Absolvieron a la pediatra acusada por la muerte de un niño de 10 años en en el Hospital
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La médica del Hospital Centenario había llegado a juicio por su presunta responsabilidad en la atención de Yair Suárez, quien murió en enero de 2025 por una sepsis derivada de una peritonitis. El juez Mauricio Derudi resolvió absolverla por el beneficio de la duda. Los fundamentos de la sentencia se conocerán la próxima semana.
La Justicia de Gualeguaychú absolvió a la médica pediatra del Hospital Centenario que había sido juzgada por su presunta responsabilidad en la muerte de Yair Suárez, un niño de 10 años que falleció en enero de 2025 a raíz de una sepsis generalizada provocada por la evolución de una peritonitis.
El juez Mauricio Derudi dio a conocer este jueves el adelanto del veredicto y resolvió la absolución de la profesional por el beneficio de la duda. La causa había llegado a debate luego de que se investigara si existió una atención médica inadecuada durante la consulta que el niño realizó en la guardia del hospital, horas antes de morir.
Aunque los fundamentos completos de la sentencia se conocerán la próxima semana, el magistrado adelantó que entre los elementos considerados tuvo especial relevancia la controversia entre las conclusiones del perito presentado por la Fiscalía y las declaraciones de profesionales médicos del Hospital Centenario que participaron del juicio.
Los hechos
La muerte de Yair ocurrió el sábado 18 de enero de 2025, pero los síntomas habían comenzado el día anterior. Según relató su madre durante la investigación, el niño había manifestado fuertes dolores abdominales el viernes y, durante la noche, comenzó con vómitos.
Al día siguiente, la situación continuó. El menor se levantó, se sentó a la mesa, pero no quiso desayunar y volvió a vomitar. Ante ese cuadro, su madre decidió llevarlo a la guardia pediátrica del Hospital Centenario.
En su declaración ante el fiscal Jorge Gutiérrez, la mujer contó que el niño fue atendido por la médica imputada y que, durante la consulta, observó que estaba agitado.
De acuerdo con su testimonio, le suministraron suero, Dipirona, otro medicamento para controlar los vómitos y oxígeno. También le realizaron análisis de sangre y estudios por imágenes para intentar determinar el origen de la fiebre.
“Me dijeron que los análisis habían salido bien y, como no sabían de dónde venía la infección que le hacía levantar fiebre, le hicieron placas. Salió que tenía principio de neumonía, por lo que lo medicaron y le dieron el alta”, había relatado la madre.
El niño se retiró del hospital poco antes de las 17, con una temperatura de 37 grados y una indicación de tratamiento con amoxicilina y paracetamol. Además, según el relato de su madre, la médica le recomendó que lo llevara a un control el lunes en el Centro de Salud del barrio La Cuchilla.
Al regresar a su casa, Yair se acostó en la habitación de su madre y durmió durante un rato. Más tarde se fue a su cuarto, donde estuvo conversando con su hermano gemelo.
Alrededor de las 17.30, su madre le dio los medicamentos recetados. El niño no quería comer, pero pedía jugo porque tenía sed.
La situación empeoró durante la noche. Cerca de las 22, la mujer decidió llevarlo nuevamente a su habitación. Sin embargo, cuando el niño dio unos pasos, perdió la estabilidad.
“Lo alcé para que no se cayera, pero se puso rígido y lo recosté de costado en la cama”, contó durante la investigación.
A las 22.20, Yair ingresó nuevamente al Hospital Centenario, esta vez sin pulso. Según había relatado su madre, siete médicos intentaron reanimarlo durante aproximadamente 50 minutos, en momentos en que se realizaba el cambio de turno. Los esfuerzos no lograron salvarle la vida.
La denuncia se presentó al día siguiente y el fiscal Gutiérrez ordenó la realización de una autopsia para establecer las causas de la muerte.
El informe preliminar determinó que el niño había fallecido por una falla multiorgánica secundaria a una sepsis. La investigación estableció que el cuadro se había originado en una apendicitis aguda que evolucionó a una peritonitis y derivó en una infección generalizada, un shock séptico y, finalmente, la muerte.
