 la sociedad le dio un mandato que jamás entendió ni decodificó. Perdió dos años en rencillas y peleas, demostrándose incapaces de acordar cuestiones básicas. ¿Alguien puede explicar con coherencia que no se haya podido hacer nada con el INDEC? ¿Alguien puede explicar que, después del conflicto del campo en 2008, (clave para los comicios posteriores) tampoco hayan podido acordar una sola política de estado para el sector productivo? Fueron voluntades dispersas, liderazgos efímeros que no estuvieron a la altura de las circunstancias, ante un gobierno inteligente que sí supo leer el resultado, más allá que nunca lo reconociera públicamente.Entre los vidrios rotos que quedarán después del domingo, es probable que surja el liderazgo claro de Hermes Binner para los próximos cuatro años. Alfonsín deberá emprender la titánica tarea de reconstruir el partido radical y hacerlo 'atractivo de poder' y Macri no tendrá más remedio, si quiere ser presidente, que meter los pies en el barro, ensuciarse y delinear un armado nacional si aspira a tener alguna chance. El Peronismo Federal seguramente será deglutido por la victoria kirchnerista. La sangría empezó hace tiempo y sino pregúntenle a Felipe Solá que ya transitó el camino del retorno. Y Cristina tendrá dos caminos: pensar en una reforma constitucional o ir dibujando el trazo de su sucesión, donde Daniel Scioli asoma por decantación natural. Pero ese será un debate que el oficialismo puede hacer esperar. Hasta ese lujo puede darse ante lo que dirán las urnas el domingo que viene. Y el tiempo en política es oro puro.
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